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ORIGEN DEL NOMBRE LAS MACHORRAS II: MAZAS, MAJUELOS Y MACHORRAS.

 

Hoy por fin vamos a conocer el verdadero significado y origen del controvertido topónimo Machorra.
Y vamos con una primera aproximación a su significado:
En su libro "Pasiegos de las Machorras", Mauricio de Grado nos da su opinión sobre el origen del topónimo:
"Su denominación viene sin duda de las dos peñas que se encuentran a ambos lados de la carretera, que luciendo sus llamativas y redondeadas calvas libres de vegetación, confirman el adjetivo de estériles, como bien se define en el diccionario a la palabra Machorra. También hay quien sostiene que viene de maza o mazorra, nombre utilizado para designar algunas fincas del contorno (“Maza del Toro”…) y que aparece también como apellido"
No nos cabe duda de que el nombre de Las Machorras viene de estas dos peñas que comenta Mauricio, y de que una Machorra no deja de ser una peña.
Sin embargo insiste en utilizar el adjetivo "estéril" para explicar el origen del topónimo Machorra, cosa en la que no podemos estar de acuerdo.
En realidad estamos ante una familia de orónimos (nombres que utilizamos para denominar a nuestras montañas) muy extendida por los Cuatro Ríos Pasiegos. Hablamos de lugares con nombres del tipo Maza, Machorra o Majuelo. Todos ellos con el mismo significado desde el punto de vista semántico pero con etimologías ligeramente diferentes.
Observando las montañas que comparten estos nombres encontramos una característica común a todas ellas. Normalmente son montañas romas, casi siempre calizas, con cimas planas en cuyos extremos la pendiente aumenta considerablemente, fácilmente comparables a la forma ortoédrica de un martillo o de un mazo que emerge de la montaña.
Pues bien, la semejanza entre estas montañas y un mazo o un martillo es la que explica esta familia de topónimos.
La palabra MAZA viene del latín vulgar *mattea, derivada del latín clásico *mateola. En origen designaba varios utensilios conformados por un palo y una cabeza gruesa destinados a "machacar" al enemigo.
Los topónimos de este tipo son los más numerosos en los Cuatro Ríos Pasiegos (La Maza, la Mazuca, la Maza Grande, la Maza Redundu, el Mazo…)
Todos ellos comparten las características definidas anteriormente salvo uno, la Maza del Toro que es una zona predominantemente llana. Lo consideraremos como la excepción que confirma la regla.

Distribución de topónimos del tipo Maza-Machorra.

Menos conocido es el topónimo MAJUELO. En nuestra zona existen dos casos, Los Majuelos en la subida a Picón Blanco desde el ferial, justo antes de entrar al hayedo; y la Llana del Majuelo en la cara norte del Peña Negra. En ninguno de los dos casos esperamos encontrarnos Espino Alvar (comúnmente majuelo) en estas elevaciones. Sin embargo, estos dos lugares comparten el ser lugares llanos rodeados de grandes desniveles, lo que otra vez nos lleva a la comparación con un mazo o un martillo.
En este caso el topónimo viene del latín *malleolus (martillito,sarmiento de viña cortado en forma de martillo o muleta para plantarlo), diminutivo de *malleus (martillo, mazo).
Y vamos ya con el topónimo MACHORRA, que también encontramos en varios lugares de la zona. Además del propio pueblo de Las Machorras, tenemos la Machorra de Castríos en el valle de Trueba; en lunada nos encontramos también la Machorra encima del cabañal de Mohedillo y un Las Machorras en la divisoria con Soba cerca del Picón del Fraile.
Para diseccionar el topónimo hacemos lo mismo que hace la RAE, es decir, descomponemos en macho y -orro, por lo tanto obtenemos un diminutivo de *macho.
Sin embargo en este caso no estamos hablando de macho como animal del sexo masculino, si no de su homónimo en desuso en la lengua castellana para el que la RAE nos da las siguientes acepciones y etimología:
Del lat. marcŭlus 'martillo pequeño'.
1. m. Mazo grande que hay en las herrerías para forjar el hierro.
2. m. Banco en que los herreros tienen el yunque pequeño.
3. m. Yunque cuadrado.
De este *macho viene también la palabra MACHÓN (pilar de fábrica, mojón, pieza de sillería que sobresale en altura o anchura de un muro).
Y de nuevo… no hay más preguntas Señoría… la contundencia y redundancia de los argumentos es definitoria. Aun así queremos refrendar nuestra teoría con unas cuantas fotos en los comentarios.
En la foto principal, ladera Sur del Alto de la Imunía, de izquierda a derecha: la Maza Redundu, la Maza Grande, la Maza y la Mazuca.



