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SEL DE CUESTALAYA. EL PRECURSOR DEL "MACHU PICHU" PASIEGO.

 

Cuando pensamos en cabañales antiguos, a casi todos se nos viene a la cabeza Lamarruya —Lama (turbera, cagal) y Ruya (roja).
    Su posición elevada, dominando la divisoria de aguas entre el Pas y la Engaña, junto al ruinoso estado de los cabaños y cabañas que lo componen, ha alimentado la idea de que estamos ante uno de los cabañales más remotos de la Montaña Pasiega. No son pocos quienes, impresionados por su aislamiento y su severo deterioro, lo han bautizado como “el Machu Picchu pasiego”.


   Pero la realidad es bien distinta. Lamarruya es un cabañal relativamente tardío, construido después de los inicios del siglo XIX y ocupado mayoritariamente por pasiegos de La Vega y algunos de Espinosa. Lo que hoy interpretamos como “antigüedad” no es más que el resultado de dos siglos de tormentas, ventiscas y nevadas, especialmente violentas en esta zona. El temperamento feroz de los vientos del sur, canalizados por el valle de la Engaña, unido a la propia inaccesibilidad del lugar, ha acelerado su degradación y explica su breve vida útil —apenas unos 200 años de ocupación intermitente.
Y, como siempre, no nos inventamos nada: venimos con papeles. 


    La primera mención documentada a Lamarruya no aparece hasta el 14 de julio de 1924, en los deslindes del Instituto Geográfico y Estadístico, al describirse el Mojón del Colladío de Uyago:
“Se reconoció como tal una roca nativa de forma irregular… Está situado en el sitio denominado Colladío de Hollado, en terreno de pastos propiedad del Estado y próximo a las cabañas denominadas de la Marruya…”

   En cambio, no aparece en el primer deslinde de los Montes de Pas en 1634, cuando Carriedo y Espinosa fijaban los mojones que más tarde definirían las Tres Villas Pasiegas:
“Bustabernales, Garma Esperilla, los Oseros, Tormantos, Aspa del Caballero,
Colladilla del Pardo, Cruz de Estacas de Trueba, por la cumbre hasta Lunada.”

   Tampoco se menciona en el Pleito por Prendadas entre las Villas Pasiegas y Espinosa de 1767, pese a que varios vecinos describen minuciosamente los mojones:
“…al Mojón que dicen de Bustabernales… y de allí al Mojón de los Oseros… desde dicho Somo y Mojón se va al Mojón que llaman de Tormantos, y de allí por todo el Somo Adelantre que llaman el Aspa del Cavallo hasta otro Mojón que está en la Colladilla del Pardo…”

Pero… ¿y si el verdadero “Machu Picchu” pasiego estuviera un kilómetro más allá?
A escasa distancia de Lamarruya existe otro espacio pastoril, mucho más antiguo y documentado en varios de los deslindes históricos:
el Sel del Haya, Selaya o Cuestalaya.
Este sí que aparece temprano. Ya es mencionado en el Libro de la Montería (mediados del siglo XIV), dentro del Monte de la Engaña:
“La Engaña es buen monte de oso et de puerco… et son las vocerías…
la una desde Río Tortiello fasta Sel de la Peña…
et la otra en Sel de la Faya…”
Sin ese texto, y sin cierta dosis de casualidad, quizá nunca hubiésemos sabido dónde se ubicaba el antiguo sel.
En una encuesta realizada en la zona del Pardo, Pedro, gran conocedor del terreno, nos habló de “Cuestalaya”, identificándolo como toda la ladera que cae del cordal de Lamarruya hacia la Engaña.
Este testimonio, unido a la lectura del artículo de Arnaldo Leal —Problemas Introductivos a la Toponimia Pasiega— nos dio la clave definitiva. Allí se citan dos apeos en los que aparece mencionado el lugar:
"En un documento de Espinosa de los Monteros, copia de actas del siglo XV, la comisión de apeos, a consecuencia de un pleito con el Valle de Soba, se encuentra en la divisoria de Espinosa con los Montes de Pas, designados en este documento que consta en el libro de apeos espinosiego, por Castañeda. El contexto dice: ~Y luego más adelante, mostráronle otro mojón, encima de Selaya~. No hay lugar a dudas en cuanto a la situación de la escena y no se trata del pueblo antedicho ya que viene el topónimo en la línea que pasa por el Castro Valnera, Trueba y las Motas del Pardo. Y es que hay que comparar esta forma con Cuesta la Haya (Villazgo, f 154 vuelto: ~otro mojón más adelante do dizen Cuesta la Haya~) que registramos también en 1974: kwéstaláya"

Lo que implica el topónimo *el Haya (o la haya) y luego *Sel del haya o más frecuente antiguamente *Sel de la haya, porque se sabe que la voz sel, está detrás de muchísimos topónimos de la zona, con lo cual, no hay razón para tomar como punto de partida la voz vascuence zelai para explicar el nombre del pueblo Selaya"


Localización y restos del sel más antiguo de la Engaña:
Solo faltaba localizar físicamente el lugar.
Y allí estaba, a 140 metros escasos al sur del cordal que une Lamarruya con las Motas del Pardo.
Hoy aún pueden verse:
• Las ruinas de un cabaño, de unos 6 m de largo por 4 m de ancho.
• Varias plataformas semicirculares, de función todavía desconocida.
Un conjunto humilde pero enormemente valioso:
un cabañal al menos 400 años más antiguo que Lamarruya, silencioso testigo de la primera implantación pastoril en la cabecera de la Engaña.
Fotos del Sel de Cuestalaya y Lamarruya




TOPONIMIA PRERROMANA II: ETIMOLOGÍA DEL RÍO TRUEBA

Si en la última publicación buscábamos el origen físico de nuestro río Trueba, en esta ocasión trataremos de descifrar su origen lingüístico, indagando en la etimología y el significado del nombre que los primitivos habitantes de estas montañas dieron a uno de sus mayores recursos: fuente de agua y biodiversidad.

