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EL ORIGEN DE LA SUERTE

 

En el día de la Lotería de Navidad, además de salud, os deseamos "Suertes"
Curiosamente la palabra suerte deriva del Latín *Sortis que significa división de tierra. Este topónimo es muy extendido en nuestra zona cuando una heredad se dividía en partes o lotes. La derivación de este vocablo como sinónimo de fortuna viene de que la división de las tierras solía ser desigual, por lo que unos tenían más "suerte" que otros. Del mismo modo la palabra lotería tiene el mismo origen por la diferencia de lotes que tocaban a unos y otros.
Foto desde la antigua estación de Esquí de Pramonte. En segundo plano, junto a la carretera, el cabañal de Las Suertes.



UN MOLINO EN LA LAMA

 

Charlando con uno de los parroquianos de los bares de Espinosa, sale el debate sobre la existencia de un molino en la Lama, junto al cauce que servía para abastecer de agua al molino del Canto.
Nuestro adversario en esta lid, vecino y buen conocedor de la zona, nos niega la existencia del mismo, y que ni él ni sus mayores han oído hablar nunca de tal molino.
Pues bien, hoy demostraremos con datos y con documentación fehaciente que el molino del que hablamos sí que existió, y que no hace tantos años que parte de su construcción estaba en pie como para que se halla perdido la memoria del mismo.
Vamos primero al año 1752, a la preguntas generales del Catastro de la Ensenada. En respuesta a la decimoséptima pregunta, los vecinos del Concejo de Quintanilla nombraban 5 molinos harineros dentro del concejo, entre ellos el Molino de La Lama:
"Otro en el término de la Lama, distante de la población 30 pasos, sobre el mismo río, con cuya agua muele 9 meses al año, siendo administrado por Antonio Ortiz."
Años después, en 1807, aparece en el "Plano topográfico del río Trueba a su paso por Berrueza con sección de una presa y alzado de puente de piedra" mandado levantar por la Real Chancillería de Valladolid, rotulado con el Nº 27. Parece que este plano se ejecutó a resultas de un pleito que el concejo de Berrueza tuvo con Antonio María de Porras porque había construido una presa para servir un molino de nueva construcción más abajo del Puente del Canto, inutilizando el canal que distribuía el agua a los molinos del barrio de Quintanilla. (Uno en los Campos, otro a la altura de la Calle la Peña, el del Puente Ilustre, el de la Lama y el del Canto)
Por aquellos años, la zona de la Lama y los alrededores del molino, eran zona habitual de recreo de la juventud de Espinosa, tal como nos cuenta en un pasaje de sus memorias el Abad de Pechón, que además nos informa del nombre del molino:
"Todo lo que hay desde el sitio de dichas casas nuevas, y desde las eras hasta el molino llamado de la Ciruela que el Concejo de Quintanilla vendió, lo que vendió fue el molino, en tiempo de la guerra de Bonaparte a Don Cosme de Velasco, y hasta la fuente de la Lama, era un charcal que no se podía transitar, y los muchachos nos divertíamos en andar descalzos metidos por parte de él, porque en partes nos sumergíamos y no lo podíamos andar, estaba lleno de alisas, que el Concejo de Quintanilla repartió entre sus vecinos para hacer huertos, pagando por cada uno una pequeña cantidad, lo que ejecutaron desaguando por un lado, y metiendo mucha tierra, y por compra son ya de pocos, cogiéndose en ellos buena verdura, cerca del cauce, terreno menos lagunoso ha hecho don Antolín de Porras hacia 1828 una hermosa huerta, y Don Cosme Velasco en los alrededores del molino que compro han hecho varios huertos."
Parece que a finales del S. XIX el molino todavía funcionaba cuando salía en venta pública recogida en el Boletín Oficial de la Provincia de Burgos junto con el molino del Canto:
"Se vende una Fábrica de harinas con su turbina, de tres piedras francesas, limpia, y demás artefactos, y panadería y hornos de cocer; en el mismo local un molino de otras tres piedras, radicante en esta villa, al sitio del Puente del Canto, a las márgenes del rio Trueba, y casa con su habitacion; y otro molino harinero con dos piedras, con sus adheridos de casa para habitación, corral y huerta, todo unido, al sitio de la Llama, próximo a la Fábrica y márgenes del rio Trueba, formando todo una sola posesion, y cuyo precio se halla consignado en el pliego de condiciones, que obra en poder de su dueña, así como los títulos de pertenencia, de los que podrán enterarse las personas que lo soliciten.
Espinosa de los Monteros 30 de
Marzo de 1884."
En 1934 vuelve a aparecer en el BOPB, aunque en esta ocasión se encuentra en estado de ruina:
"Un molino harinero con tres piedras sobre las aguas del rio Trueba, con su casa y corraliza de adheridos, en dicha villa de Espinosa y su Concejo de Quintanilla, al sitio y calle de La Lama, marcado con el número 2, midiendo por el norte y S. 54 pies, y por el E. y O. 87, linda por todas sus partes con huertas inmediatas de herederos de don Ramón María de Rada. Actualmente están destruidos el molino y sus adherídos dichos de casa y corraliza. Le pertenecen su camarada y cauce desde el arroyo que baja de La Lama y las tres quintas partes del mismo cauce desde el arco de sillería que está sobre el cauce pegante al puente Ilustre hasta la presa colocada en el sitio de La Peña e iguales porciones de la expresada presa en malecón que sigue desde ella para arriba y tiene 300 pies de largo, perteneciendo las dos quintas partes de todo ello y el resto del cauce a la fábrica de harinas del puente del Canto antes reseñada, según se consigna en la descripción de dicha finca. Se halla valorado en 1.250 pesetas.
Villarcayo 31 de julio de 1934”
Foto: Extracto del "Plano topográfico del río Trueba a su paso por Berrueza con sección de una presa y alzado de puente de piedra" donde aparece nuestro molino representado con el nº 27.



