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TOPONIMIA PRERROMANA I: PALOMBAR, PALOMBERA.

 

Hoy comenzamos el primero de una serie de capítulos dedicados al estudio de algunos topónimos de origen muy antiguo en nuestras montañas.
La mayoría de nombres que se asignan a montañas, ríos, o cabañales que encontramos a nuestro alrededor tienen su origen en vocablos latinos, trasladados al castellano a partir de la dominación romana de la península.
Sin embargo, aún existen un buen número de lugares que conservan nombres cuya raíz etimológica parte de idiomas anteriores al latín. Este es el caso de los topónimos de origen indoeuropeo o preindoeuropeo.
Hoy vamos a ver el caso de PEÑA PALOMBAR y del CASTRO DE PALOMBERA, también denominado Castro del Horno Grande o Castro de la Cueva.
Para este tipo de topónimos se han intentado dar algunas explicaciones, como la que parte de la cuarta acepción de la RAE para *palomera: Páramo de corta extensión. Los que se acogen a esta explicación, argumentan que habría que añadir que es un lugar de paso de palomas. Para los casos que conservan el grupo *mb, lo explican a partir del latín *palumbus, paloma silvestre, diferente a *columbus, paloma doméstica.
Pero nada de esto se corresponde con los lugares que encontramos en nuestros montes con esta raíz.
El ilustre filólogo Johannes Hubschmid nombra la raíz prerromana *pal/pala, con el significado de ladera lisa y casi vertical o pradera inclinada y escarpada, que aparece en la toponimia de los Alpes y del Pirineo gascón y catalán, y es atribuible por ello a un sustrato alpino-cántabro-pirenaico.
En realidad, el origen de estos nombres se explica mediante la raíz *palla, que encontramos de esta forma en los Arribes del Duero nombrando una cueva en la roca. A ésta habría que añadir el sufijo -bre, -mbre, en último término procedente de un protocéltico *brig (colina).
Existen un buen número de topónimos de este tipo por todo el Noroeste peninsular, encontramos por ejemplo Pambre, Palambre y Paambra en Galicia; en Zamora la Palla, las Pallas, Pallaloso, Pallambrio o Palambrera; en León el Pallón o Cueva de Palombeira; en Salamanca Plambero; en Portugal Palancha y Palorcha.
Según Pascual Riesco Chueca: "La relación entre palla y palambrio parece contener la misma dualidad neutra/ despectiva que se registra en cueva y covacha. Estos saledizos naturales han sido muy valorados como refugio en una cultura pastoril que obligaba a largas perma- nencias a la intemperie."
Dada la proliferación de estos topónimos por todo el Noroeste Peninsular, donde se instalaron mayormente las gentes procedentes de las invasiones indoeuropeas durante el primer milenio antes de cristo, nosotros optamos por dar a estos topónimos un origen céltico-indoeuropeo.
En cuanto a su significado, viendo las características tanto de Peña Palombar (donde encontramos varias cavidades como la Cueva del Orno) y del Castro de Palombera (que recibe su nombre de la propia Cueva de Palombera situada en los farallones de la montaña); así como de la cercana Cueva de Palomera en Ojo Guareña, parece claro que estos topónimos nos indican la existencia de cuevas u oquedades al abrigo de una peña.
Fotos de Peña Palombar en Lunada y de la Cueva del Orno, situada en la base de la misma peña.




IN SPINOSA NOSTRAM PORTIONEM: ZONA CERO DE LA PASIEGUERÍA.