Cuentan los expertos que los ríos funcionan como conservadores de la toponimia y de las lenguas antiguas, pues eran accidentes geográficos de referencia claves para los sucesivos invasores o colonizadores, que solían adoptar los mismos nombres que usaban los anteriores pobladores de sus riberas.


Es por esto, y por la dificultad de encontrar un vocablo latino que explique el nombre del Trueba, que pensamos que Trueba es un hidrónimo prerromano de origen incierto.
De hecho, son escasísimos los intentos de desentrañar su etimología. Tan escasos, que, a pesar de años de búsqueda, sólo hemos encontrado uno —poco acertado, a nuestro entender—. Guillermo Tejada Álamo, en Topónimos e hidrónimos, lo explica así:
-T-ru-eba-, del redundante prelatino -D/T-, “agua/río”; más -(u)ru-, “río” también; más -eba-, también “agua/río”; es decir, Río-río-río.
(Demasiadas raíces cortas para tanto río, aunque tal vez no vaya tan desencaminado en el resultado final).


Cambiamos de táctica y buscamos ríos con nombres similares. En el centro de Asturias encontramos el río Trubia, afluente del Nalón. Se han propuesto diversas etimologías, entre las que destacamos:
1. Del indoeuropeo *ap-, *ab-, ub- (“agua”), y del latín *trans-. El resultado final sería “al otro lado del agua”.
2. *Ûrs Turbiens: río de aguas turbulentas.
3. *Urs Upia: sobre el río.
4. *Treviae: tres vías.
5. *Trans-upia: “detrás del río”, desde la perspectiva de la capital, Oviedo, ya que se trata de un curso tras el Nalón. Upia sería descendiente del latín aqua.
Aquí ya parece que, al menos, parte de las raíces propuestas nos cuadran mejor, aunque ninguna teoría termina de convencernos.


Puede parecer una temeridad irnos hasta Asturias para encontrar un paralelismo con nuestro río Trueba. Sin embargo, no debemos olvidar que los principales estudiosos del habla pasiega —tales como Ralph Penny o Menéndez Pidal— aprecian el pasiego como un dialecto con más similitudes con el asturleonés que con el de otros vecinos montañeses.


En este contexto, cabe destacar la analogía señalada por Menéndez Pidal entre pasiegos y vaqueiros de alzada, tanto desde el punto de vista lingüístico como en sus costumbres ganaderas.


Sin salir de la zona asturleonesa, encontramos la voz *truébano, que según la zona puede recibir otros nombres como truíbanu o trubiecu. En general, se usa este vocablo para designar una colmena hecha con el tronco de un árbol —lo que aquí se llama dujo (del latín *dolium, vasija)—, pero también un hueco en el tronco de un árbol o la concavidad de una peña.


Este vocablo ha generado numerosos topónimos en la zona, como Truébano, El Truébano, El Trubiecu o la localidad de Truébano en Babia, por donde, curiosamente, pasa el río Luna, que parece compartir etimología con nuestro río Lunada.
Las etimologías propuestas para truébano son las siguientes:


Tal vez del germánico *thraúhs (“arca”); o del latín *tubulum (“tubo”), más difícil.
Ambas tendrían su explicación en la forma cóncava del valle del río Trueba, similar a la de un arca o a la de un tronco de árbol hueco partido por la mitad.

Otra posibilidad nada descartable es que la forma primitiva fuera *Tur-eba, y que por metátesis se hubiese convertido en el actual Trueba. En este caso, sería fácil relacionarlo con la raíz hidronímica prerromana *Tur/Dur (“corriente que baja de la montaña de forma impetuosa”).
Esta raíz está ampliamente estudiada y presente en otros hidrónimos como Duero, Tormes o Trema.
La segunda parte correspondería a la raíz *ap / *up / *ob (“agua, río”), otro hidrónimo prerromano ampliamente documentado, que en la zona noroccidental de la Península aparece en cursos de agua tales como Huebra, Ubiles, Aduba, Obanga, Argoba o Obana.


Sin embargo, si acudimos a las primeras menciones al Trueba en las fuentes escritas, resulta que la forma que encontramos no es Tureba, sino Triova.
Tanto en la donación de los Condes de Castilla al Monasterio de Oña (año 1011) como en el Libro de la Montería de mediados del siglo XIV, lo encontramos escrito de esta forma:
“Quomodo cadit rivo de Vociello in Trioba, et pergit per ad illa ponticiella…”
“El monte de Triova et de Canales es buen monte de oso et de puerco en verano…”
Esta escritura nos lleva a separar el topónimo en dos:
una segunda parte, -oba, que reforzaría la teoría de la raíz hidronímica *ap / *up / *ob; y una primera raíz, Tri-, que parece estar relacionada con el latín *tres (“tres”), o bien con su antecesor indoeuropeo *trei-.


La evolución del primitivo Triova al actual Trueba se produce en dos pasos:
1. Desaparece la i átona, más débil por ser una vocal cerrada, ante la mayor fuerza de la o abierta.
2. Se produce una diptongación de Troba a Trueba, idéntica a la que explica el paso de los vocablos latinos fontem → fuente o porta → puerta.


Como veis, los posibles orígenes etimológicos del Trueba son tan numerosos como sus potenciales nacederos, aunque, por lo que parece, el propio nombre del Trueba nos está hablando de un río con múltiples orígenes.


Foto del Trueba a su paso por el Pozo Guarguero y panorámica del valle de Trueba.




EN BUSCA DE LAS FUENTES DEL TRUEBA: FUENTE PINÍA Y FUENTE NEGRA.