LÍMITES DE ESPINOSA: EL HITO DE TEJAS.

 

Los continuos apeos y vistas de ojos de las mojoneras y límites entre Espinosa y las jurisdicciones aledañas son algunas de las mejores fuentes de toponimia antigua de las que disponemos. En algunos casos los nombres de los lugares han quedado en el olvido, pero lo normal es que la constante revisión de los mojones a través de los siglos sea la causa principal de la conservación de estos topónimos hasta la actualidad. Este es el caso del Hito de Tejas, que además da nombre al Portillo y Cabaña del mismo nombre.
Situado en el cordal que asciende desde el Portillo de la Sía hasta Lo Alto de Imunía, el Hito de Tejas, como el de Brenamuñones, es nombrado en todas las revisiones de límites que han tenido lugar los últimos 650 años.
En 1376 el Rey Enrique II dicta sentencia en la que se enumeran los hitos de separación entre los valles de Soba y Espinosa:
"...e por el otro dicho mojon que esta a la piedra del Puerto de la Silla, por el otro dicho Mojón que esta a la Brena de Brenamuñones e por el otro dicho mojón que está en "Tejas" e por el otro dicho mojón que está encima de Valdecarneros asomante a Valmala..."
Los espinosiegos probaron como válidos estos mojones gracias a una vista de ojos que se había producido el mismo año que además describía el mojón:
"otro mojón que dicen que partía término entre Sova y Espinosa y estava encima de la Breña de Muñones, e luego mas adelante mostraronle otro mojón que dicen que partía término entre Sova y Espinosa y estava en "Tejas" y hera este dicho mojón una piedra grande y estava derrivada y parece que estava derrivada y cavada enderredor, e luego mas adelante mostraronle otro mojón que dicen que partía término entre Sova y Espinosa y estava encima del Canal de Valdecarneros asomante a Valmala..."
Don Manuel Ruiz de los Terreiros, en -El Muy Noble y muy Leal Valle de Soba-, nombra los hitos reconocidos en el Apeo de 1563:
"...Siguen al punto del Cuevo, asomante a la Potrinosa y luego al Portillo de Lasía, aguas vertientes a una y otra jurisdicción, y después a Breña Muñones. Continúan por el punto de "Tejas" al de Valdecarneros y Canal de Valmada,..."
En 1731 se realiza una nueva vista de ojos reconociendo los mojones. El de Tejas era entonces el hito divisorio Nº 7. Se situaba en una peña natural situada en el -Llano de Tejas-. Además se mide la distancia entre el mojón y la cabaña de Tejas:
"Y desde dicho Yto se fue siguiendo por dicha sierra y cumbre adelante mirando al poniente asta llegar a un sitio donde se encontró una peña natural tendida a lo largo y parte de ella entrada en la tierra en la que se reconoció haver y allarse en ella grabada una cruz antigua. Cuia peña de conformidad dichas personas nombradas dijeron ser el yto de el llano de tejas por nombrarse asi el sitio y sierra donde se alla sito dicho ito del llano de tejas y sierra de tejas. Y a la parte de la mano hizquierda según se lleva la dirección azia la Villa de Espinosa se allan diferentes caserias con sus zerrados de praderas donde dijeron vivir algunos bezinos de la Villa de Espinosa. Y desde un portillo que se alla próximo a dicho Yto y dijeron llamarse el portillo de Tejas se alcanzo a ver el dicho lugar de Cañedo de dicho Valle de Soba, Y a la parte de debajo de dicho portillo una casería con su pradera de dicho valle que las personas nombradas todas de conformidad dijeron que desde dicha casa y pradería asta el dicho portillo y territorio donde se divide el termino y jurisdicción de dicha Villa de Espinosa y el de Soba, avía poco mas distancia de quatrocientas y setenta baras, y desde la ultima caseria de las que se allan en este paraje de dicha villa de Espinosa dista tanbien de dicho termino de Soba y sierra referida poco mas de ziento y ochenta y tres baras."
El 9 de septiembre de 1924, se reunían las comisiones de los ayuntamientos de Soba y Espinosa con técnicos del Instituto Geográfico Estadístico, reconociendo de nuevo los mojones. En esta ocasión el de Tejas era el hito divisorio Nº 11:
"Se hizo y reconoció como tal un montón de piedras sueltas, de forma aproximadamente cónica, de 75cm de diámetro en su base por 50cm de altura. Se halla en el sitio denominado -Las Tejas-, en terreno de pastos del estado. No se ve el mojón anterior. La línea de término reconocida entre los mojones 10º y 11º es la recta que los une."
Fotos: Cabaña y Portillo de Tejas.