 

En el documento fundacional del Monasterio de Oña, el 12 de febrero era de 1049 (año 1011), aparecen las primeras menciones documentales a Espinosa y algunos de sus núcleos habitacionales.
Entre los lugares que los Condes Castellanos cedían a su hija la abadesa Trigidia se mencionan:
"Villa Para cum integrante…
…et sacnti Nicholay, cum integritate. In Barçenas, Ecclesiam Sancte Iuliana medietatem. Et in sancta Eulalia, medietatem…"
También se menciona la donación de un territorio denominado:
"…"In Spinosa, nostram portionem"
…”In Espinosa, totam nostram portionem"
Apenas unos días después, el 15 de febrero del mismo año, otro documento fija los límites del escueto "In Spinosa Nostram Portionem" del documento fundacional.
Además de fijar los límites de este territorio, se concede a los pastores de Oña, que ocuparán los términos de la donación, el privilegio de llevar a sus ganados libremente por un territorio mucho más extenso: Desde Espinosa hasta Salduero, y por la otra parte hasta Sámano, y viene de allí al Puerto de Santa María, y se aplica a Cabarga, y viene de allí al Río Pas, y a la Mata Nela, y al Summo Lavato, y viene de allí a Gusmántara y a Trueba y a Cerneja.
Todos los autores que se han dedicado al estudio de la historia de los Montes de Pas coinciden en señalar esta donación y el privilegio que lleva consigo, como el momento inicial de un proceso de transformación del paisaje de más de 1000 años, que entre los siglos XVI y XVIII daría origen a lo que hoy conocemos como Pasieguización.
Pues bien, hoy vamos a tratar de desentrañar cuál era ese territorio desde el que los vasallos de Oña ocuparon los Montes pasiegos.
El documento del 15 de febrero de 1011 fija los límites de IN SPINOSA NOSTRAM PORTIONEM de la siguiente forma:
"Damus et concedimus, monasterio Sancti Salvatoris, quod est situm in locum cognomentum eius Onia:
In Espinosa illa nostra portione integra cum terminis et diuisiones que diuidit Munio Velaschez, qui fuit nostro vicario atque merino cum domna Mamaduenna. Quomodo cadet rivo de Uociello in Triova et pergit per ad illa ponteciella et exiit ad somas Casteruelas et ad soma la era. Et ex alia parte quomodo cadet rivo de Petra in Troua et exiit ad illa coviella et applicat ad busto de Corteças in igo, et pergit per inde ad illa ponte de rigu de Soua et quomodo taggat riuo de Soua et cadet in Trioua et de alia parte usque in illos latreros et venit per inde et ad cobbes ad Rianno"
Lo que con nuestro latín de 2° de BUP y la ayuda de traductores online, se traduce:
"Damos y concedemos, el monasterio de San Salvador, que está situado en el lugar conocido como Oña:
En Espinosa nuestra porción íntegra, con los límites y divisiones que hizo Munio Velasquez, que fue nuestro vicario y Merino con Doña Mamaduenna.
Conforme cae el Río de Vociello en el Trueba y continúa por la puentecilla, y sale de las alturas de Casteruelas y de Somo la Era.
Y por la otra parte como cae el Río de Piedra en Trueba y sale por la Cubilla, y se aplica a Busto de Cortezas en lo alto, y viene de allí a la puente de Río de Soba, y como cruza el Río de Soba y desemboca en el Trueba, y por el otro lado hasta aquellos ladreros, y viene de allí a las Cuevas de Riaño"
