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EL ORIGEN DE LA SUERTE

 

En el día de la Lotería de Navidad, además de salud, os deseamos "Suertes"
Curiosamente la palabra suerte deriva del Latín *Sortis que significa división de tierra. Este topónimo es muy extendido en nuestra zona cuando una heredad se dividía en partes o lotes. La derivación de este vocablo como sinónimo de fortuna viene de que la división de las tierras solía ser desigual, por lo que unos tenían más "suerte" que otros. Del mismo modo la palabra lotería tiene el mismo origen por la diferencia de lotes que tocaban a unos y otros.
Foto desde la antigua estación de Esquí de Pramonte. En segundo plano, junto a la carretera, el cabañal de Las Suertes.



UN MOLINO EN LA LAMA

 

Charlando con uno de los parroquianos de los bares de Espinosa, sale el debate sobre la existencia de un molino en la Lama, junto al cauce que servía para abastecer de agua al molino del Canto.
Nuestro adversario en esta lid, vecino y buen conocedor de la zona, nos niega la existencia del mismo, y que ni él ni sus mayores han oído hablar nunca de tal molino.
Pues bien, hoy demostraremos con datos y con documentación fehaciente que el molino del que hablamos sí que existió, y que no hace tantos años que parte de su construcción estaba en pie como para que se halla perdido la memoria del mismo.
Vamos primero al año 1752, a la preguntas generales del Catastro de la Ensenada. En respuesta a la decimoséptima pregunta, los vecinos del Concejo de Quintanilla nombraban 5 molinos harineros dentro del concejo, entre ellos el Molino de La Lama:
"Otro en el término de la Lama, distante de la población 30 pasos, sobre el mismo río, con cuya agua muele 9 meses al año, siendo administrado por Antonio Ortiz."
Años después, en 1807, aparece en el "Plano topográfico del río Trueba a su paso por Berrueza con sección de una presa y alzado de puente de piedra" mandado levantar por la Real Chancillería de Valladolid, rotulado con el Nº 27. Parece que este plano se ejecutó a resultas de un pleito que el concejo de Berrueza tuvo con Antonio María de Porras porque había construido una presa para servir un molino de nueva construcción más abajo del Puente del Canto, inutilizando el canal que distribuía el agua a los molinos del barrio de Quintanilla. (Uno en los Campos, otro a la altura de la Calle la Peña, el del Puente Ilustre, el de la Lama y el del Canto)
Por aquellos años, la zona de la Lama y los alrededores del molino, eran zona habitual de recreo de la juventud de Espinosa, tal como nos cuenta en un pasaje de sus memorias el Abad de Pechón, que además nos informa del nombre del molino:
"Todo lo que hay desde el sitio de dichas casas nuevas, y desde las eras hasta el molino llamado de la Ciruela que el Concejo de Quintanilla vendió, lo que vendió fue el molino, en tiempo de la guerra de Bonaparte a Don Cosme de Velasco, y hasta la fuente de la Lama, era un charcal que no se podía transitar, y los muchachos nos divertíamos en andar descalzos metidos por parte de él, porque en partes nos sumergíamos y no lo podíamos andar, estaba lleno de alisas, que el Concejo de Quintanilla repartió entre sus vecinos para hacer huertos, pagando por cada uno una pequeña cantidad, lo que ejecutaron desaguando por un lado, y metiendo mucha tierra, y por compra son ya de pocos, cogiéndose en ellos buena verdura, cerca del cauce, terreno menos lagunoso ha hecho don Antolín de Porras hacia 1828 una hermosa huerta, y Don Cosme Velasco en los alrededores del molino que compro han hecho varios huertos."
Parece que a finales del S. XIX el molino todavía funcionaba cuando salía en venta pública recogida en el Boletín Oficial de la Provincia de Burgos junto con el molino del Canto:
"Se vende una Fábrica de harinas con su turbina, de tres piedras francesas, limpia, y demás artefactos, y panadería y hornos de cocer; en el mismo local un molino de otras tres piedras, radicante en esta villa, al sitio del Puente del Canto, a las márgenes del rio Trueba, y casa con su habitacion; y otro molino harinero con dos piedras, con sus adheridos de casa para habitación, corral y huerta, todo unido, al sitio de la Llama, próximo a la Fábrica y márgenes del rio Trueba, formando todo una sola posesion, y cuyo precio se halla consignado en el pliego de condiciones, que obra en poder de su dueña, así como los títulos de pertenencia, de los que podrán enterarse las personas que lo soliciten.
Espinosa de los Monteros 30 de
Marzo de 1884."
En 1934 vuelve a aparecer en el BOPB, aunque en esta ocasión se encuentra en estado de ruina:
"Un molino harinero con tres piedras sobre las aguas del rio Trueba, con su casa y corraliza de adheridos, en dicha villa de Espinosa y su Concejo de Quintanilla, al sitio y calle de La Lama, marcado con el número 2, midiendo por el norte y S. 54 pies, y por el E. y O. 87, linda por todas sus partes con huertas inmediatas de herederos de don Ramón María de Rada. Actualmente están destruidos el molino y sus adherídos dichos de casa y corraliza. Le pertenecen su camarada y cauce desde el arroyo que baja de La Lama y las tres quintas partes del mismo cauce desde el arco de sillería que está sobre el cauce pegante al puente Ilustre hasta la presa colocada en el sitio de La Peña e iguales porciones de la expresada presa en malecón que sigue desde ella para arriba y tiene 300 pies de largo, perteneciendo las dos quintas partes de todo ello y el resto del cauce a la fábrica de harinas del puente del Canto antes reseñada, según se consigna en la descripción de dicha finca. Se halla valorado en 1.250 pesetas.
Villarcayo 31 de julio de 1934”
Foto: Extracto del "Plano topográfico del río Trueba a su paso por Berrueza con sección de una presa y alzado de puente de piedra" donde aparece nuestro molino representado con el nº 27.