NEVERAS PASIEGAS A+++

 

Cubíos, Bodegos, Nataderos o Rentirus. Construcciones pasiegas con más de 200 años de antigüedad, en muchos casos con aspecto megalítico. Cuál es la ciencia detrás de estas construcciones destinadas a natar la leche y a la conservación de alimentos, que hasta casi finales del S. XX superaba el poder frigorífico de los electrodomésticos modernos?
Estas construcciones reciben diferentes nombres dependiendo de la naturaleza de las mismas y del uso al que estaban destinadas.
Si se aprovechaba una cavidad natural se denominaba Cubío. A estas pequeñas cavidades se les solían añadir jambas y dinteles monolíticos entre los que se colocaba una puerta de madera. Puertas que llevaban cerraduras de llave, pues además de impedir el acceso de animales, era preciso evitar robos, que en épocas de necesidad eran inevitables. Los Cubíos aprovechaban la ORUNA, el aire frío que sale de las montañas de forma natural.
Con el tiempo los pasiegos aprendieron a generar esta Oruna de forma artificial mediante la construcción de Bodegos o Nataderos.
Se denominaban Bodegos a las construcciones destinadas a la conservación de alimentos que se colocaban en pequeñas hornacinas embebidas en las paredes interiores de los mismos.
Si en cambio, el uso principal era el de obtener nata de la leche se denominaban Nataderos. La leche se introducía en los Nataderos en ollas o cántaras que llamaban de espita, porque cerca de su base tienen un agujerito que solían tapar con un palito envuelto en un trapo. Por él daban salida a la leche desnatada quedando en su interior la nata. A la leche desnatada llaman los pasiegos Mozaizu, y era la que tomaban ellos.
¿Y cómo se conseguía generar y conservar el frío?
Las construcciones se aislaban del exterior gracias al espesor de las paredes y el techo, que además solían cubrirse con tierra y hierba. Una vez se conseguía una temperatura suficientemente baja, ésta se conservaba así durante largos periodos de tiempo.
Pero el verdadero efecto frigorífico se conseguía en los meses de verano y se obtenía mediante el conocido como "Calor Latente de Vaporización". Se trata del mismo mecanismo por el que en ocasiones se hiela la hierba sin llegar a temperaturas bajo cero, la misma razón por la que sentimos alivio térmico al evaporarse el sudor de la piel, y el mecanismo inverso al Efecto Föhn que calienta el aire al atravesar las montañas.
Si tenemos un gramo de agua en fase líquida, debemos aportar cierto calor para elevar su temperatura 1°C. En condiciones normales, la cantidad de calor necesaria para pasar de 14.5 a 15.5°C 1 gramo de agua es de una Caloría. Pero cuando nos acercamos al cambio de estado, bien sea de fase sólida a líquida o de líquida a gaseosa, se deben aportar calorías adicionales para que se rompan los enlaces de hidrógeno del agua. Durante este proceso el agua no cambia de temperatura, pero sí que roba calor del entorno para cambiar de estado.
Este mismo proceso se produce en los Cubíos o Bodegos. Estas construcciones se colocaban normalmente sobre manantiales de agua, consiguiendo un ambiente saturado de humedad. Al conseguir una humedad relativa cercana al 100%, tenemos pequeñas gotitas de agua en fase líquida flotando en el ambiente. Al mezclarse este aire con el aire cálido del exterior esperaríamos que la mezcla de calentase, pero en realidad ocurre el efecto contrario. La mezcla de aires posibilita que se vaporicen las gotitas de agua en suspensión en el aire. Es entonces cuando el agua necesita robar calor del ambiente para completar el cambio de estado, consiguiendo disminuir de forma drástica la temperatura del interior.
Vídeo: Cubíos en Larrusico, Brenavinto, El Curro, La Salceda, La Zuela, Viduleo, La Resía y El Polbo.