A continuación identificamos estos topónimos de más de 1000 años con la toponimia actual, para lo cual es importante especificar que la descripción del territorio parte de la enumeración de tres ríos, mencionando luego algunos de los lugares desde los que se vierten las aguas a dichas cuencas:
RIVO DE VOCIELLO: es el hoy conocido como Arroyo del Mailo. Antiguamente era conocido como Arroyo Del Rebocillo, tal y como aparece en el Plano de la Batalla de Espinosa y en el Mapa de Madoz de la provincia de Burgos. Todavía algunos Espinosiegos llaman Puente del Rebocillo al puente que cruza el arroyo en el ferial.
RIVO DE PETRA: sin duda es el Arroyo de la Cubilla, teniendo en cuenta que el mismo documento cita "Illa Coviella" al referirse al mismo.
RIGU DE SOVA: es en realidad el Río de la Sía. El topónimo Resoba o Rusoba aparece aplicado a este río en el S. XIX, tanto en el "Plano topografico general que manifiesta la direccion del Proyecto de avertura de nuevo camino de las Reales Fábricas de Liérganes y la Cavada" como en el "Mapa Itinerario Militar de la parte oriental de la provincia de Cantabria y la de septentrional de Burgos".
Además, en el apeo entre Soba y Espinosa de 1731 se menciona el Puente Rusoba en la salida al Trueba de Río la Sía: "Y desde dicho Portillo de la sia asta llegar a la puente que llaman de Rio Soba asta donde llegan dichas caserias, cuia puente y rio de la Sia que nace de diferentes manantiales de dicho puerto de la sia requerí a dicho pintor lo demuestre y señale en el bosquejo con sus nombres. Y las dichas personas nombradas por la Villa de Espinosa dijeron que desde dicho portillo de la sia asta dicha puente demostrada avia el numero de trescientas y ocho casserias con sus bezinos en ellas todos bezinos de dicha Villa de Espinosa y parroquianos de las iglesias de dicho barrio de Varcenas."
SOMAS CASTERUELAS: lo identificamos con la zona más alta de Picón Blanco. El topónimo habría derivado con el tiempo en Castrillos, que aún aparece en los mapas del IGN nombrando al Arroyo de Castrillos, el cual vierte sus aguas al río la Sía desde Picón Blanco. En un juicio entre Soba y Espinosa de 1376 , al que dio sentencia el Rey Enrique II, los representantes del valle de Soba mencionaban este lugar en la margen izquierda de la Sía: "Desde los Pontones del Campillo fasta encima de Castrillos e fasta la Brena de Oyuelo..."
SOMA LA ERA: sin duda con el tiempo se ha transformado en lo que hoy conocemos como "Somillera"
BUSTO DE CORTEÇAS: desconocemos la localización exacta de este topónimo. Aparece mencionado en el Libro de la Montería como Buste Cortezas, una de las armadas del monte de Cota la Madre, Valloseda y Río de la Cubilla (fijaos en que este monte coincide con el territorio del que estamos hablando), por lo que debería situarse en una zona alta.
Como vimos el otro día aparece también en un documento de 1622 junto con Zerraquín, Brenaseca y Hoyuelo, por lo que hemos optado por localizarlo en la zona de Zerraquín.
ILLOS LATREROS: y no Lastreros como citan algunos autores. En realidad no se trata de un topónimo, sino que se refiere a los costados de la montaña que vierten sus aguas al río de la Sía (del latín *laterarium que deriva en ladrero)
COBBES AD RIANNUM: se traduce como Cuevas de *Riaño, del latín *Rivum Angulum (estrechamiento del Río). Sin duda hace referencia a la zona de Pilangreros y cuevas de Valdescaño, donde el Trueba sufre su mayor estrechamiento.
Plano del territorio donado a los pastores de Oña.