Cuando uno asciende al Portillo de Estacas de Trueba, a pocos metros de coronar, se encuentra un cartel informativo que nos indica que estamos ante el nacimiento del Río Trueba. El Paraje, conocido por los lugareños como "Fuente Pinía", presenta acceso fácil desde la carretera y dos pequeñas surgencias de las que mana el agua. Todo un reclamo turístico para el visitante, pero… Podemos afirmar realmente que este es el verdadero nacimiento del Trueba?

Desconocemos cuál es el criterio hidrológico por el que se fija el lugar de nacimiento de un río, si se trata de la fuente más alta o la de mayor caudal. Por encima de la Cascada Guarguero, el Trueba recibe la aportación de varios arroyos: Arroyo de Peña Negra, Arroyo de la Unquera, el propio Arroyo de Pinía, el Arroyo de las Motas, el Arroyo del Pardo, el Barranco de Busmatemas, el Arroyo de la Hoya, el Arroyo de Fuente Cornejo, el Barranco de Gusmor, y el Arroyo del Montiru.
Demasiados candidatos. De todos ellos, el que presenta una corriente de agua a mayor elevación es el Arroyo de Peña Negra, que nace a los 1360m de altitud, siendo también el que más caudal aporta.
Cambiamos de criterio y preguntamos a los pasiegos de Trueba:
"Fuente Pinía. Es donde nace el Trueba. Allí entregaron los Moros la Vara"
(Esto de que los Moros entregaron la Vara lo hemos oído en diversas ocasiones, desconocemos a qué momento histórico hace referencia.)
Otros sitúan el nacimiento encima del cabañal del Pardo, en dos pequeñas surgencias aprovechadas como Cubíos:
"Esto de aquí se llama Fuentenegra, siempre oí que es donde nace el Trueba"
También tenemos la suerte de contar con documentación histórica que nos habla de las Fuentes de río Trueba. En el año 1662 se inicia un pleito entre Espinosa y Sotoscueva por unas vacas que los Sotoscuevenses habían prendado a los de Espinosa en los montes del Somo, en los términos de Poyuelo, Oyuelo y Grajeras.
Dentro del proceso judicial, el juez toma declaración a varios testigos sobre los límites jurisdiccionales y diferentes términos de pastos. En sus declaraciones, los testigos enumeran los términos "Aguas vertientes a Trueba" y "Aguas vertientes a Sotoscueva".
Harto de escuchar estas expresiones y determinado a resolver la cuestión, el juez encarga realizar un apeo de las fuentes aguas vertientes a Trueba y Sotoscueva, encargando a un pintor la elaboración de un cuadro representando las fuentes y lagos y manantiales pertenecientes a ambas jurisdicciones.
Entre las fuentes mencionadas en Trueba, la que más caudal parece tener, es precisamente la Fuente de Pinía:
"…y mas adelante a do dicen y se nombra Pinilla que es jurisdicción de dicha Villa y es de lo alto encima la fuente de Pinilla tiro y medio de piedra de mano de hombre, una fuente manantial creciente y corriente con mucha abundancia de agua…"
Como vemos, tal vez no sea tan erróneo el fijar el nacimiento del Trueba en Fuente Pinía, aunque tal vez no sea un río que tenga un solo nacimiento. Incluso es posible que el propio nombre del Río nos esté informando de múltiples cursos de agua… Pero esto lo estudiaremos en la próxima publicación.
Fotos de Fuentenegra y Fuente Pinía.




BUSCANDO ANTIGUOS SELES: EL VALLE DEL CURRO.


A la hora de buscar antiguos seles entre los cabañales de los Cuatro Ríos Pasiegos, pocos lugares muestran tantas evidencias de haber sido un asentamiento pastoril medieval como el cabañal del Curro.
Para empezar porque el topónimo aparece atestiguado en la época, al aparecer en el Libro de la Montería como "Colladiello del Corro", hoy Colladía del Curro, que separa la Cubada Pequeña de la Mesa cerrando el valle por el Norte.
También encontramos evidencias arqueológicas, como restos de pequeños cercados y cabañas al principio del hayedo del fondo del cabañal.
Y por si la historiografía y la arqueología no fueran suficientes, contamos además con la toponimia. Y es que el nombre "El Curro" nos habla del uso ganadero al que estaba destinado. Mientras por el día el ganado acudía a lugares elevados y bien ventilados para escapar del calor y de los insectos, a la caída de la tarde se retiraban a los seles en lugares más bajos y protegidos. Los pastores llaman a esta propensión del ganado a elegir los lugares altos y aireados "midiar" y, por el contrario, denominan "acurriar” o "acorrrar" al acto de retirarse a los seles a la caída de la tarde. En estos seles, también denominados "acurriaderos", la manada, cuando la explotación era extensiva, podía defenderse mejor de las fieras.
Del verbo midiar nos quedan topónimos como "Los Miaderos" en la zona de las Motas del Pardo o el "Cotero los Míos" junto al cabañal del Rostro, ambos encima del portillo de las Estacas de Trueba. "El Curro" por su parte es el único topónimo que nos ha quedado en la zona relacionado con el verbo acorrar.
Foto del Valle del Curro y ruinas pastoriles del fondo del valle.





¿UNA CAPI(LL)A EN LO ALTO DE PEÑA NEGRA?

Alto de Peña Negra o Peña Capía. Dos nombres para una misma montaña. Peña Negra (Peña Nera en el Libro de la Montería), es el nombre utilizado por los habitantes de la parte espinosiega. Nombre que además comparte raíz con el cercano Castro Val-nera.