ORIGEN DEL NOMBRE LAS MACHORRAS I: LA MAYOR MENTIRA JAMÁS PUBLICADA.

 

Muchos turistas se sorprenden al visitar Las Machorras debido a lo que les sugiere el nombre de esta localidad que, hace no mucho, era un barrio más de los Cuatro Ríos Pasiegos.
Si atendemos a las diferentes acepciones que nos da el Diccionario de la RAE acerca de este vocablo, nos encontramos con varios significados despectivos que nada tienen que ver con el verdadero origen de este topónimo:
De macho y -orro.
1. adj. Estéril, infructífero.
2. f. despect. Mujer hombruna, marimacho.
3. f. Hembra estéril.
4. f. Sal. Oveja que en festividades o bodas se mata en los pueblos para celebrar la fiesta.
A principios de los años 90, intrigados por la singularidad del nombre de Las Machorras, dos "pseudoperiodistas" de la revista Pronto acudieron al lugar dispuestos a entresacar a los vecinos del lugar testimonios que verificasen la "verdad" que ellos mismos se habían inventado.
Con engaños y malas artes, preguntaron al cura y a otras gentes del lugar con el único propósito de difamar y deshonrar a las pasiegas de los Cuatro Ríos, inventándose que el nombre se debía a la alta tasa de infertilidad de las mujeres locales; y que debían ser "probadas" antes de casarse para saber si podían tener descendencia.
Tras la publicación de tal infamia en la prensa del corazón, el Bobo de las Nieves dedicaba a estos dos personajes buena parte de sus versos del 5 de agosto de 1983:
Si diciendo la verdad
se ganaría dinero,
con este verso que traigo
ganaba más que un torero.
Les voy a contar un caso
con mucha serenidad,
¡qué tranquilo uno se encuentra
cuando dice la verdad!
El día 15 de diciembre
en revista de semana,
escribieron de este pueblo
lo que les daba la gana.
En la primera portada
para que España lo viera,
publicaron groserías
aquellos hijos de perra.
Y eran dos "mierdos" maricas
los que a este pueblo llegaron,
con una pinta muy rara
por el cura preguntaron.
El cura estaba en su casa
dándoles clase a unos niños,
pronto se puso nervioso
al ver los desconocidos.
El nombre de las Machorras
les traía intrigados,
D. Víctor ni pronunciaba
al ver dos tipos tan raros.
Más tarde le preguntaron
si es cierto que en este pueblo,
para casarte te exigen
el tener hijos primero.
El cura les dijo entonces:
esto no lo publiquéis,
todos los que yo he casado
les han tenido después.
Insistian con preguntas
para que el cura picara,
y el hombre con buena fe
sin malicia contestaba.
Y les decía D. Víctor:
este pueblo es muy honrado,
y Machorras con la gente
no hay nada relacionado.
Le llamaban las Machorras
a este mismo lugar
antes de existir el pueblo
y se puede comprobar.
Todas las demás cabañas
que es donde viven las gentes,
tienen nombres muy distintos
de unos a otros diferentes.
De esta manera D. Víctor
muchas dudas aclaraba,
y más tarde en la revista
todas las culpas pagaba.
Por la noche en Espinosa
hubo cita y reunión,
dos señores de aquel pueblo
cambiaron la información.
El hablar de dos señores
es algo que no comparto,
yo más bien les llamaría
dos cerdos con pelo blanco.
Por los bares de Espinosa
hablaban de estos asuntos,
¡qué harían aquella noche!
durmieron los cuatro juntos.
A las tres de la mañana
les vieron muy abrazados,
antes de irse a dormir
ya estaban enamorados.
Por eso pierde valor
todo aquello que leímos,
dictado por golfos vagos
borrachos empedernidos.
Las mujeres de este pueblo
demostraron ser honradas,
no importa lo que escribieran
aquellos cuatro macarras.
Fue un delito el deshonrarnos
y mucho más publicar,
los dos cerdos de Espinosa
tenían por qué callar.
Y por darles una pista
les diré que uno es casado,
podría contar su vida
pero si empiezo no acabo.
En cambio el otro es soltero
macarra de profesión,
si habría muchos como ese
¡vaya mierda de nación!.
Y uno de los periodistas
según me pude informar,
es conocido en la Villa
de venir a veranear.
Su madre y antepasadas
tuvieron gran profesión,
ganaron mucho dinero
por la noche en la función.
Pero hay un refrán que dice:
siempre tuvo más que hablar,
el que manchaba la manta
que el que estaba "pa" limpiar.
Y poco les puedo hablar
de aquel otro individuo,
por los gestos parecía
un mongólico perdido.
Y así es la vida señores
de aquellos cuatro maletas,
que quisieron deshonrarnos
y estas son nuestras respuestas.
Cuando leí la revista
yo sentía un malestar,
hoy he tenido la suerte
de poderles contestar.
Ellos nunca esperarían
recibir contestación,
el que es pasiego de veras
siente amor de corazón.
Y cuando esté con D. Víctor
le haré una proposición:
meter el verso en un sobre
mandarle a televisión.
Si esto llevaría a efecto
sería una gran hazaña,
descubrir cuatro maleantes
que circulan por España.
Y a Uds. yo les suplico
que le aprendan de memoria,
porque este verso algún día
ha de pasar a la historia.
Aquí termina este asunto
que ha sido tan publicado,
cuando se aprendan el verso
a este pueblo habrán honrado.
En la siguiente publicación trataremos, sin herir sensibilidades, sobre el verdadero significado y etimología del término "Las Machorras”
Foto del infame artículo publicado en la revista Pronto.