LA BRANIZA DE CERRAQUÍN

 

Cerraquín, o para otros Zarraquín, es una fantástica cabaña pasiega de braniza, aunque por la construcción, con tres cabrios forasteros apoyados sobre sendas pilastras, solerón adosado al patín, y grandes dimensiones, parece más una cabaña vividora.
Lo cierto es que encontramos documentado este lugar algo tarde para la antigüedad que creemos que tiene.
Es en 1622, en un pleito entre Francisco Ruiz de la Escalera y Antonio Ruiz de la Escalera Velasco, ambos monteros del Rey, sobre las heredades de Catalina Madrazo. Entre las heredades que aparecen se mencionan:
"... Otro prado que llaman de Viarancho, y el de Zerraquín con su veraniza, otro prado en la Rozada y otro en la Veguilla..."
Y vuelve a aparecer de nuevo en el mismo documento:
"…el prado de Cerraquin y las veranizas de Bustecortezas, Vrenaseca y el Oyuelo..."
En 1731 vuelve a aparecer en el Apeo de los límites entre Soba y Espinosa:
"…a dicho Varrio de Varcenas dichas personas nombradas de conformidad para proseguir en dicha vista de ojos, fueron siguiendo por un camino que dijeron llamarse de Zerraquín y sale de dicho Varrio mirando al oriente, el que dijeron enderezarse para el sitio del Abellano, subiendo un cerro arriba quedando una y otra mano en término de dicha Vª de Espinosa hasta llegar a un monte de ayas que dijeron llamarse Río de la Cubilla, lo que requerí a dicho pintor señalase y mostrase en dicho bosquejo. Y al remate de dicho monte se encontraron dos caserías a uno y otro lado de dicho camino cada una con su zerrado de pradera de la que requerí a dicho pintor asi mismo las demuestre."
Este lugar se localiza en el corazón del espacio que los Condes de Castilla cedían a los pastores de Oña en una donación del año 1011. Territorio que la mayoría de autores consideran el verdadero germen de la pasieguería, en cuya donación también aparecen algunos de los topónimos hoy mencionados.
Pero esto lo veremos la semana que viene.