Y aquí viene la pregunta: ¿De dónde viene el nombre de la Capía más utilizado por los vecinos de la parte cántabra?
Pues es bien fácil, sabemos que muchos de los topónimos pasiegos que acaban en -ío -ía, en realidad vienen del diminutivo -illo -Illa; como en Colladío, Colladía, la Sía, la Imunía, la Celadía…
De tal modo que si hacemos uso de la ultracorrección de la que tantas veces hace uso el Instituto Geográfico Nacional en sus mapas, nos quedaría Peña Capilla o Alto de la Capilla. Es más, existe documentación histórica en la que aparece de esta forma. Como en el caso del apeo del Privilegio de Villazgo realizado en junio de 1689:
"…Dijeron aver llegado a el Canton de la Peña del Cuerbo y desde el aver visto las cumbres y despeñaderos nombrados. La Peña de los Veares, lo Alto del Castro Valnera, lo alto de Oz Martín, lo -alto de la Capilla-, el castro y la Peña del Cuerbo. Que por ser tierra fargosa y de mucho peligro de despeñarse no an subido oy dicho dia a dichos sitios en los que las aguas dividen los dichos términos de las Villas de Espinosa y Nuestra Señora de la Vega Montes de Pas…"
Ahora bien, existen dos razones que pueden explicar el uso de "Capilla" para esta montaña. La primera de ellas es su forma característica si la miramos desde el Collado de la Canal de Castro Valnera, que se asemeja a una cabeza humana portando una capa.
La palabra "capilla" proviene del latín "cappella", que a su vez es un diminutivo de "cappa", que significa "capa". Originalmente, "cappella" se refería a un pequeño espacio o lugar donde se guardaba una reliquia, como un fragmento de la capa de San Martín de Tours, que los reyes de Francia utilizaban en sus campañas militares. Este espacio, donde se custodiaba la reliquia, fue llamado "cappella", y los clérigos que atendían el lugar eran conocidos como "capellanes". Con el tiempo, el término "cappella" se extendió para designar cualquier lugar de culto pequeño y apartado, ya sea dentro de una iglesia mayor o como un edificio independiente.
Resulta además curioso pensar que uno de los nombres que se utilizan para designar esta montaña en el Libro de la Montería, es precisamente "La Capiella", y que el Collado de la Canal contiguo a la cima aparece tanto en el Apeo de 1414 como en el de 1689 como "lo Alto de Hoz Martín"
La segunda razón que explicaría este nombre es que en realidad hubiese existido un centro religioso en las proximidades de Peña Capía. Y lo cierto es que unos 200m al norte de la cumbre existen unos restos arqueológicos que podrían ser los de esta supuesta capilla. Unos restos que Arturo Arredondo a finales del S. XX identificaba como antiguos asentamientos de los cántabros con prolongación medieval. Más recientemente Manuel García Alonso los identifica como ruinas pastoriles similares a las de los primeros asentamientos pasiegos en zonas altas de montaña.
Y lo cierto es que realmente se asemejan a otras ruinas pastoriles que hemos visto en nuestras montañas, aunque con muros mucho más gruesos que en otros casos. Se trata de tres cierres, dos rectangulares y uno semicircular, formados por muros de doble paramento y una altura regular de metro y medio que ocupan una superficie aproximada de 170 metros cuadrados.
En nuestra opinión, no resulta del todo descabellado pensar que estas ruinas hallan aprovechado otras ruinas anteriores de un centro religioso preexistente en el lugar. Además creemos saber la advocación de este centro religioso, porque no existe lugar que más se asemeje a la descripción que daba Gregorio Argáiz del Monasterio de San Andrés de Trueba en el año 1675:
"El Monasterio de San Andrés se edificó a tres leguas, poco menos, de Espinosa, a la parte de Septemtrión, en un sitio frío áspero y retirado, tocando el puerto de Trueva y Lunada. Arguye lo riguroso del sitio, el averse edificado por los monges muy santos en tiempo de los godos, o por muy afligidos en el de los moros, porque dudo que menores motivos o necesidad menor les obligase a vivir en tal sitio. Llegó su patronato a estar en cabeza de un caballero llamado Martín Alfonso, que tengo por probable y sospecho fue el conde de este nombre que hermana los privilegios de estos tiempos, y fue querido de los reyes. Éste pues, lo entregó al monasterio de Oña el año de 1105, con todo lo que tenía entre sus hermanos, prometiendo de enterrarse en Oña con su mujer, donando la tercera parte de su hacienda. Extinguieronse los monges dexando aquel sitio por cosa inhabitable, aunque a los principios lo hizieron ellos, y tantos christianos retirados de los moros, que se honró un linaje de ellos con el apellido de Trueba, y hoy perseveran hidalgos conocidos en Espinosa"









EL "OLVIDADO" PORTILLO DE LA HOZ DE LUNADA:

 Siendo uno de los más espectaculares, a la vez que peligrosos, pasos de montaña de la Península Ibérica, el Portillo de la Hoz de Lunada tiene una larga historia de olvido y abandono.