VERDADES Y LEYENDAS DE CASTROMORCA (PARTE II: LA HISTORIA)

 

Tras el artículo dedicado a la leyenda escondida detrás de Castromorca, hoy ahondaremos en la documentación histórica en la que se hace alusión a este protocabañal.
Tras una breve descripción de su estado actual y un repaso por los documentos que aluden a este lugar, trataremos de sacar conclusiones acerca de la evolución del mismo.
Manuel García Alonso (Origen y Evolución de la Cabaña Pasiega. Pág.234), nos habla de este poblado como restos de Cabañales Pasiegos de la tipología más antigua que podemos encontrar, fechadas entre los S. XVI y XVII:
"Conjunto de cabañas en ruinas, situado al Sur y bajo el collado de Covachos, en el término de Espinosa de los Monteros. son trece restos de construcciones pastoriles de planta rectangular, reducidas dimensiones, 5 por 6,50 m. aproximadamente, vanos diminutos, puertas rasgadas de 0,70 m. de anchura entre jambas monolíticas, muros de 0,60 m. de anchura, y a menudo con pequeños cubículos adosados a la fachada, a los lados de las puertas, o en un lateral. Además se señalan varios corrales semicirculares en planta, un cubículo rectangular independiente y un muro derruido. Generalmente armados a canto seco o con barro escaso. Estamos ante un gran conjunto, articulado en dos agrupaciones: una superior, y otra inferior, de primitivas construcciones pastoriles de brena del momento inmediatamente anterior a la cristalización del sistema pastoril con praderías cerradas, perfectamente fechadas en los siglos XVI, XVII y comienzos del XVIII, y siendo habitadas hasta fines de dicho siglo en que se abandona, ante la imposibilidad de convertir aquel lugar en una breniza con cercamientos privados. Estamos ante el mejor conservado barrio pasiego de aquella temprana época, y posee, por tanto, un elevadísimo valor histórico y arqueológico."
Si atendemos a la documentación histórica, desde luego Manuel García Alonso acierta en su datación.
La primera cita a Castromorca que hemos encontrado es en el año 1577, en un juicio entre Casilda Bustamante y Bartolomé Llarena por los bienes dejados en herencia por Magdalena Martínez.
Entre otros muchos bienes, casi todos en el concejo de Bárcenas, se cita "…la cuarta parte de la beraniza de -Castramorca-"
Gracias al Archivo de Espinosa sabemos que en 1580 Antonio de Velasco Escalera se hace con buena parte de la explotación ganadera del lugar.
En la signatura 7228 figura cómo Francisco Ortiz Sarabia vende a Antonio de Velasco Escalera la cuarta parte del "sel y beraniza" de Castromorca, mientras que en la 7229 aparece que Diego Ruiz de la Escalera Azcona vende a Antonio de Velasco Escalera otra cuarta parte del sel y beraniza de Castromorca.
Lo cierto es que este personaje se haría con tal cantidad de bienes inmuebles en Espinosa entre seles, beranizas, linares, rodillos y tierras de pan llevar… que su patrimonio inmobiliario nada tendría que envidiar al que ostentaban en nuestras tierras el Monasterio de Oña o la rama principal de los Velasco.
De hecho la familia Velasco de la Escalera merece un apartado aparte dentro del propio archivo.
En el S. XVII llegaron a existir en este lugar hasta 23 cabañas que se encontraban construidas sobre cimientos antiguos (Mari Carmen Arribas Magro, Espinosa de los Monteros. Los montes de Somo y de Pas. P. 113,114).
A principios del S. XVIII Castromorca seguía siendo explotado por ganaderos espinosiegos.
El 6 de agosto de 1731, durante la vista de ojos de la mojonera entre Soba y Espinosa, el escribano Francisco García, daba cuenta de su paso por este lugar:
