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EL VERDADERO ORIGEN DEL NOMBRE CASTRO VALNERA

 

En el vídeo del canal de YouTube "Valles Pasiegos" del que hablábamos el otro día, el guía nos ofrece su teoría sobre el origen del nombre de nuestra querida montaña:
"BALANUS es bellota en latín, entonces el Castro Valnera, hace muchos años estaba totalmente cubierto por robles…, por tanto era el Castro Balanero… y de ahí como ya sabéis que las palabras van mutando a través del teléfono descacharrado de la historia… de ahí Castro Balanerus, Castro Balanera, Castro Valnera"
Hoy vamos a desmontar esta y otras propuestas etimológicas, no sólo con argumentos, también haremos uso del teléfono descacharrado de la historia utilizando toda la documentación histórica a nuestro alcance en la que se hace mención a nuestra Montaña Sagrada.
La primera vez que encontramos escrito el topónimo es en el Libro de la Montería, a mediados del S. XIV. Entonces las vocerías desde las que se ahuyentaba a las fieras discurrían:
"…et la otra desde la Foz de Lunada a Tienda, et á Valnera, et al Colla-Diello del Corro" (Desde el Portillo de la Hoz de Lunada al Pico de la Miel, y de aquí al Castro Valnera y por las Cubadas a la Colladía del Curro)
También consideramos importante destacar que entre otros topónimos nombrados en este libro se nombra el Peña Negra como "Peñanera"
Pocos años más tarde aparece de nuevo en un apeo de todos los límites de Espinosa. Este apeo aparece trasladado en una ejecutoria de un pleito con Cuestahedo de finales del S. XVIII. El apeo está realizado "en la hera de 1414", lo que nos lleva al año 1376. Por aquel entonces no existían las Villas Pasiegas, así que los mojones dividían Espinosa con el Señorío de Castañeda:
"…eluego mas adelante mostraronle otro mojón en el “Berezal de Valnera” hera fondo del canal de foz Martín, el qual dicho mojón estava cerca de un abedul y tres Ayas, enderriba de el qual dicho mojón decía que se partía término entre Espinosa e Castañeda. Vieron los dicho mojones los dichos vecinos con nos este dia savado…
…e mostraron nos otro mojón que estava encima del “Collado de Oz Martín” entre “Castro de Penañella” que dicen que parte entre Espinosa y Castañeda, e luego mas adelante mostraron nos otrto mojón que estava en la faya de “Rostro Peñanera”…"
El siguiente documento que hemos encontrado data del año 1689. Tras la independencia de las Tres Villas Pasiegas, la Real Chancillería de Valladolid envía al Juez Antonio Torres a deslindar y reconocer los mojones que separan Espinosa de San Roque de Río Miera y la Vega de Pas. Tras reconocer el mojón de Lunada, los testigos de Espinosa y San Roque advierten al juez que el límite se cortaba:
"por lo alto de la Len de Balbuena, lo alto del Collado de Torca Varosa y Peña de los Veares"
"que es sitio de Castros, peñascos y despeñaderos muy profundos e intratables. Que ni a pie ni a caballo no se pueden andar por lo agrio de sus cumbres"
"Luego entramos en tierra muy agria de peñascos y despeñaderos, donde entraba luego el término de la Villa de Nuestra Sra. De la Vega, deslindando con el de Espinosa dividiendo asimismo los dichos Castros, peña y aguas vertientes los dichos términos. Y visto por su merced que seguir los sitios, señales, cumbres y peñascos se reconoce ser intratable el poder ir por ellos haciendo la dicha vista ocular y deslinde mencionando, proseguir en ella por la falda y parte más tratable contigua a dichos despeñaderos. Lo que se ejecutó guiando los apeadores de la Villa de Espinosa, y señaló desde el sitio de Valnera"