El trágico accidente del pasado mes de marzo, así como el nulo mantenimiento de la carretera, no es un hecho aislado en la historia reciente ni pretérita de este paso de montaña. La documentación histórica que repasaremos a continuación da buena cuenta de la escabrosidad y peligrosidad de este paso de montaña, así como de los proyectos de mejoras nunca llevados acabo.
Hasta tal punto llega el nivel de olvido, que se ha olvidado su nombre real de "Portillo de la Hoz" o "La Hoz de Lunada". Nombre que podemos encontrar en boca de los habitantes del Río de Lunada y en algunas menciones históricas:
"…et son las vocerías, la una desde Cuete Cazguedo fasta encima de Argomedo, et la otra desde Cuete Categuero fasta el Tapete et Altexuelo, et la otra desde Argomedo fasta la -Foz de Lunada-, et la otra desde la -Foz de Lunada- a Tienda, et á Valnera, et al Colladiello del Corro.."
(Libro de la Montería)
"Asta llegar a lo alto del puerto que dijeron dichas personas nombradas de conformidad llamarse -La Hoz- y Puerto de Lunada, de donde se baja y ba a la Vª de San Roque de Rumiera”
(Apeo de 1731)
"Se reconoció como tal un hito de labra tosca, empotrado en el suelo, que afecta la forma de un paraleleípedo rectángulo, cuyas dimensiones son: 50cm de longitud por 45cm de latitud, en subase, y 1m 45cm de altura desde el suelo. Se halla en el sitio denominado -Portillo de la Hoz- en el camino de herradura de Las Machorras a San Roque de Río Miera, y en terreno de pastos perteneciente al estado."
(Apeo de 1924)
Pese a ser el camino más directo en unir la meseta con Santander, la complicada orografía hizo que fuera un camino de escasa importancia hasta finales de la Edad Media. Salvador Domingo Mena en su tésis "Caminos burgaleses: los caminos del norte (Siglos XV Y XVI)", describe así el camino de Lunada:
"Camino mulatero irelevante en la época que estudiamos, lo mencionamos tan solo por dejar constancia de su existencia. Discurría desde Villarcayo por Villacanes, Mozares, Campo, Torme, Bedón, Espinosa de los Monteros, Bárcenas, Las Machorras, Salcedillo, portillo de Lunada, y desde aquí seguirá el curso del río Miera por La Concha, San Roque de Riomiera, Ajanedo, Miera, La Vega, Mirones, Rubalcaba, La Vega, El Mercadillo, Calgar, Hermosa, Solares, San Salvador, El Astillero, Maliaño, Muriedas, Peñacastillo y Santander."
Parece que el tránsito por el Portillo se reavivó a finales del S. XVII. El libro
"Arquitectura y desarrollo urbano de Cantabria en el Siglo XIX", basándose en documentos del Archivo de la Casa de los Cañones, nos habla del acondicionamiento del camino en 1691.
"el camino a Burgos por Reinosa no era el único. Desde antiguo existía otro camino por el portiIlo de Lunada que en 1691 había sido reabierto -de manera que ya se comercia esta tierra y la de Castilla con carros y todo genero de recuaje.-"
Un siglo después el camino se encontraba de nuevo muy deteriorado. Jovellanos en su visita al Resbaladero de Lunada de 1797 incidía en el peligro de transitar el camino por los desprendimientos de rocas:
"…en la subida cráteres de varios tamaños; las altas peñas, de grano con puntos brillantes, algunas mezcladas con guijo menudo, blanco y transparente; a trechos grandes masas, o tongadas de caliar obscura y durísima…Las altas peñas se presentan en forma circular; sus crestas, escarpadas y como rotas por alguna reventazón, se descomponen; grandes masas se vienen sobre el camino; dos de ellas pasarían de seiscientos quintales; varios cráteres de diferentes tamaños se ven en el centro: uno harto grande, al lado del camino, ya cerca del Portillo de Lunada…"
En 1802 se constata de nuevo que el camino se encontraba muy abandonado:
"... los caminos reales... desde las Merindades de Castilla la Vieja a desembarcar al puerto de Lunada para la carrera de Santander, se hallan intransitables por su situacion pantanosa y aspera en muchas partes de su giro a causa de no haverse reparado por falta de medios de modo que las gentes, caballeria y carroages que pasan por el, estan en conocido peligro de exponer sus vidas y haciendas... el nominado camino es el mas comodo y brebe para la espresada ruta de las Merindades de Castilla la Vieja al puerto de Santander por el que se surten los mercados de Villarcayo, esta dicha villa y el de Lierganes... el camino real que ocupa el transito de esta jurisdizion y tiene su principio desde el portillo de Bedon confinante con las Merindades de Castilla la Vieja y sigue via recta hasta tocar con el puerto de Lunada cuya ruta se dirige a la ciudad de Santander que tiene la latitud de dos leguas y media por lo correspondiente a esta dicha villa..."
(Salvador Domingo Mena. Las Rutas Comerciales hasta el S. XVIII entre Burgos y los Puertos del Cantábrico)

Estado actual del antiguo camino.


Y eso que a finales del S. XVIII, la creciente actividad industrial de los Astilleros de Guarnizo y las Reales Fábricas de Cañones de Líerganes y la Cavada, aconsejaba el acondicionamiento del camino:
"En 1774 el Ministerio de Marina expone que es estrictamente necesario mejorar el camino entre Liérganes y Espinosa de los Monteros, por el portillo de Lunada, al objeto de abastecer el complejo industrial de Liérganes y La Cavada. Se estimaba que así se atraería a los comerciantes de La Rioja y Castilla lo que hará feliz aquella montaña."
"En 1779 se trata en Santander sobre un camino -mui ymporttantte y uenttajosissimo para exporttar los muchos y preziosos frutos que produzen las prouinzias de Rioja, Alaua, Nauarra, Aragon y Cattaluña, que son mui yntteresanttes para el comerzio con estte puerto, y de elcomunicarles los frutos y efecttos que se reciuen de la America para surtirlos dellos y de otros esttrangeros de que nezessittan para sus manufacturas, fabricas y abasttosa que concurre el beneficio de fazilittarsse que por el mismo conductto y a mui poca costta... los carbones para las fauricas de artilleria de La Cauada y Lierganes que hazen suma faltta, maderas para construczion de bagelesde comerzio y de cassas que se pueden sacar y esttraher de los yntactos monttes de Espinosa. Deue dirigirsse desde el Camino Real de estte puertto a una legua escasa de disttanzia por el Valle de Camargo, terreno llano al puenttede Solia, Obregon y orillas del rio del lugar de Miera, que solo distta de la Real Faurica de La Cauada vna legua y de alli al Portillo de Lunada, Barzena de Espinosa de los Montteros disttantte de Lierganes siette leguas...-”
"Esta idea conoce un nuevo impulso en 1783 cuando el arquitecto de Marina don Francisco Solinís, responsable de las construcciones de La Cavada haga un nuevo proyecto, más ambicioso, que ahora se completa con dos ramales, uno hacia Burgos y otro hacia La Rioja, con un proyecto de prolongación hasta Santander y estudiando, incluso, la posibilidad de construir sendos ramales a Laredo y Castro Urdiales. Se piensa, además, ampliar la anchura del camino a 24 pies (6,5m) con lo que pasaba a convertirse en una vía no exclusivamente industrial, dedicada al transporte de madera para las fábricas de La Cavada y Liérganes, pues -el que se propone puede servir para comercio, ahorrándose mucho camino en las rutas de Rioja y Castilla al Puerto de Santander.-

