Antes de que a finales del S. XIX, gracias a la intermediación de las amas de cría pasiegas con Isabel II, se iniciase la actual carretera que salva el Portillo de las Estacas de Trueba, ya existía este camino de herradura que unía los Montes de Pas con los Cuatro Ríos Pasiegos burgaleses.
Este camino existía desde muy antiguo. De hecho el nombre de Estacas de Trueba viene de una orden que dió Felipe II en 1585 para que se plantaran estacas en los puertos y evitar que los viajeros se perdieran en invierno:
"Ordenamos y mandamos; que los del nuestro Consejo provean y den orden como se pongan pilares en los puertos para señalar los caminos, por los peligros que en tiempo de nieves incurren los que caminan por ellos, por no estar señalados”. (Cortes de Madrid de 1585)De ahí las Estacas de Trueba y también como solía decirse antiguamente Las Estacas de Lunada, unas estacas que nos menciona el Privilegio de Villazgo:
"En el dicho Somo y Puerto (Trueba) a trechos se reconocieron diferentes maderos hincados en la tierra, blanquecinos, al parecer muy viejos (estamos en 1689) que dijeron ser señales del camino del dicho puerto para que los pasajeros y naturales en el tiempo de nieves y ventisqueros no se pierdan.”
Arnaldo Leal (Los Pasiegos:
Colonización del entorno y conquista de una dignidad), da cuenta del estado de este camino en el S.XVII:
"La subida a dicho puerto, la había emprendido en 1634 Don Pedro Vega de la Peña. Con los apeadores, sube al puerto de Las Estacas de Trueba: "Por entre montes y cuestas el río Yera arriba subiendo por un camino muy áspero y fragoso, de peñascos, hasta llegar a una bajada muy agria de poca distancia por donde se llegó a una puente de madera y por ella se pasó el dicho río de Yera, que las partes dijeron nombrarse La Puente del Cabrero y haberse caminado hasta allí (desde La Vega) una gran legua y desde el sitio de dicha puente se comenzó a subir una gran cuesta que las partes dijeron nombrarse El Cabrero y por ella subirse a lo alto de Trueba y ser camino de la villa de Espinosa de los Monteros más áspero y fragoso, con muchos peñascos a modo de escalones con grandes vueltas y tornos que se toman a un lado y a otro para se poder subir, por ser muy derecho y áspero la cuesta y por el uno y el otro lado de dicho camino hay montes, peñas y sierras, todo ello muy áspero y fragoso"
Pocos años antes de iniciarse la construcción de la carretera, aún se da cuenta de la escabrosidad del camino en el Itinerario Militar de 1866:
"Es de herradura, de muy dificil tránsito, y atraviesa un terreno sumamente áspero y quebrado; cruza por puentes de madera el río Trueba, cuyo estrecho y áspero valle remonta, para ganar á 9k. la cordillera pirenaica por el puerto de las Estacas de Trueba, Impracticable en invierno por las nieves, y en el que se encuentra el limite de las provincias de Búrgos y Santander; el descenso, como en todos los pasos de aquella cordillera, es más penoso que la subida, y en el sigue el curso del Pas, que atraviesa por vado á 14 y 15,5 k."
La carretera actual se finalizó pocos años antes de iniciarse la Guerra Civil. Años mas tarde, durante la posguerra, los pasiegos que transportaban trigo desde Castilla hasta la Vega de Pas, escapaban de la carretera siguiendo el sendero que sale de la curva del Muro de Peñallana por encima de Peña Gafa hacia la Vega de Pas. De esta manera intentaban mofarse de la guardia civil en tiempos del estraperlo.
El transporte de cereales tuvo gran importancia en esta zona. No debemos olvidar que en tiempos del Catastro del Marqués de Ensenada, existían en la Vega hasta 40 molinos harineros que molían el maíz local y los cereales castellanos. Sólo en el Río Yera se mencionan hasta 10 molinos en la época.
Por último queremos proponeros una ruta de dificultad media que visita ambos caminos, además de varias de las cascadas del Río Yera y alguno de los Molinos que se localizaban junto al río.