LOS PUERTOS PASIEGOS: AQUELLAS PRIMERAS VUELTAS POR LA MONTAÑA PASIEGA.

 

A los que somos amantes del ciclismo, la Vuelta a España 2024 nos ha querido regalar un auténtico "Tappone Pasiego". Una etapa de 172 Km y casi 5000m de desnivel que se sitúa en el top 10 de etapas con más desnivel de la historia de la Vuelta.
Desde el Escudo hasta los Tornos, sólo quedan fuera el Puerto de la Matanela y el propio Escudo, incluyendo el paso por Estacas de Trueba, la Braguía, el Caracol, Lunada, la Sía, los Tornos por Fresnedo y el agónico final en Picón Blanco que a buen seguro será decisivo en el resultado final de la Vuelta.
En este largo post (abstenerse Tiktokers, instagramers y consumidores de contenido rápido y vacío) repasaremos algunas de las etapas más emocionantes y recordadas en la historia de las primeras ediciones de la Vuelta que pasaron por nuestras montañas.
En muchas ocasiones estas etapas eran decisivas, no sólo por su dureza, también por el mal estado de las carreteras en estas primeras ediciones de los años 30 y 40, que provocaban caídas y pinchazos que generaban grandes diferencias entre los favoritos.
La relación de la Montaña Pasiega con la Vuelta empezó muy pronto, en la tercera etapa de la primera edición de 1935.
En una etapa que transcurría entre Santander y Bilbao, se ascendían los Puertos de Alisas, Asón y la Sía. Luego había control de firmas en Espinosa, se bajaba los Tornos hasta el avituallamiento de Ramales para dirigirse a Bilbao vía Castrourdiales por terreno rompepiernas.
En el ascenso de la Sía se destacó notablemente Fermín Trueba, seguido por su hermano Vicente (la Pulga de Torrelavega). Fermín sufrió sendas caídas en los descensos de la Sía (aunque pasaba primero por la meta Volante de Espinosa) y los Tornos que le hicieron perder más de media hora. Manuel, el menor de los hermanos Trueba, cedía su bicicleta a Fermín, motivo por el que se vió obligado a abandonar.
Vicente, en cambio, descendió de manera más regular, llegando a Ramales en un grupo junto con Cañardo, Barral, Molinar y Gustaaf Deloor, ganador de aquella edición.
Entre tanto, Antonio Escuriet y Federico Ezquerra, dos de los grandes favoritos, cedían tiempo al extremar precauciones en los descensos al mismo tiempo que se vigilaban mutuamente. Ezquerra aún sufriría tres pinchazos antes de la llegada a Bilbao.
Al final en el paseo de San Mamés, al que había que dar varias vueltas, llegan Cañardo, Dignef, Deloor, Banchi, Molinar y Vicente Trueba.
Cañardo demarra y celebra al paso de meta creyendo haber ganado la etapa. Sin embargo aún queda una vuelta. Vuelve a montar en la bici y consigue alcanzar al grupo, pero sin poder evitar la victoria de Gustaaf Deloor.
La decimocuarta etapa de la Vuelta del 36 transcurrió entre Bilbao y Santander con subida a los Puertos de los Tornos, Estacas de Trueba y la Braguía, con avituallamiento en Espinosa de los Monteros. De este avituallamiento son las fotos que han aparecido recientemente en las redes sociales de la Vuelta pasando por Espinosa. En esta etapa se sucedieron varios pinchazos y averías que afectaron a prácticamente todos los favoritos, aunque finalmente llegaron prácticamente juntos a Santander, destacándose ligeramente Alphonse Deloor, hermano de Gustaaf que ganaría este año su segunda vuelta.
La etapa reina de 1941 repetiría la fórmula Asón y la Sía, siendo la última vez que se subiría este puerto por su cara norte. Esta etapa entre Bilbao y Santander estuvo a punto de ser decisiva en una de las ediciones más luchadas en un magnífico duelo entre Fermín Trueba y Julián Berrendero.
Trueba se llevaba a Berrendero a su rueda en la subida a los Collados del Asón, seguidos de cerca por Delio Rodríguez y Federico Ezquerra. En la subida a la Sía, Trueba logra soltar a Berrendero al sufrir éste un reventón en su rueda. Berrendero todavía sufriría otros cuatro pinchazos en la subida a Estacas de Trueba y bajada a la Vega de Pas. Trueba pasa por la Braguía con más de ocho minutos de ventaja sobre Berrendero pero éste se recompone en el descenso hacia Santander recortando la distancia a 2' 09” en línea de meta.
Esta remontada sería decisiva en una vuelta que Berrendero ganó con un margen de tan solo un minuto sobre Trueba.
Berrendero también certificó su triunfo en la vuelta de 1942 en las etapas 10 y 11 que transcurrían muy cerca de nuestras montañas. En la etapa 10, con final en Santander, sacaba más de trece minutos al segundo clasificado en la general subiendo los puertos de Asón y Alisas. Al día siguiente se destacaba en el Escudo junto al italiano Brambilla e Isidro Bejarano. Pese a romper el manillar, lograba llegar a Reinosa a tan solo 30” destacándose del resto de sus rivales por la general.
A Julián Berrendero Espinosa, apodado como el Negro de los Ojos Azules, le sorprendió la guerra corriendo el Tour de Francia de 1936. Entonces concedió unas declaraciones a la prensa francesa condenando la agresión de Franco contra la República española, lo que más adelante le trajo algunos problemas.
Siguió corriendo en Francia durante los años 37 y 38. En el 37 ganó la etapa del Tour entre Luchon y Pau. Durante el Tour del 38 sufrió una caída por la que se vio obligado a abandonar. Unos días después trató de regresar a España, siendo detenido por las autoridades franquistas.
Según varios periódicos de la prensa seria de este País, Berrendero fue trasladado entonces a un campo de concentración en Espinosa de los Monteros.
Y aquí viene la pregunta. ¿Realmente existió tal campo de concentración o es uno más de los inventos periodísticos que podemos leer en la prensa escrita?
Foto: Bajada del Portillo de las Estacas de Trueba en 1936.



HISTORIA DEL PUENTE ¿ILUSTRE?