QUINTANA DE LOS PRADOS: ¿MONTIJA O ESPINOSA?

 

Repasando las memorias inéditas del Abad de Pechón, nos quedamos perplejos ante la lectura del párrafo siguiente:
"La Iglesia de Santa María de Quintana de los Prados es muy moderna, como también es ser este lugar uno de los barrios de Espinosa desde mitad del siglo 18 poco más o menos, en que dicen se cambio por Cuestaedo, porque Quintana era de Montija como los
instrumentos, y escribanía de Don Juan Ezquerra de Rozas, Vecino de Quintana y Escribano en 1630, en la de Diego de Mena Ortiz, Escribano en 1618, vecino de Noceco, y en la de García de Linares, Escribano en 1588,
vecino de Loma, de todos los cuales he visto alguno, lo comprueban."
Las "MEMORIAS DE D. NICOLAS BARQUIN ARANA, ABAD DE PECHON" contienen gran cantidad de información interesante y veraz. Su descripción de la Batalla de Espinosa y de la villa a principios del S. XIX son de gran interés al ser información de primera mano.
En el relato de otros pasajes históricos está menos acertado al basarse en la historiógrafa y la tradición existentes en la época, apreciándose incluso cierto “Vascocantabrismo" en su exposición de las guerras cántabras y en el origen vasco de algunos topónimos de nuestras montañas.
En este caso concreto cita las fuentes, por lo que no deberíamos dudar de tan sorprendente aseveración. Sin embargo, existe abundante documentación de la que se desprende que esto no es cierto, y que Quintana ha sido siempre jurisdicción de Espinosa de los Monteros.
Es cierto que no hemos tenido acceso a las fuentes citadas por el autor, como también es cierto que existirá abundante documentación a este respecto en el Archivo de Espinosa. Desde aquí sólo nos centraremos en documentos accesibles al público en general a través de Internet.
También queremos reivindicar que se digitalice el archivo y se facilite el acceso a la población en general, evitando así desplazamientos costosos para su consulta. A la vez se evitaría el extravío o destrucción del archivo, algo que ha sucedido repetidas veces a lo largo de la historia.
Vamos a mediados del S. XVIII, cuando según el Abad de Pechón se cambió Quintana por Cuestahedo.
En respuesta a las preguntas del Catastro de Ensenada, en el año de 1752, los vecinos de Quintana de los Prados declaran "que esta población se llama Quintana de los Prados y es uno de los pueblos de que se compone la Jurisdicción de Espinosa de los Monteros"
Retrocedamos un siglo a ver si entonces Quintana era parte de Montija. Repasamos lo Padrones de la Merindad de Montija del año 1652.
Contiene información sobre Agüera, Baranda, Bárcena de Pienza, Barcenillas de Ribero, Bercedo, Cuestaedo, Gayangos, Hedesa, Loma de Montija, Montecillo, Noceco, Quintanaedo, Quintanilla de Pienza Bercedo, Quintanilla Sopeña, Revilla de Pienza, San Pelayo, Villalázara, Villasante y Villasorda.
Ni rastro de Quintana de los Prados…
Vamos a la documentación de Espinosa de la misma época. En 1670 se inicia un proceso para tratar de cobrar un impuesto al consumo de vino en la Villa. Este impuesto estaba destinado a financiar la reconstrucción de la Iglesia de Santa Cecilia, que se encontraba en estado ruinoso tras haber sufrido un incendio unos 40 años antes. (En este incendio se perdió parte del Archivo que se encontraba dentro de la Iglesia).