En 1788 se autoriza la construcción del camino Santander-La Rioja por Lunada, con cargo al erario público. La posibilidad de tener una comunicación mas directa con Burgos y La Rioja hace que el camino de Reinosa cambie de signo.
Sin embargo, el proyecto de camino a La Rioja por el portillo de Lunada conoció los habituales retrasos, que motivaron la modificación del proyecto para llevar el trazado por los Valles de Pas y Toranzo al Puerto del Escudo. Este camino quedará abierto en 1805 mientras que, en 1829, el Consulado de Santander aún solicita al rey la aprobación de los arbitrios necesarios para continuar la obra del camino de Lunada."
Así las cosas, el proyecto fue abandonado, el camino siguió siendo de herradura y con muy malas condiciones, como queda reflejado en el Itinerario Descriptivo Militar de España de 1866, cuya descripción reflejamos a continuación:
"Es de herradura, y con muy duras condiciones de tránsito. Se dirige a salvar, con fuertes pendientes, la cordillera Pirenaica por el puerto Portillo de Lunada, estrecho boquete abierto en roca… e impracticable en invierno por las nieves; en el referido puerto está el límite de la provincias de Burgos y Santander; en el descenso el camino estrecho, de mal piso y formando cortos zig-zag, sigue el curso del Río Miera… su valle es estrecho y está dominado por altas montañas y rocas…"
Este último documento habla de la existencia de un proyecto de construcción de una carretera de tercer orden entre las Machorras y San Roque. Sin embargo la carretera, tal como la conocemos hoy en día, se construyó entre los años 1954 y 1959. Nando y Moisés, que estuvieron trabajando en su construcción, nos recordaban un martes de mercado cómo se construyó la carretera entre Salcedillo y el Portillo:
"…no había maquinaria alguna. Se hincaban los barrenos con una barra y una mazeta y la misma piedra que se sacaba se usaba para terraplenar la plataforma de la carretera y se llevaba donde hacía falta con unas vagonetas que iban por railes. El contratista que hizo la carretera se llamaba Juan Antonio Menchaca, que hizo esa carretera y la de Cidad. Este contratista es de los primeros que pagaban seguridad social.”
Setenta años después, el Portillo de la Hoz sigue siendo un lugar tan bello como olvidado. Y quizás, como otras veces en su historia, necesite ser reacondicionado, aunque esperemos que esta vez no haya que esperar siglos para verlo.








EL HOYO DE LA NIEVE:

Hasta la llegada de los primeros frigoríficos y cámaras de frío, no sólo se utilizaron los cubíos para la conservación de alimentos. Otra de las soluciones era la acumulación de nieve en neveras artificiales como en el caso de la Nevera de Fiñumiga, junto a la localidad de Mirones, en el curso medio del Río Miera.

Pero en los Valles Altos de la Montaña Pasiega no era necesario el uso de estas construcciones, porque existían lugares donde la nieve se conservaba de forma natural. La gente acudía a lugares como Torcaverosa, el Nevero del Poyuelo, el Ventisquero del Polbo, o como en este caso al Hoyo de la Nieve para conseguir Hielo.
Según la información oral recogida, a mediados del S. XX aún se acudía a este lugar donde se prensaba la nieve con paletas de madera para conseguir hielo y proceder a su transporte cubriéndolo con paja. El hielo lo utilizaban después para conservar el pescado o los refrescos en verano. También se utilizó para elaborar helados.
Foto del Hoyo de la Nieve, Dolina natural en el cordal que asciende del Portillo de Lunada al Picón del Fraile.



LA SOBA ESPINOSIEGA: LA LASTRA DE JUAN LUCIA.

 Hace algunos años, un grupo de sobanos aparecía en El Diario Montañés reclamando la propiedad de buena parte del monte de Lunada. La noticia habla de 3.8 kilómetros cuadrados de monte perteneciente a Soba aguas vertientes hacia Espinosa que, según el periodista, serían unos cuatro campos de fútbol.