-…Y desde dicho paraje se fue siguiendo subiendo una sierra adelante mirando al oriente asta llegar a un sitio que dichas personas nombradas dijeron llamarse Castromorca en donde se encontraron a la mano derecha de dicho camino diferentes caserias donde avitan y crian sus ganados vecinos de Espinosa cuio sitio de Castromorca y caserias requerí a dicho pintor lo demuestre en el bosquejo y señale con su nombre…-
Y llegamos a la segunda mitad del S. XVIII, en plena cristalización de lo que conocemos como Pasieguizacion. Dentro del mismo proceso en que vecinos de las Tres Villas Pasiegas ocupaban cabañales de las zonas altas de los Valles de Río Trueba y Río Lunada, en este caso nos encontramos con la apropiación de vecinos de San Roque de Río Miera de las cabañas de Castromorca.
El 10 de septiembre de 1759 se documenta la ocupación de los Sanroqueños "Antonio Labin menor, Juan Labin, Josepha Cavello, Lorenzo Cobo, Juanjo de San Pelayo y Pedro de San Perio" de las cabañas de Castromorca, por lo que se ordena a Manuel Isidoro de Salinas Varona iniciar las diligencias para el cobro de la tasa de herbajes a estos pasiegos.
En 1763 la Real Chancillería de Valladolid dicta sentencia para que los vecinos de San Roque abandonen las cabañas que tenían ocupadas en Castromorca, la Pedrosa y el Herbero:
"…a los reos demandados Lorenzo Cobo, Juan San Pedro, Juan Perez, Pedro Labin, Marcos Femández Alonso, Juan de Lavin, Andrés Ruiz, Santiago Setien, Juan Cobo, Josefa Cabello y Catalina de Lavin sobre que estos dejen libres y desembarazados todas las cabañas que existen en los sitios de Castromorca, la Pedrosa y el Hervero…"
"…y en su virtud y consecuencia condeno a los dichos Lorenzo Cobo y consortes a que dejen libres y desembarazados para dicha villa y sus concejos todas las cabañas que en ellos existen y hasta aqui han gozado de ellas no usen en manera alguna ni menos a los referidos terminos…"
"….y del mismo modo les condeno a que devuelban las cercas y dejen abiertos los prados consistentes en los referidos terminos de la Pedrosa Y el Hervero reduzcan a terreno tieso y pasto comun las porciones de territorio y prado que hubiesen agregado y estendido…”
Vemos cómo en el caso de la Pedrosa y el Herbero, los ocupantes habían alargado prados y ocupado cabañas, mientras que en el caso de Castromorca sólo se documenta la ocupación de las cabañas antiguas.
A principios del S. XIX el lugar todavía se encontraba habitado por vecinos de las Tres Villas Pasiegas, tal como nos cuenta el Abad de Pechón en sus memorias inéditas, cuando era hospedado en una de las chozas por Lorenzo Mazón, vecino de la Vega de Pas:
"Otra vez en el año de mil ochocientos nueve fui a Castra Mortua o Castramorca, como tenia yo veinte años, seguía la carrera en Burgos y parecía eclesiástico, me dejaron su cama y ellos durmieron a la lumbre a mi vista."
Y a continuación os ofrecemos nuestra humilde pero libre CONCLUSIÓN:
Estamos ante un raro pero bien conservado ejemplo de lo que sería un sel primitivo.
La intensificación de la cabaña ganadera de los Monteros de Espinosa en la ladera sur del Picón Blanco; y en la vertiente norte del Río Cerneja, donde los Monteros llevarían a sus ganados que "aselaban" en Castromorca, habría propiciado la proliferación de construcciones pastoriles en este lugar.
El gran número de construcciones existentes para lo que es un espacio pastoril de este tipo habría impedido su transformación en el moderno sistema pasiego (prado con su cerrada y cabaña con cuadra y payo). Transformación que sí hemos visto en otros seles antiguos que disponían de tan solo una o dos pequeñas construcciones para refugiar al ganado.