En este proceso se toma declaración a varias autoridades de Espinosa y de zonas aledañas. Todas ellas declaran "que esta dicha Villa se compone de tres conzejos y tres agregados, que son Quintanilla y el dicho lugar de Barzena y Berrueza; Para, Santolalla y Quintana"
Retrocedamos mucho más en el tiempo. Vamos a mediados del S. XIV, al Becerro de las Behetrías. Desde luego que los habitantes de Quintana afirmaban que eran de Espinosa, vaya si lo hacían:
"Este logar es del rey e hay don Nuño un Solar. Non pagan al rey derechos ningunos porque son previegiados como los de Espinosa e mandaronle el privilegio para lo levar con los otros que lievan a mostrar al rey. Et ellos dixieron que non lo darían fasta que los de espinosa los diesen. Et que dando los de espinosa el traslado de su previlegio que darían ellos el suyo e non hay otros derechos"
Por ahora ningún rastro de Quintana como parte de la Merindad de Montija. Sin embargo, hemos encontrado un documento del que podríamos deducir que el Abad de Pechón estaba en lo cierto. Se trata del Apeo de todos los límites de Espinosa realizado en la segunda mitad del S. XIV, hecho a resultas de un contencioso con el Valle de Soba. En el mismo se repasan, entre otros, los mojones que dividen las jurisdicciones de Espinosa y Montija:
"…a ver un mojón que le mostrarían que hera entre Espinosa y Quintanaedo, e luego el dicho alcalde Alfonso Fernandez fue ver el dicho mojón que el dicho Gonzalo Ruiz le mostró el cual dijo el dicho Gonzalo Ruiz que partía término entre Montija y Espinosa el cual dicho Mojón está en un sitio que dicen "Peñamor" e este dicho día porque era tarde no le mostraron más…
…e luego otro día viernes… fue el dicho Gonzalo Ruiz e otros vecinos de la Villa de Espinosa con el dicho alcalde Alfonso Fernandez e mostraronle un Mojón que dicen que parte térmio entre Espinosa y Montija el cual dicho Mojón estaba en "riva valgana", e luego delante de este dicho mojón mostraronle otro que dicen que partía término entre Espinosa y Montija, el cual dicho mojón está entre Quintana de los Prados y Espinosa. Está cerca de Quintana en el camino que va de Quintana a Espinosa el cual dicho mojón dicen "La Piedra", e luego delante de este dicho mojón mostraronle otro que dicen que partía término entre Montija y Espinosa el cual dicho mojón está cerca de la "Torquilla de la Igª de Santotís" Estavan cerca de dicho mojón dos robles y un nocedo, e luego masadelante mostraronle otro mojón que dicen que partía término entre Montija y Espinosa, el cual dicho mojón estava encima del cerro de "Santotis", asomante a Valcavilla”
Peñamor de Valdoria, Ribalgana, camino de Espinosa a Quintana, Santotís…
Todos estos lugares se corresponden con el límite actual entre Espinosa y Quintana de los Prados. Vemos que en este Apeo se dice que dividen con Montija, por lo que Quintana de los Prados sería entonces parte de Montija.
Plano con los límites entre Montija y Espinosa. En blanco el límite actual, en amarillo el límite en 1376.