Entendemos que al periodista le entró muy pronto la vocación y se fumaría las clases de matemáticas en la EGB, porque le faltó añadir dos ceros al número de campos de fútbol en cuestión.
Por otra parte, es cierto que durante muchos siglos, buena parte del monte de Lunada por encima del Puviso y las Bernías hasta el puerto pertenecía a Soba, pero esto no incluía el monte Hazana del que habla la noticia. Además, durante los años 20 del siglo pasado, se deslindó el límite entre ambos municipios por la divisoria de aguas con acuerdo por las dos partes, lo que dejaría en agua de borrajas esta reclamación.
Hoy queremos reivindicar que también Espinosa cuenta con una porción de terreno que cae hacia Soba. Estamos hablando de unas 16 hectáreas en las que nace el Arroyo de Fuenlucia o Juanlucia, que aparece en los mapas como Arroyo de Fuente la Lisa, en la zona norte del parque eólico de la Sía.
Los continuos apeos entre Soba y Espinosa ya dan cuenta de este lugar desde el primer conflicto allá por el año de 1376. Los sóbanos querían extender su territorio en el Río de la Sía hasta la zona del Campío y Cotalamadre, pero los espinosiegos probaron la existencia de varios mojones mucho más arriba. Entre ellos se menciona la Lastra de Fuenlucia:
"e luego mas adelante mostraron nos otro mojón el qual dicho mojón decían que partía término entre Sova y Espinosa e estava fondón de la “Breña de Correos”, e luego mas adelante mostraron nos otro mojón el qualdicho mojón decían que partía término entre Sova y Espinosa y estava a “La Lastra de Fuenlucia”, testimonio que dieron este dicho dia, vieron estos mojones Rui Gonzalez e Juan Gomez….
e otra vez de la dicha Espinosa con el dicho alcalde Alfonso Fernandez en presencia de nos los dichos vecinos mostraronle otros mojones qual se sigue:
Un mojón que dicen que parte término entre Sova y Espinosa y está a donde dicen los Lagos del Cuevo, e luego mas adelante mostraronle otro mojón que dicen que partía término entre Sova y Espinosa y estava a la Piedra del Puerto a la Siella"
El Rey Enrique II dio por buenos los mojones mostrados por Espinosa, fijando el límite "por otro dicho mojon que está fondon de la Brena de Corridos, e por el otro dicho mojón, que está a la Lastra de Fuen Lucia e por el otro dicho mojón que está a los Llagos del Cuebo e por el otro dicho mojon que esta a la piedra del Puerto de la Silla"
Durante muchos años nos llamó la atención este topónimo de Fuenlucia que no aparecía en los mapas y no sabíamos localizar. Hasta que cayó en nuestras manos la vista de ojos de la mojonera de agosto de 1731, en la que se especifica que el lugar se encuentra a 40 pasos del nacimiento del Arroyo del Avellano:
"Y desde dicho paraje y Yto referido del numero tercero se fue siguiendo dicha vista de ojos dando una media vuelta al setentrion por dicha sierra delante de somoel abellano quedando siempre esta a la mano derecha y dicho arroyo del abellano y termino de dicha Villa de Espinosa a la mano hizquierda. Asta llegar a un sitio que dijeron dichas personas nombradas llamarse la Lastra de Fonlucia donde se allo otro mojon de piedra de división de dichos términos. Y quarenta pasos antes de llegar a dicho mojon se allo el nacimiento del agua de que se compone dicho arroyo del abellano. Y en este dicho paraje feneciola dicha sierra y montaña del abellano por la mano derecha y da principio y sigue por dicha mano la de sierra y montaña que dijeron llamarse de Fonluzia propia del termino de dicho Valle de Soba"
"…Y desde dicho Ito quarto se fue subiendo arriba mirando al septentrión por la cumbre de dicha sierra y montaña de Fonluzia dejando siempre dicho de Soba y la referida Sierra y montaña de el a la mano derecha y a la hizquierda el termino de dicha Villa de Espinosa. Y se llago a los sitios que dijeron llamarsre los Lagos del Cuebo asonantes a la putrinosa cuios sitios unas y otras personas dijeron dividir los dichos termino de Espinosa y Soba quedando siempre estos a la mano derecha y los despinosa a la hizquierda.
Y de allí se fue prosiguiendo al sitio que llaman la Piedra endonde se encontró una piedra de zinco pies de alta que declararon ser hito como los antecedentes de división de los términos de soba y Espinosa. Y desde dicho paraje da principio por dicha mano cderecha según declararon dichas personas de conformidad la sierra alta y loma de Portillo de la Sía y a la hizquierda dicho termino de Espinosa."
En los deslindes de los años de 1920 se ignoró este mojón de Fuenlucia trazando una recta entre los de el Alto del Cuevo y la Brena de Corríos. Estos mojones tuvieron que ser revisados en el año 2012 por un conflicto en la zona del parque eólico, y parece que se volverán a revisar próximamente con motivo del deslinde completo de la comunidad autónoma de Cantabria.
Foto de Soba desde la Lastra de Fuenlucia.
Plano con el límite de Espinosa en rojo, los mojones en gris y la zona de Soba perteneciente a Espinosa en blanco discontinuo.




CABAÑALES CON HISTORIA IV: BISNUEVO

 Hoy visitamos uno de los rincones más bellos, pero también desconocidos, de los Cuatro Ríos Pasiegos. Un lugar donde la naturaleza y la actividad humana se entrelazan, creando un halo mágico en un paisaje arquetípico de la montaña pasiega.

Bisnuevo, Busnevo, Bernuevo, Besnuevo, Bosnueva… Diferentes nombres para un mismo lugar, pronunciados por diferentes vecinos del Río de la Sía. Para cada uno, el nombre despierta también recuerdos distintos, pero siempre con la misma mirada nostálgica: la memoria de tiempos duros que añoran, aunque no echen de menos.
Ni siquiera los mapas parecen ponerse de acuerdo a la hora de nombrar este cabañal:
• 1868 (Mapa de Madoz de la provincia de Burgos): Cabaña de Busnuevo.
• Años 1920 (Planimetrías): Bosnuevo.
• Mapas Topográficos Nacionales: Bosnueva.
• Catastro: Bisnuevo.
Pero si hay algo que hace especial a este lugar, es que en él se documenta de manera precisa la transformación de un antiguo sel en cabañal, como refleja el siguiente texto del artículo “El proceso de colonización y la construcción del paisaje en los Montes de Pas”, de Manuel Corbera:
"En 1551 Elvira Sarabia, mujer del montero de la guarda real Lope García de Porres, iniciaba un pleito con el también montero real Antonio de Velasco al que acusaba de haber hecho una «empresa» en el sitio que llamaban Llanizo de Busnuevo que cerró con cierre de madera, para lo que al parecer cortó hayas y robles, y represó un curso de agua para llevársela a su terreno, dejando secos los abrevaderos de los dos seles de Elvira Sarabia, que estaban más abajo, en el lugar llamado Los Llanos de Busnuevo. Según la demandante el cierre perjudicaba «el pasto de sus ganados, sus salidas, abrevaderos, measneros y asestaderos».
Elvira Sarabia señalaba entre los perjuicios que le producía el cerramiento de Antonio Velasco «la gran tala, corta y derribo de un gran pedazo de bosque de grandes árboles, hayas, robles y otros, que la parte contraria ha hecho para ocuparlo, hacer prados y construir cabañas, lo cual no está permitido porque los montes se han de conservar y guardar». El demandado no sólo no lo niega, sino que defiende su conveniencia, «ya que se trata de terrenos muy bravos en cuyas espesuras se refugian alimañas como osos y lobos y otras que crean grandes daños»
En uno de los escritos que componen el amplio dossier del pleito el abogado de la acusación planteaba una reflexión más general sobre que la proliferación de nuevos seles cerrados y convertidos a prados, perjudicaban a los seles antiguos abiertos.
Sin embargo, aún con el proceso abierto y después de derribar, sin la sentencia en firme, las construcciones de Antonio Velasco, Elvira Sarabia construyó apresuradamente su cierre y cabaña e introdujo su ganado."
Si disponéis de un rato, podéis visitar este lugar en un agradable paseo desde el Portillo de la Sía, tomando la pista que sale a la derecha al inicio de la subida a Picón Blanco. En tan solo dos kilómetros, con estupendas vistas del valle, llegaréis a la parte alta de Bisnuevo, donde encontraréis varias cabañas entre formidables ejemplares de hayas y un Mostajo, catalogado como Árbol Singular de la Provincia de Burgos.