Al día siguiente se trató de repetir la operación desde Estacas de Trueba. Ante las inclemencias del tiempo, los testigos de Espinosa y la Vega de Pas piden permiso al juez para ir a ver los mojones sin su presencia. Tras regresar a la cabaña de Henal en la que se refugiaba el juez, relatan las condiciones en las que se había producido la vista de ojos:
"Dijeron aver llegado a el Canton de la Peña del Cuerbo y desde el aver visto las cumbres y despeñaderos nombrados. La Peña de los Veares, lo Alto del Castro Valnera, lo alto de Oz Martín, lo alto de la Capilla, el castro y la Peña del Cuerbo. Que por ser tierra fargosa y de mucho peligro de despeñarse no an subido oy dicho dia a dichos sitios en los que las aguas dividen los dichos términos de las Villas de Espinosa y Nuestra Señora de la Vega Montes de Pas."
También queremos advertir que en esta época los habitantes de la Vega de Pas conocían esta montaña como "Peña de Aguasal". En el Folio 249 del Privilegio de Villazgo concedido ese mismo año de 1689 podemos leer:
"desde la cumbre mas alta que llaman Peñas de Agua Sal a la de Peña Cavallar dentro de cuya cumbre se comprehenden las dichas feligresías y que porque la razón porque lo saven es por la vista ocular que de ello han hecho y ser uso en las Montañas de Burgos por ser tierra fragossa y quebrada y de muchas onduras, que los Valles y Repúblicas tiene cada uno su distrito y territorio en el circuito desde las más altas cumbres..."
No es esta la única ocasión en la que vemos aplicar dos nombres distintos a nuestra montaña. En el Mapa de Madoz de 1864 aparece nombrada como "Castro de Valnera ó de Aguasal"
Otro documento en el que se nombra el Castro Valnera es el Apeo de los límites de la recién fundada Diócesis de Santander, realizado el 13 de septiembre de 1753:
"se llego ael que nombran Las Estacas de Trueba y peñanegra y su puerto cuia situazion, es sierra alta y aspera y en el esta otro hito demas de cinco quartas de alto de piedra descubierta con cruz y bastante grueso el quañ dista dela antecedente media legua poco mas o menos.
Y deeste se fue caminando hasta que se llego ael sitio que nombran Castro valnera, el qual se halla distante del ultimo de las Estacas y peñanegra legua y media con corta diferencia, en el qual se halla otro hito Mojon divisorio depiedra crecida de musgo seis quartas de alto con cruz.
Y hasta este mismo sitio llega la Jurisdizon, dela referida Villa dela Vega por la parte dela mano izquierda aguas vertientes ael mar Cantábrico."
Y por último, el 13 de septiembre de 1924, reunidos los representantes del ayuntamiento de Espinosa con técnicos del Instituto Geográfico Estadístico y Catastral, reconocen en este lugar el 6º mojón que deslindaba los municipios de Espinosa y la Vega de Pas:
