Alto de Peña Negra o Peña Capía. Dos nombres para una misma montaña. Peña Negra (Peña Nera en el Libro de la Montería), es el nombre utilizado por los habitantes de la parte espinosiega. Nombre que además comparte raíz con el cercano Castro Val-nera.
Y aquí viene la pregunta: ¿De dónde viene el nombre de la Capía más utilizado por los vecinos de la parte cántabra?
Pues es bien fácil, sabemos que muchos de los topónimos pasiegos que acaban en -ío -ía, en realidad vienen del diminutivo -illo -Illa; como en Colladío, Colladía, la Sía, la Imunía, la Celadía…
De tal modo que si hacemos uso de la ultracorrección de la que tantas veces hace uso el Instituto Geográfico Nacional en sus mapas, nos quedaría Peña Capilla o Alto de la Capilla. Es más, existe documentación histórica en la que aparece de esta forma. Como en el caso del apeo del Privilegio de Villazgo realizado en junio de 1689:
"…Dijeron aver llegado a el Canton de la Peña del Cuerbo y desde el aver visto las cumbres y despeñaderos nombrados. La Peña de los Veares, lo Alto del Castro Valnera, lo alto de Oz Martín, lo -alto de la Capilla-, el castro y la Peña del Cuerbo. Que por ser tierra fargosa y de mucho peligro de despeñarse no an subido oy dicho dia a dichos sitios en los que las aguas dividen los dichos términos de las Villas de Espinosa y Nuestra Señora de la Vega Montes de Pas…"
Ahora bien, existen dos razones que pueden explicar el uso de "Capilla" para esta montaña. La primera de ellas es su forma característica si la miramos desde el Collado de la Canal de Castro Valnera, que se asemeja a una cabeza humana portando una capa.
La palabra "capilla" proviene del latín "cappella", que a su vez es un diminutivo de "cappa", que significa "capa". Originalmente, "cappella" se refería a un pequeño espacio o lugar donde se guardaba una reliquia, como un fragmento de la capa de San Martín de Tours, que los reyes de Francia utilizaban en sus campañas militares. Este espacio, donde se custodiaba la reliquia, fue llamado "cappella", y los clérigos que atendían el lugar eran conocidos como "capellanes". Con el tiempo, el término "cappella" se extendió para designar cualquier lugar de culto pequeño y apartado, ya sea dentro de una iglesia mayor o como un edificio independiente.
Resulta además curioso pensar que uno de los nombres que se utilizan para designar esta montaña en el Libro de la Montería, es precisamente "La Capiella", y que el Collado de la Canal contiguo a la cima aparece tanto en el Apeo de 1414 como en el de 1689 como "lo Alto de Hoz Martín"
La segunda razón que explicaría este nombre es que en realidad hubiese existido un centro religioso en las proximidades de Peña Capía. Y lo cierto es que unos 200m al norte de la cumbre existen unos restos arqueológicos que podrían ser los de esta supuesta capilla. Unos restos que Arturo Arredondo a finales del S. XX identificaba como antiguos asentamientos de los cántabros con prolongación medieval. Más recientemente Manuel García Alonso los identifica como ruinas pastoriles similares a las de los primeros asentamientos pasiegos en zonas altas de montaña.
Y lo cierto es que realmente se asemejan a otras ruinas pastoriles que hemos visto en nuestras montañas, aunque con muros mucho más gruesos que en otros casos. Se trata de tres cierres, dos rectangulares y uno semicircular, formados por muros de doble paramento y una altura regular de metro y medio que ocupan una superficie aproximada de 170 metros cuadrados.
En nuestra opinión, no resulta del todo descabellado pensar que estas ruinas hallan aprovechado otras ruinas anteriores de un centro religioso preexistente en el lugar. Además creemos saber la advocación de este centro religioso, porque no existe lugar que más se asemeje a la descripción que daba Gregorio Argáiz del Monasterio de San Andrés de Trueba en el año 1675:
"El Monasterio de San Andrés se edificó a tres leguas, poco menos, de Espinosa, a la parte de Septemtrión, en un sitio frío áspero y retirado, tocando el puerto de Trueva y Lunada. Arguye lo riguroso del sitio, el averse edificado por los monges muy santos en tiempo de los godos, o por muy afligidos en el de los moros, porque dudo que menores motivos o necesidad menor les obligase a vivir en tal sitio. Llegó su patronato a estar en cabeza de un caballero llamado Martín Alfonso, que tengo por probable y sospecho fue el conde de este nombre que hermana los privilegios de estos tiempos, y fue querido de los reyes. Éste pues, lo entregó al monasterio de Oña el año de 1105, con todo lo que tenía entre sus hermanos, prometiendo de enterrarse en Oña con su mujer, donando la tercera parte de su hacienda. Extinguieronse los monges dexando aquel sitio por cosa inhabitable, aunque a los principios lo hizieron ellos, y tantos christianos retirados de los moros, que se honró un linaje de ellos con el apellido de Trueba, y hoy perseveran hidalgos conocidos en Espinosa"

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