LA FUENTE DEL "PERRO" GIL:

 

¿Alguna vez te has preguntado de dónde le viene el nombre a la Fuente del Perogil?
¿Sabes que existe una teoría, entre la historia y la leyenda, que explicaría el nombre de esta fuente?
¿Quién era ese tal Pero Gil, tan odiado por algunos que lo llegaron a llamar "Perro Gil" del mismo modo que algunos llaman "Perro Sánchez" al presidente del Gobierno?
Pues te diremos que tiene que ver con las luchas banderizas, con la Primera Guerra Castellana y el cambio de la casa real de Borgoña a la de Trastámara. Incluso con la Guerra de los 100 años entre Francia e Inglaterra.
Todo comienza en el año 1350, año de defunción del rey Castellano Alfonso XI a causa de la peste que había contraído en el sitio de Gibraltar.
La sucesión en el trono parecía clara, el futuro rey, aún menor de edad, debía ser su hijo Pedro, que era el sucesor legítimo fruto de su matrimonio con María de Portugal.
Pero Alfonso XI había tenido otros 10 hijos con su amante Leonor de Guzmán, con la que compartía vida en la corte. Uno de ellos era Enrique de Trastámara, con el que Pedro tendría una lucha fratricida.
Pedro I asumió el trono con solo 16 años, pero la nobleza, descontenta con su política autoritaria, empezó a apoyar a Enrique como alternativa al rey legítimo.
Pedro I ejecutó a varios nobles que consideraba traidores y persiguió a la familia de su madrastra Leonor de Guzmán, mandando ejecutarla. Esto aumentó el odio de Enrique, quien se rebeló contra su hermano en varias ocasiones.
La guerra fratricida estalló en 1366. Enrique, apoyado por la nobleza castellana y por tropas mercenarias francesas dirigidas por Bertrand du Guesclin, invadió Castilla y obligó a Pedro I a huir a la Corona de Aragón y luego a Galicia. Pedro pidió ayuda al rey de Inglaterra, Eduardo III, y a su hijo, el Príncipe Negro, quienes le proporcionaron tropas. Con este apoyo, Pedro recuperó el trono en 1367 tras la victoria en la batalla de Nájera.
Sin embargo, en 1369 Enrique volvió a la carga con apoyo francés. En la batalla de Montiel, Pedro I fue derrotado y se refugió en el castillo de Montiel, donde quedó atrapado. Intentó negociar su huida con Bertrand du Guesclin, pero fue traicionado y entregado a Enrique. En el enfrentamiento final entre los dos hermanos, Enrique mató personalmente a Pedro, según cuentan las crónicas, tras un forcejeo en el que Du Guesclin intervino ayudando a Enrique, diciendo la famosa frase: “Ni quito ni pongo rey, pero ayudo a mi señor”.
De este modo se produjo el cambio entre la dinastía de Borgoña, de la que Pedro I fue el último rey, y la de Trastámara iniciada por Enrique II.
¿Y qué tiene que ver Perogil en todo esto?
Veréis. Enrique no podía negar que era hijo de una amante del rey, eso era evidente, porque todo el mundo lo sabía, pero ante tal acusación sólo cabía intentar desprestigiar a Pedro con una afrenta aún mayor. Así que se hizo propagar la versión de que Pedro en realidad no era hijo del rey, sino que el rey, tras morir su primer hijo, Fernando, poco después de nacer, y haber tenido supuestamente una hija en segundo lugar, decidió intercambiar a su hija por el hijo de un sirviente de la familia de los Condes de San Gil que había nacido el mismo día, y así criarlo como su propio hijo. Pero aún sería peor, porque tal sirviente sería judío, que pocos peores oprobios sociales podía haber en la época.
De esta manera los seguidores de Enrique llamaron a su hermanastro "Pero Gil" o "Perro Gil", con el fin de desprestigiar su ascendencia para favorecer la entronización de Enrique.
¿Y qué pinta nuestra fuente en todo esto?
Fácil. La fuente se encuentra a escasos metros del Castillo de los Velasco. Se sabe que los Velasco fueron una de las familias nobles más favorecidas por las Mercedes Enriqueñas, y que el rey Enrique II, tras acceder al trono, había favorecido a los Velasco en su lucha contra los Salazar, hasta el punto de que muchas de las posesiones de los Salazar en las Merindades, pasaron a los Velasco con el cambio de dinastía.
Aunque la torre se empezó a construir unos treinta años después de estos acontecimientos, a nosotros no nos cabe duda de que los Velasco nombraron así la fuente como parte de la propaganda trastamarista para desacreditar al rey asesinado y justificar el nuevo régimen de Enrique II y sucesores.
Fuente del Perogil con la Torre de los Velasco en segundo plano. En la escena aparece el enfrentamiento final entre Pedro y Enrique, con Du Guesclin interviniendo en la acción.