LÍMITES DE ESPINOSA: EL HITO DE TEJAS.

 

Los continuos apeos y vistas de ojos de las mojoneras y límites entre Espinosa y las jurisdicciones aledañas son algunas de las mejores fuentes de toponimia antigua de las que disponemos. En algunos casos los nombres de los lugares han quedado en el olvido, pero lo normal es que la constante revisión de los mojones a través de los siglos sea la causa principal de la conservación de estos topónimos hasta la actualidad. Este es el caso del Hito de Tejas, que además da nombre al Portillo y Cabaña del mismo nombre.
Situado en el cordal que asciende desde el Portillo de la Sía hasta Lo Alto de Imunía, el Hito de Tejas, como el de Brenamuñones, es nombrado en todas las revisiones de límites que han tenido lugar los últimos 650 años.
En 1376 el Rey Enrique II dicta sentencia en la que se enumeran los hitos de separación entre los valles de Soba y Espinosa:
"...e por el otro dicho mojon que esta a la piedra del Puerto de la Silla, por el otro dicho Mojón que esta a la Brena de Brenamuñones e por el otro dicho mojón que está en "Tejas" e por el otro dicho mojón que está encima de Valdecarneros asomante a Valmala..."
Los espinosiegos probaron como válidos estos mojones gracias a una vista de ojos que se había producido el mismo año que además describía el mojón:
"otro mojón que dicen que partía término entre Sova y Espinosa y estava encima de la Breña de Muñones, e luego mas adelante mostraronle otro mojón que dicen que partía término entre Sova y Espinosa y estava en "Tejas" y hera este dicho mojón una piedra grande y estava derrivada y parece que estava derrivada y cavada enderredor, e luego mas adelante mostraronle otro mojón que dicen que partía término entre Sova y Espinosa y estava encima del Canal de Valdecarneros asomante a Valmala..."
Don Manuel Ruiz de los Terreiros, en -El Muy Noble y muy Leal Valle de Soba-, nombra los hitos reconocidos en el Apeo de 1563:
"...Siguen al punto del Cuevo, asomante a la Potrinosa y luego al Portillo de Lasía, aguas vertientes a una y otra jurisdicción, y después a Breña Muñones. Continúan por el punto de "Tejas" al de Valdecarneros y Canal de Valmada,..."
En 1731 se realiza una nueva vista de ojos reconociendo los mojones. El de Tejas era entonces el hito divisorio Nº 7. Se situaba en una peña natural situada en el -Llano de Tejas-. Además se mide la distancia entre el mojón y la cabaña de Tejas:
"Y desde dicho Yto se fue siguiendo por dicha sierra y cumbre adelante mirando al poniente asta llegar a un sitio donde se encontró una peña natural tendida a lo largo y parte de ella entrada en la tierra en la que se reconoció haver y allarse en ella grabada una cruz antigua. Cuia peña de conformidad dichas personas nombradas dijeron ser el yto de el llano de tejas por nombrarse asi el sitio y sierra donde se alla sito dicho ito del llano de tejas y sierra de tejas. Y a la parte de la mano hizquierda según se lleva la dirección azia la Villa de Espinosa se allan diferentes caserias con sus zerrados de praderas donde dijeron vivir algunos bezinos de la Villa de Espinosa. Y desde un portillo que se alla próximo a dicho Yto y dijeron llamarse el portillo de Tejas se alcanzo a ver el dicho lugar de Cañedo de dicho Valle de Soba, Y a la parte de debajo de dicho portillo una casería con su pradera de dicho valle que las personas nombradas todas de conformidad dijeron que desde dicha casa y pradería asta el dicho portillo y territorio donde se divide el termino y jurisdicción de dicha Villa de Espinosa y el de Soba, avía poco mas distancia de quatrocientas y setenta baras, y desde la ultima caseria de las que se allan en este paraje de dicha villa de Espinosa dista tanbien de dicho termino de Soba y sierra referida poco mas de ziento y ochenta y tres baras."
El 9 de septiembre de 1924, se reunían las comisiones de los ayuntamientos de Soba y Espinosa con técnicos del Instituto Geográfico Estadístico, reconociendo de nuevo los mojones. En esta ocasión el de Tejas era el hito divisorio Nº 11:
"Se hizo y reconoció como tal un montón de piedras sueltas, de forma aproximadamente cónica, de 75cm de diámetro en su base por 50cm de altura. Se halla en el sitio denominado -Las Tejas-, en terreno de pastos del estado. No se ve el mojón anterior. La línea de término reconocida entre los mojones 10º y 11º es la recta que los une."
Fotos: Cabaña y Portillo de Tejas.