"Se reconoció como tal un montón de piedras sueltas, aproximadamente de forma cónica, de 1m75cm de diámetro en su base por 85cm de altura. Se halla en lo más alto del cerro llamado -El Castro de Valnera-, en su divisoria de aguas y en terreno de pastos perteneciente al estado. Desde él se ve al N y NE gran parte de la provincia de Santander y el Mar Cantábrico, y al SE gran parte de la provincia de Burgos, destacándose en primer término los caseríos de Lunada y Trueba. No se ve el mojón anterior. Este mojón es el vértice geodésico de tercer orden -Valnera-. La línea de término reconocida entre los mojones 5º y 6º es la determinada por la divisoria de aguas."
El topónimo Castro Valnera se divide claramente en dos partes. Para la primera, el Diccionario de la RAE nos dice:
CASTRO:
-Del latín *Castrum (fortaleza)
-Poblado fortificado en laIberia romana.
-Restos de poblados prerromanos.
De esta definición nos sería fácil deducir que nos encontramos ante un poblado fortificado de la segunda Edad del Hierro cuyos habitantes adoraban a dioses celtas como Vindonnius (Belenos), y así deducir la segunda parte del nombre.
En los años 70, el investigador Arturo Arredondo se basó en esta definición y en los restos de cabañas pastoriles en las laderas Este y Oeste del Castro Valnera, para situar aquí los restos de un poblado prerromano con prolongación medieval.
Nada más lejos de la realidad. En nuestra zona, como en la parte septentrional de la Montaña, el término CASTRO hace referencia a una roca. Se emplea habitualmente para designar cimas coronadas por una mole rocosa. Este es el caso de Castro Valnera o los Castros del Orno en nuestra zona. En los Collados del Asón encontramos los Castros de Orneo, que no son otra cosa que grandes rocas en mitad de la montaña.
Esta acepción encaja mejor en el uso de "Castro" que se da en la descripción del Apeo de 1689: "que es sitio de Castros, peñascos y despeñaderos muy profundos e intratables"
Para la segunda parte, además de la ya mencionada de las bellotas, se han propuesto otras teorías. Adriano García Lomas en su libro "Los Pasiegos" lo deriva del latín *balneus, o del latín vulgar *baneus, como el topónimo hidronímico Valbanuz (Valnera- Balnearia-Balneus).
Pero nuestro querido Castro recibe su segunda parte del nombre del cercano cabañal de Valnera. Ya vimos en su momento que este topónimo latino deriva de "la Valle Negra" (Vallem Nigran), por la diferencia del color oscuro de las areniscas del Valle en comparación con las calizas circundantes.
La alternancia de estratos de color más oscuro de la arenisca con otros más claros de caliza en la zona han dado lugar a cromónimos de este tipo muy cercanos al Castro Valnera. La misma Peña Negra, que ya hemos visto en la documentación del S. XIV como Peñanera, reforzando nuestra teoría; la Penía Negra en la divisoria entre el Pas y el Miera a 1,5km escasos del Castro; o los Picones Negros, descolgados de la majestuosa cara Norte del Castro.
También hemos visto cómo las montañas recibían nombres de lugares cercanos mediante la fórmula "lo Alto de", "el Castro de" o "la Peña de". Así por ejemplo se menciona el Pico de la Miel como "Lo Alto de la Len de Valbuena" y el Castro como "Castro de Valnera", "Castro de Aguasal" o "Peña de Aguasal".
Estos han sido nuestros argumentos, si no os gustan tenemos otros, pero ya sabéis, la próxima vez que os pregunten subiréis a la roca sobre la montaña junto a la valle negra.
Foto desde el cabañal de La Elsa, con los Picones Negros descolgándose bajo las cimas del Castro Valnera y el Alto de los Dujos.