REFRANERO POPULAR DE SANTA CECILIA

 

Por santa Cecilia, ata la vaca a la cebilla.
Por Santa Cecilia, la nieve en cualquier cima.
Por Santa Cecilia musiquera, es cuando a la pella, se le ve la cabellera.
Por Santa Cecilia tiempo de morcillas.
Por Santa Cecilia, la nieve en la rodilla y la vaca a la cebilla.
Por Santa Cecilia, la noche es día.
Santa Cecilia clara, todo el adviento alborotada.
Si san Simón y san Judas no traen la lluvia, no llega hasta Santa Cecilia.
Mucho ojo, que la vista engaña, y que santa Cecilia nos la conserve.
Foto: Chalé adosado en el Cajigal, Río de la Sía.



LAS HUELLAS DEL CABALLO BLANCO DE SANTIAGO EN LUNADA


Las leyendas sobre huellas en la roca de personajes divinos, históricos o mitológicos están ampliamente arraigadas en todo el territorio peninsular, incluso podríamos decir que en todo el mundo.
Huellas o podomorfos de Adán, de Cristo o el diablo; de personajes históricos como Roldán o el Cid; o de santos como san Jorge, Santiago, san Fausto, san Antonio…
Lo cierto es que la aparición de extrañas formas en las rocas de nuestras montañas han hecho fluir la imaginación de sus habitantes, atribuyendo a personajes legendarios el origen de las mismas.
Una de las más repetidas en el norte peninsular es la que atribuye algunas de estas marcas a las pisadas de caballo De Santiago.
Cuenta la leyenda que Santiago se apareció a lomos de un caballo blanco en la batalla de Clavijo (año 844):
"Indignado el rey Ramiro de que Abderrahman de Córdoba, le hubiera reclamado el Tributo de las cien doncellas a que suponen hallarse sujeto Mauregato, convocó en León a prelados y abades, a los próceres y varones ilustres del reino, y con su consejo declaró la guerra a Abderrahman. Marchó el ejército cristiano contra los moros, no solo de España sinó de Marruecos y de otros países de Africa. La batalla fué desgraciadísima para los nuestros, los cuales se retiraron a llorar su infortunio al vecino cerro de Clavijo. A pesar de la derrota y la tristeza el rey se durmió, y entonces se le apareció, en sueños el Apóstol Santiago, el cual le habló amistosamente y le alentó a que volviera al día siguiente a la pelea, seguro de que quedaria vencedor pues él mismo combatiría a la cabeza del ejército cristiano. Atónito el rey, comunicó esta aparición al amanecer a los grandes y prelados, y al ejército mismo, y todos locos de alegría no ansiaban ya sino el momento de entrar en combate bajo la dirección de tan ilustre Capitán. Recibieron antes los Santos Sacramentos; llegó la hora de la lid, y exclamando Santiago! Santiago! Cierra España (Costumbre que quedó desde entonces al entrar en las batallas) comenzó la pelea; y con el socorro visible del Apóstol que se apareció en los aires caballero en un blanco corcel y vestido el mismo de blanco, con espada en mano, fué tal el estrago que hicieron en los infieles, que quedaron en el campo más de sesenta mil moros sin contar los que acuchillaron persiguiéndolos hasta Calahorra».
(El Tributo de las Cien Doncellas y la Batalla de Clavijo. Cándido Cerdeira Fernández)
Desde entonces son numerosísimos los testimonios que atribuyen a las huellas del Caballo de Santiago algunas marcas en las rocas.
La leyenda que habla de Santiago saltando a lomos de su caballo desde una alta peña y dejando la impresión de la herradura del caballo sobre la roca, se repite por todo el Alto Ebro hasta la Rioja.
Uno de los lugares donde podemos encontrar estas huellas se encuentra en el corazón del Valle de Lunada:
"Existen varios lugares en la provincia de Burgos en los que está arraigada la creencia de que algunas huellas de erosión marcadas en el suelo de roca caliza corresponden a las pisadas de los caballos de Santiago o del Cid. Esta creencia se halla también presente en Cuatro Ríos y se refiere a las huellas del caballo de Santiago. Se encuentran en el sitio que llaman la Lastra de Carredondo, de Lunada, y tienen su precedente más cercano en otras del mismo caballo que se hallan en San Martín de las Ollas, localidad de la vecina Merindad de Valdeporres."
(Pasiegos de Burgos. Los últimos Transhumantes. Elías Rubio Marcos)
Hoy os invitamos a visitar este lugar a buscar la marcas que la herradura que este mítico caballo dejó impresas sobre una lastra de arenisca, localizada a escasos 20m a la izquierda de la Senda Cabañas del Bernacho, unos 250m antes de llegar a la pista que une la carretera con las faldas del Castro Valnera.
Partiendo del Asador Castro Valnera es posible realizar una ruta por todo el fondo del Valle hasta el Refugio Castro Valnera en una ruta de ida y vuelta de 11 km. Además de visitar este lugar en mitad del recorrido, atravesamos los cabañales de Salcedillo, la Reguera, Carredondo, el Cierro, las Cabrerizas, Celadías y Lunada; con la posibilidad de avituallamiento al inicio y al final del trayecto.



9 Y 10 DE NOVIEMBRE DE 1808: EL PARTE DE BATALLA DEL GENERAL BLAKE.

 