NEVERAS PASIEGAS A+++

 

Cubíos, Bodegos, Nataderos o Rentirus. Construcciones pasiegas con más de 200 años de antigüedad, en muchos casos con aspecto megalítico. Cuál es la ciencia detrás de estas construcciones destinadas a natar la leche y a la conservación de alimentos, que hasta casi finales del S. XX superaba el poder frigorífico de los electrodomésticos modernos?
Estas construcciones reciben diferentes nombres dependiendo de la naturaleza de las mismas y del uso al que estaban destinadas.
Si se aprovechaba una cavidad natural se denominaba Cubío. A estas pequeñas cavidades se les solían añadir jambas y dinteles monolíticos entre los que se colocaba una puerta de madera. Puertas que llevaban cerraduras de llave, pues además de impedir el acceso de animales, era preciso evitar robos, que en épocas de necesidad eran inevitables. Los Cubíos aprovechaban la ORUNA, el aire frío que sale de las montañas de forma natural.
Con el tiempo los pasiegos aprendieron a generar esta Oruna de forma artificial mediante la construcción de Bodegos o Nataderos.
Se denominaban Bodegos a las construcciones destinadas a la conservación de alimentos que se colocaban en pequeñas hornacinas embebidas en las paredes interiores de los mismos.
Si en cambio, el uso principal era el de obtener nata de la leche se denominaban Nataderos. La leche se introducía en los Nataderos en ollas o cántaras que llamaban de espita, porque cerca de su base tienen un agujerito que solían tapar con un palito envuelto en un trapo. Por él daban salida a la leche desnatada quedando en su interior la nata. A la leche desnatada llaman los pasiegos Mozaizu, y era la que tomaban ellos.
¿Y cómo se conseguía generar y conservar el frío?
Las construcciones se aislaban del exterior gracias al espesor de las paredes y el techo, que además solían cubrirse con tierra y hierba. Una vez se conseguía una temperatura suficientemente baja, ésta se conservaba así durante largos periodos de tiempo.
Pero el verdadero efecto frigorífico se conseguía en los meses de verano y se obtenía mediante el conocido como "Calor Latente de Vaporización". Se trata del mismo mecanismo por el que en ocasiones se hiela la hierba sin llegar a temperaturas bajo cero, la misma razón por la que sentimos alivio térmico al evaporarse el sudor de la piel, y el mecanismo inverso al Efecto Föhn que calienta el aire al atravesar las montañas.
Si tenemos un gramo de agua en fase líquida, debemos aportar cierto calor para elevar su temperatura 1°C. En condiciones normales, la cantidad de calor necesaria para pasar de 14.5 a 15.5°C 1 gramo de agua es de una Caloría. Pero cuando nos acercamos al cambio de estado, bien sea de fase sólida a líquida o de líquida a gaseosa, se deben aportar calorías adicionales para que se rompan los enlaces de hidrógeno del agua. Durante este proceso el agua no cambia de temperatura, pero sí que roba calor del entorno para cambiar de estado.
Este mismo proceso se produce en los Cubíos o Bodegos. Estas construcciones se colocaban normalmente sobre manantiales de agua, consiguiendo un ambiente saturado de humedad. Al conseguir una humedad relativa cercana al 100%, tenemos pequeñas gotitas de agua en fase líquida flotando en el ambiente. Al mezclarse este aire con el aire cálido del exterior esperaríamos que la mezcla de calentase, pero en realidad ocurre el efecto contrario. La mezcla de aires posibilita que se vaporicen las gotitas de agua en suspensión en el aire. Es entonces cuando el agua necesita robar calor del ambiente para completar el cambio de estado, consiguiendo disminuir de forma drástica la temperatura del interior.
Vídeo: Cubíos en Larrusico, Brenavinto, El Curro, La Salceda, La Zuela, Viduleo, La Resía y El Polbo.