Según la RAE, la palabra ILUSTRE puede significar:
De distinguida prosapia, casa, origen.
Insigne, célebre. Título de dignidad.
Si ahondamos en su etimología, nos tenemos que ir al latín *Illustris (Claro o iluminado) derivado de *lustrum, como dar lustre, abrillantar, enlucir.
En la placa dedicada al Puente en la Calle de Puente Ilustre, podemos leer:
"Por ser el puente más célebre e insigne de esclarecido linaje y abolengo."
A la izquierda del puente según se va hacia el castillo se encuentra la Fuente de Romanos, nombre que la tradición oral espinosiega atribuye a los tiempos en que los romanos permanecieron en nuestra Villa tras la conquista de Velliga.
De todo lo anterior deduciríamos que se trata de un puente de gran antigüedad. Nada más lejos de la realidad, estamos ante un puente bastante moderno si tenemos en cuenta los más de 1000 años de historia de Espinosa.
En su descripción del Río Trueba a inicios de S. XVII, el "ilustre" Montero D. Pedro de la Escalera Guevara, hablaba de 5 puentes de Cal y Canto, que hermoseaban el curso del Río Trueba:
"Son Puentevado, Puente Ilustre, Puente el Canto, Puente la Veguilla y Puente Rusoba"
De alguno de estos puentes ya hemos hablado, y de los que no… acabaremos entresacando su historia.
El caso es que existía un "Puente Ilustre" en este lugar antes de que existiera el Castillo…
Cuando en el año de 1406, D. Juan de Velasco compraba a su primo Juan Fernández, a través del judío D. Santo Hain, la torre arruinada de la Riba, aparece mencionado nuestro puente:
"…la torre de la Riba que es sobre la puente de Yuste…"
Entonces, tendrá 600 años el puente?
Pues nop.
Por testimonio de otro "Ilustre" Espinosiego (D. Nicolás Barquín Arana), tenemos constancia de que el puente por el que transitaban las caballerías a inicios del S. XIX era algo posterior:
"Es verdad que en siglos anteriores al nuestro el Capital de la Villa se vio en un estado floreciente, solo el Concejo de Quintanilla edificó a su costa el Puente llamado Ilustre por la magnificencia de su arquitectura en gradería y arqueado en el año de 1570, siendo su maestro Cordero, como consta de una piedra que esta al lado de Oriente no lejos de la escalera que mira a este aire, y que cae dicha piedra hoy dentro de un huerto."
Puede que nos falten datos, pero al menos sabemos que en el Archivo de Espinosa consta una reforma del puente en 1855.
Pero esta reforma no consiguió que el puente se mantuviera en pie por mucho tiempo. Parece que hubo una ríada en la década posterior, porque en el Itinerario Descriptivo Militar de España de 1866, al describir el camino entre Dosante y Villalázara por Espinosa de los Monteros, al entrar a Espinosa viniendo de Quisicedo había que vadear el Río Trueba.
Y por fin llegamos al año de construcción del puente actual, cuya fecha hemos conocido gracias a la crónica negra del Diario de Burgos del 2 de septiembre de 1893. Resulta que ese año, más o menos a la vez que se estaba construyendo el Puente la Vía, se llevaban a cabo las labores de reconstrucción del puente (como también consta en el Archivo de Espinosa):
"A las diez de la noche del dia 28 del pasado Agosto por diferencias habidas entre H. A., encargado de los trabajos para la construcción del puente que se está edificando en la villa de Espinosa de los Monteros, para dar paso a la carretera de Sotoscueva, y el peón A. M., éste armado de navaja agredió á aquél sin conseguir herirle en el cuerpo y sí sólo causarle tres roturas en diferentes sitios del vestido.
Al apercibirse de la agresión el capalaz R. S. M., de aquella vecindad, se abalanzó sobre el agresor con objeto de detenerle, pero éste le asestó una puñalada en el costado derecho que obligó á caer en tierra al capataz, quedando en bastante mal estado.
El agresor se dió á la fuga, pero la Guardia civil, después de una activa persecución, logró capturarlo á las cinco de la mañana del día siguiente en el pueblo de Para.
Inmediatamente se le ocupó la navaja y se le puso á disposición del señor juez municipal."
A pesar de no ser tan antiguo como nos gustaría, el Puente tiene una peculiaridad que lo hace único. Es el único puente de cuyos estribos manan sendas fuentes, la Fuente de Romanos en el lado occidental y la Fuente de los Monteros en la parte oriental.
Los más observadores se habrán dado cuenta de la situación del antiguo puente, apenas una decena de metros aguas arriba de la situación del actual. Hace algunos años aún se podía observar parte de la cimentación en el lecho del río.
En el margen derecho del río, junto al castillo, todavía existe un ensanchamiento en el camino que sube a Santa Olalla que coincide con la manguardia del puente de 1570.

Foto del Puente Ilustre, escoltado por la Torre de los Velasco o de la Riba.