CASTRO VALNERA, MÁS QUE UNA MONTAÑA. ¿UNA ISLA?

 

Viendo un vídeo del canal Valles Pasiegos en YouTube, un guía de Naturea Cantabria habla del Castro Valnera como "el Canto del Cisne de la Cordillera Cantábrica". Estamos de acuerdo con el guía en esta definición, no tanto en la etimología que propone después y que abordaremos en el siguiente capítulo.
Para los que tenemos la suerte de visitar a menudo la Montaña Sagrada de los Pasiegos, el Castro Valnera es mucho más que una montaña, hoy veremos además que en muchos aspectos es también funciona como una isla.
Con una elevación de 1718m, se trata de la montaña más elevada del sector oriental de la Cordillera Cantábrica. A pesar de su modesta altura en comparación con otras montañas de Cantabria o de Burgos, presenta una prominencia del 100% (Altura relativa respecto a las cimas que la rodean), siendo la 51ª cima más prominente de las montañas peninsulares, la 1ª de Burgos y la 3ª de Cantabria. No en vano, para encontrar elevaciones de cota superior, debemos desplazarnos 50km al Oeste hasta el Pico Liguardi en la zona de Campoó, y más de 200km al Este hasta el Pico Orhi en los Pirineos Navarros. Por esta razón, desde este enclave en la divisoria de aguas Cantabro-Mediterránea, podemos divisar fácilmente 12 provincias del Norte Peninsular (León, Asturias, Palencia, Cantabria, Burgos, Bizkaia, Alaba, Gipuzkoa, Navarra, La Rioja, Soria y Zaragoza). En contadas ocasiones es posible también divisar en el horizonte cumbres del Sistema Central como Peñalara, además de otras cimas del Sistema Central en las Provincias de Segovia, Guadalajara o la Comunidad de Madrid. El punto más alejado que podemos ver en condiciones de buena visibilidad, que se dan especialmente en invierno, es el Pico Anie en los Pirineos franceses, a unos 250 km de distancia.
Hacia el Oeste, podemos observar cimas de la Cordillera Cantábrica hasta el Peña Ten, en las montañas de Riaño y de Ponga, mientras que el punto más occidental visible es la sierra del Sueve, macizo litoral asturiano entre Ribadesella y Colunga a unos 133 km de distancia.
Hacia el Norte, la curvatura de la tierra sólo nos permite divisar el horizonte hasta 125km del Mar Cantábrico.
El Macizo de Castro Valnera se alza en estructura monoclinal (Relieve en Cuesta que da lugar a grandes abismos de más de 1000m en su cara Norte, presentando un menor gradiente de pendiente la cara Sur) en la que se intercalan estratos calizos y otros con aportes terrígenos de carácter silíceo pertenecientes al periodo Aptiense (125 millones de años) del Cretácico Inferior. La meseta cimera se encuentra muy tectonizada, siendo atravesada por numerosas fallas con dirección predominante NO-SE que han posibilitado la formación de numerosas simas cuyas profundidades superan en muchos casos los 100m.
Hasta 18 cavidades de la meseta cimera de Castro Valnera presentan una profundidad total superior a 100m, destacando con sus 318m de desnivel total la Torca de los Mineros. Destaca también la V.38 con el Pozo de la Risa, con 195m de desnivel en una sola vertical, siendo el segundo pozo más profundo de la provincia de Burgos. 11 de los pozos que se encuentran en estas cavidades presentan una caída vertical de más de 100m.
También es destacable la Torca de la Grajera, una gran Sima a la que nos podemos acercar fácilmente en nuestras ascensiones al Castro, con una profundidad total de 234m y un pozo de 180m en cuyo fondo se localiza un nevero que conserva hielo fósil desde la Pequeña Edad de Hielo (S. XVI a XVIII).
Desde el punto de vista botánico, el macizo de Castro Valnera es un auténtico islote botánico entre la Cordillera Cantábrica y los Pirineos, al presentar numerosas especies que aparecen en alguna de las dos Cordilleras pero cuya distribución no pasa de este macizo. Por lo tanto el Castro Valnera constituye el límite oriental de muchas especies Cantábricas a la vez que el límite occidental de especies Pirenaicas. Entre las especies que cumplen estos requisitos podemos citar: Bartsia alpina, especie cantabro-pirenaica cuyo límite occidental se encuentra en este enclave. Soldanella alpina subsp. cantabrica, subespecie cantábrica cuyo límite oriental se encuentra en este macizo. Ranunculus thora, especie cántabro-pirenaica con pocas poblaciones entre Pirineos y Castro Valnera.
Existen en el macizo otras especies de interés como Eriophorum vaginatum, y gencianas como la Gentiana boryi, endemismo peninsular que solo se encuentra en la Sierra de Gredos, Sierra Nevada y nuestras montañas.
Es destacable la presencia de una población de más de 150 individuos de Armeria Castrovalnerana, especie endémica del macizo de Castro Valnera.
Este carácter de islote botánico ya mencionado, también tiene su importancia desde el punto de vista ornitológico. Así podemos encontrar especies como el gorrión alpino (Montifringilla nivalis), el acentor alpino (Prunella collaris) o el escribano nival (Plectrophenax nivalis), entre otras especies que sólo nos podríamos encontrar desplazándonos a cimas mucho más altas de la Cordillera Cantábrica o los Pirineos.
Recientemente, la Fundación Naturaleza y Hombre ha reintroducido el Rebeco en los Montes del Valnera y en el Alto Asón. Podemos encontrar grupos cada vez más numerosos tanto en el Castro Valnera como en las zonas aledañas, haciendo que el carácter insular del Castro Valnera sea también aplicable también a la fauna de alta montaña.