No, no nos hemos equivocado. Ya sabemos que la Batalla de Espinosa tuvo lugar los días 10 y 11 de noviembre… y que fue la que concentró el mayor número de tropas de todos los episodios que se vivieron en los meses de octubre y noviembre de aquel año de 1808 entre la Grande Armée francesa y el Ejército Español de la Izquierda, dirigido por el General de origen irlandés Joaquín Blake.
Joaquín Blake y Joyes era por aquel entonces el Capitán General del Ejército de Galicia o de la izquierda, que por aquellas fechas trataba de repeler al ejército francés que había entrado por Guipúzcoa hacia las Vizcayas. Tras una serie de enfrentamientos más o menos desafortunados en Amorebieta, Bilbao, Güeñes y Val Maseda, Blake ordena el repliegue general de sus tropas hacia Espinosa, donde hace un último intento de hacer frente a los franceses en su retirada hacia León a través de Reinosa.
Unos días antes se había unido al Ejército de la Izquierda la División del Norte. Este contingente del ejército español había estado apoyando a Napoleón formando parte del ejército imperial en la Isla de Fionia (Dinamarca).
Napoleón había destinado a esta división a este lugar aislado sabedor de su organización y profesionalidad, tratando de evitar su regreso a España ante sus planes de invadir la Península Ibérica.
Al mando de la misma estaba Pedro Caro y Sureda, Marqués de la Romana. Tras ser notificado de las intenciones de Napoleón, es ayudado por los ingleses para regresar a España, desembarcando con sus tropas en La Coruña el 19 de octubre.
El Marqués de la Romana se queda en Galicia, donde recibe órdenes de sustituir a Blake al mando del Ejército de la Izquierda. Sus hombres viajan a Santander comandados por el Conde de san Román Joaquín Miranda y Gayoso, uniéndose a las tropas de Blake en Valmaseda.
Para el día 9 de noviembre Blake ya había recibido la orden de entregar el mando de sus tropas al Marqués de la Romana retirándose hacia León. Tal vez por esto decidió presentar una última batalla a los franceses en nuestra Villa.
El desarrollo y desenlace de la batalla es de sobra conocido, sin embargo existen algunos detalles sobre la actuación de Blake que tal vez no le dejan en muy buen lugar.
La mayoría de crónicas de la batalla hablan de Blake ordenado la retirada hacia Reinosa a las 12 de la mañana del día 11, sin embargo tenemos razones para creer que para esas horas el general ya había huido hacia Reinosa con algunos heridos abandonando al grueso de sus tropas.
Al menos así lo cuenta el espinosiego Nicolás Barqúin Arana, Abad de Pechón, en su crónica de la noche del 10 al 11 de la Batalla de Espinosa:
"En esta noche cambio el General Blake a Gayetano García Auseolis y otro Moro con pliegos para el Coronel de Usares Marqués de Malaespina que debía de estar en Medina de Pomar, no le hallaron allí por haberse pasado a Villarcayo, y habiendo aquí recibido los pliegos se puso con su Regimiento de Camino para Espinosa, mas ya en esta misma noche se había interpuesto parte del Cuerpo de Lefebre entre Espinosa y Villarcayo, y por no poder parar, retrocedieron y caminaron a atravesar la Castilla vieja por el Valle de Sedano, sin dejar de tener encuentros con parte de los Franceses que sin entrar en Burgos, recorrían los intermedios de Burgos y Espinosa, y seguían a la vez la retirada del ala izquierda del Ejercito Español del centro. El General Blake, viendo no llegaba el Regimiento de Caballería, dio las disposiciones convenientes, y se retiro caminando hacía Reinosa a cosa de las tres de la mañana, y también caminaron los heridos, exceptuando los imposibilitados de hacerlo. Al saberse en el ejercito la marcha del General se le empezó otra vez a motejar con el dictado de traidor, y pasaban a confirmarlo, asegurando tenía resentimientos por estar destinado a mandar este Ejercito el Marqués de la Romana, a quien se esperaba del once al doce, y los Franceses habían creído había dirigido este la acción de la tarde del diez, según a mi me dijeron, y añadieron era de mucho cacumen. Blake no volvió ya mas a mandar este Ejercito, y a pocos meses después le destinaron a Valencia, en donde también fue bastante desgraciado."
El relato de la batalla del Abad de Pechón se basa en sus vivencias personales y en las noticias de la misma que recibe tanto de los oficiales españoles como de los franceses.
Existen algunos episodios de la batalla en cuya descripción no está muy acertado. Pero… debemos hacer caso a nuestro ilustre espinosiego sobre la espantada de Blake?
Pues parece que sí. Investigando las diferentes versiones de la batalla hemos encontrado el parte de Guerra que Blake manda a Madrid y publicado en la Gazeta de Madrid el 18 de noviembre de 1808:
"Con fecha del 11 avisa desde Reinosa el citado general Blake, que el 9 del mismo al medio dia fue atacado su exército con fuerzas superiores; pero que fue tanto el valor de la tropa, generales y oficiales, que no solo sostuvieron los puestos hasta una hora despues de anochecer, sino que estrecharon á los enemigos por todas partes. Estos aumentaron su número considerablemente al dia siguiente con tropas de refresco, y aprovechando su excesiva superioridad, y el natural cansancio que habia producido en las nuestras la gloriosa accion del dia anterior, hicieron algun daño sobre nuestra izquierda, cuyo centro y derecha se replegaron hacia Santander, y se establecieron en Reinosa, en donde se reunen, como antes estaba meditado, y adonde ya se halla el marques de la Romana, que las debe mandar, para volver con mas ardor á los enemigos.
Exalta aquel general el valor y serenidad en muchos y diferentes encuentros que ha tenido de todos los individuos de su exército; y aunque todavía no envia el por menor de ninguno de ellos, manifiesta con el mayor sentimiento, que entre los oficiales á quienes su valor ha coronado de gloria, se cuenta en el número de muertos al esforzado y bizarro m mariscal de campo D. Gregorio Quirós, y entre los heridos al capitan general el Excimo.
Sr. D. Vicente Acevedo, al gefe de escuadra D. Cayetano Valdés, y á los brigadieres conde de S. Roman y D. Francisco Riguelme."
Todo normal salvo un pequeño detalle. Un cambio de fechas adelantando un día los acontecimientos.
¿Simple baile de fechas o intento de justificar su cobarde actuación? Nosotros aportamos los datos, juzguen ustedes.