VERDADES Y LEYENDAS DE CASTROMORCA: PARTE I (LA LEYENDA)

 

Hoy queremos contaros todo lo que sabemos de Castromorca, lugar mítico de nuestras montañas al que, sin duda, podemos achacar el ser uno de los asentamientos pastoriles más antiguos de las mismas. Cada cual elija en qué época y bajo qué condiciones se originó.
LA LEYENDA:
Durante muchos siglos, al menos entre los inicios del S. XVII y mediados del XX, se creyó que el nombre de Castromorca procedía de un antiguo asentamiento de los cántabros.
La tradición oral espinosiega que colocaba la ciudad cántabra de Velliga en nuestras tierras, también contaba un episodio sucedido en Castromorca posterior a la victoria de los romanos sobre los cántabros en el año 26 A.C.
Según este relato, tras la victoria de las tropas de Augusto, los cántabros huyeron monte arriba hacia las alturas del Monte del Polvo, donde según creían los cántabros, antes llegarían las aguas del mar que el ejército romano.
Este monte, conocido en las fuentes clásicas como Mons Vindus (Monte Vindio), se identificaba con el Picón Blanco. (para algunos autores la traducción de Vindus es precisamente "de color blanco").
Según nos cuenta en sus memorias inéditas el Abad de Pechón, el relato sería más o menos así:
"…así como lo es “Castramortua” termino en la sierra al norte y un cuarto de legua distante del sitio de la ciudad que llevo mencionada; donde también es tradición que los Montañeses Cántabros, después de haber sido arruinada su ciudad de Vellica, ó Velliga, dieron una arremetida contra los Reales de los soldados romanos en tiempo del Cesar Augusto, que los destrozaron, y lanzaron a lo llano; de cuya acción a aquel sitio quedó dicho nombre de CastraMorta o Castramortua, que hasta hoy se conserva con poca variación."
Pese a la poca credibilidad que le damos a estos hechos legendarios, al menos existen argumentos a favor de la localización de un Castro de finales de la Edad del Hierro en Castromorca:
El primero es el propio nombre del lugar, compartido con la localidad de Castromorca, pedanía de Villadiego donde se cree que habitaban los cántabros morecanos, habitantes de la ciudad de Moreca citada por Ptolomeo como la más meridional de los cántabros.(actualmente se cree que lo más probable es que esta ciudad estuviera en las inmediaciones de Sedano, aunque también hay quien lo ha tratado de localizar en Espinosa).
El segundo es la propia etimología del topónimo que, además de la parte *Castro o *Castra, contiene la raíz prerromana *Mor, con el significado de roca y altura; además del sufijo *-ka, compartido con otras ciudades indoeuropeas citadas por Ptolomeo tales como la propia Moreca, Autraka, Octaviolca o Vellika.
Y el último y no menos importante es el hallazgo de una moneda romana en las inmediaciones de Castromorca.
En 1929, D. Eduardo Arce, ebanista de Espinosa de los Monteros, halló en las lomas del Alto del Caballo un as de bronce de la época del emperador Domiciano (años 81 al 96 D.C.). La moneda llevaba la leyenda "Cesar Aug. Domitianus", con busto a la derecha. En el reverso aparecía la diosa Fortuna en pie, con un timón en la mano derecha y el cuerno de la abundancia en la izquierda. Como leyenda se leía claramente "FOR TUNA".
El clérigo de Villamartín, Manuel Guerra Gómez, se basaba en este descubrimiento para definir las ruinas de Castromorca como restos de un castro prerromano perteneciente a los cántabros. (Constantes religiosas Europeas y Sotoscuevenses. Año 1973. Pág. 263)
En la siguiente publicación ahondaremos en la historia bien documentada de Castromorca.
En la foto, tres de las chozas de Castramorca.



EL PICO LOS TIEMBLOS.

 

En vísperas de la Picón Castro, hemos querido dedicar una publicación a este emblemático lugar de la carrera por el que pasaran las tres modalidades de TRAIL, Ultra y Sky.
También conocido como Pinión de los Tiemblos, este fabuloso mirador corona el cortafuegos de Lamazandante que une las zonas de la Birizosa y la Herbosa.
El nombre no se debe a los temblores que les entran a los corredores cuando ven la cuesta que hay que subir, si no al Álamo Temblón, al que se le conoce en nuestra zona como "Tiemblo".
Su nombre científico es Populus Tremula, y su etimología viene del latín *tremulare (temblar). El apodo de temblón se debe al temblor que experimentan sus hojas mecidas por el viento.