UN PASEO AL MONTE HEDILLA

 

El afamado escritor, jurista y político ilustrado español, Melchor Gaspar de Jovellanos realizó una visita al monte Hedilla durante el 8 de septiembre de 1797, describiéndolo de la siguiente forma:

"Paseo a ver el monte de Edilla, del concejo de Berrueza, de roble, grande arbolado y bien poblado; mucho pasto; gran copia de ganado menor venía a él: la mayor parte, cabrío. Así está de limpio en el fondo; es de mucha extensión. Entro en su fondo con el padre fray Leandro Argüelles; veo el vivero: pequeño, mal poblado, la mayor parte sin nada; se entresaca y resiembra todos los años tal cual árbol nuevo. Se reparte la montanera entre los vecinos y el que no tiene puercos, vende su derecho. Si el año es grande, y el monte, se arrienda el resto a forasteros. Cada concejo, cada lugar, disfruta sus montes sin comunidad en la jurisdicción."



EL PRIMER VIAJE DEL TREN HULLERO LLEGÓ A ESPINOSA

 

El 6 de octubre de 1892, tal día como hoy pero hace 132 años, tuvo lugar el viaje inaugural del tren de la Robla entre las estaciones de Valmaseda y Espinosa. Este hito de nuestra historia reciente, muy celebrado en la comarca, pasó casi desapercibido en los periódicos locales de la época. El Diario de Burgos tan solo dedicó unas líneas a este acontecimiento, preocupándose más en otros futuros proyectos como el que debía unir la ciudad de Burgos con el tren de la Robla en algún punto entre Espinosa y Bercedo.
Las primeras locomotoras que realizaron el trayecto entre Valmaseda y Espinosa habían sido dos "belgas pequeñas" que en los días previos a esta inauguración habían revisado la pendiente y peraltes del trazado.
El ingeniero jefe de la Dirección de ferrocarriles, D. Adolfo Gónima, ordenó que el ingeniero mecánico D.Juan Flores practicase las pruebas de tracción de las locomotoras y material móvil, recorriendo a diferentes velocidades y con cargas apropiadas a las rasantes el total del tramo que tenía 45 kilómetros, de los 247 que debía medir la vía entre Valmaseda y la Robla.
En los primeros días de vida del trazado, entre el 6 de octubre y el 2 de noviembre de 1892, la 2ª sección del tren de la Robla, Valmaseda-Espinosa, transportó un total de 5563 viajeros, 295 kg de mercancía y 69 cabezas de ganado.
Desde el 7 de octubre ya era posible viajar en tren partiendo de Espinosa a las 7:20 de la mañana y llegando a Bilbao a las 11:00. Otro tren partía a las 4 de la tarde llegando a Bilbao a las 8. Todavía no se había firmado el convenio con el Ferrocarril del Cadagua, por lo que los viajeros debían cambiar de tren y billete en Valmaseda.

Planta del proyecto a su paso por Espinosa con alzados del Puente la Vía y la Estación





El proyecto del Tren Hullero se ejecutó en un tiempo récord de cuatro años. Las obras se iniciaron en 1890, completándose en 1894. El presupuesto inicial era de 16.000.000 de pesetas. Al final del ejercicio de 1894, se habían gastado un total de 18.980.498 pesetas en obras. El 11 de agosto de ese mismo año tenía lugar la inauguración del trazado completo entre la Robla y Valmaseda. A las 5 de la tarde llegaban al paso de los Carabeos, entre Mataporquera y las Rozas, las máquinas N° 1 "León” y la N°30 "El Engaña", procedentes de las secciones segunda y primera respectivamente.
El tráfico normal al recorrido completo se abrió el 24 de septiembre de 1894, por lo que podemos decir que en estos últimos días se han cumplido 130 años de la puesta en marcha de esta obra de ingeniería.

Planta de la Estación de Espinosa


Chuchi posando con la N° 13 en Valmaseda

Entre las locomotoras que viajaban por la línea en aquellos primeros años estaban las "Inglesas" Sharp & Steward, numeradas entre los números 11 y 15.
En la memoria de muchos espinosiegos se recuerda con especial cariño la N° 13 "Valderrueda", tantas veces conducida por Chuchi, "El Tigre de Valmaseda".
Foto: Krauss N°152 transportando carbón a su paso por Espinosa. Año 1960.