EL VERDADERO ORIGEN DEL NOMBRE CASTRO VALNERA

 

En el vídeo del canal de YouTube "Valles Pasiegos" del que hablábamos el otro día, el guía nos ofrece su teoría sobre el origen del nombre de nuestra querida montaña:
"BALANUS es bellota en latín, entonces el Castro Valnera, hace muchos años estaba totalmente cubierto por robles…, por tanto era el Castro Balanero… y de ahí como ya sabéis que las palabras van mutando a través del teléfono descacharrado de la historia… de ahí Castro Balanerus, Castro Balanera, Castro Valnera"
Hoy vamos a desmontar esta y otras propuestas etimológicas, no sólo con argumentos, también haremos uso del teléfono descacharrado de la historia utilizando toda la documentación histórica a nuestro alcance en la que se hace mención a nuestra Montaña Sagrada.
La primera vez que encontramos escrito el topónimo es en el Libro de la Montería, a mediados del S. XIV. Entonces las vocerías desde las que se ahuyentaba a las fieras discurrían:
"…et la otra desde la Foz de Lunada a Tienda, et á Valnera, et al Colla-Diello del Corro" (Desde el Portillo de la Hoz de Lunada al Pico de la Miel, y de aquí al Castro Valnera y por las Cubadas a la Colladía del Curro)
También consideramos importante destacar que entre otros topónimos nombrados en este libro se nombra el Peña Negra como "Peñanera"
Pocos años más tarde aparece de nuevo en un apeo de todos los límites de Espinosa. Este apeo aparece trasladado en una ejecutoria de un pleito con Cuestahedo de finales del S. XVIII. El apeo está realizado "en la hera de 1414", lo que nos lleva al año 1376. Por aquel entonces no existían las Villas Pasiegas, así que los mojones dividían Espinosa con el Señorío de Castañeda:
"…eluego mas adelante mostraronle otro mojón en el “Berezal de Valnera” hera fondo del canal de foz Martín, el qual dicho mojón estava cerca de un abedul y tres Ayas, enderriba de el qual dicho mojón decía que se partía término entre Espinosa e Castañeda. Vieron los dicho mojones los dichos vecinos con nos este dia savado…
…e mostraron nos otro mojón que estava encima del “Collado de Oz Martín” entre “Castro de Penañella” que dicen que parte entre Espinosa y Castañeda, e luego mas adelante mostraron nos otrto mojón que estava en la faya de “Rostro Peñanera”…"
El siguiente documento que hemos encontrado data del año 1689. Tras la independencia de las Tres Villas Pasiegas, la Real Chancillería de Valladolid envía al Juez Antonio Torres a deslindar y reconocer los mojones que separan Espinosa de San Roque de Río Miera y la Vega de Pas. Tras reconocer el mojón de Lunada, los testigos de Espinosa y San Roque advierten al juez que el límite se cortaba:
"por lo alto de la Len de Balbuena, lo alto del Collado de Torca Varosa y Peña de los Veares"
"que es sitio de Castros, peñascos y despeñaderos muy profundos e intratables. Que ni a pie ni a caballo no se pueden andar por lo agrio de sus cumbres"
"Luego entramos en tierra muy agria de peñascos y despeñaderos, donde entraba luego el término de la Villa de Nuestra Sra. De la Vega, deslindando con el de Espinosa dividiendo asimismo los dichos Castros, peña y aguas vertientes los dichos términos. Y visto por su merced que seguir los sitios, señales, cumbres y peñascos se reconoce ser intratable el poder ir por ellos haciendo la dicha vista ocular y deslinde mencionando, proseguir en ella por la falda y parte más tratable contigua a dichos despeñaderos. Lo que se ejecutó guiando los apeadores de la Villa de Espinosa, y señaló desde el sitio de Valnera"
Al día siguiente se trató de repetir la operación desde Estacas de Trueba. Ante las inclemencias del tiempo, los testigos de Espinosa y la Vega de Pas piden permiso al juez para ir a ver los mojones sin su presencia. Tras regresar a la cabaña de Henal en la que se refugiaba el juez, relatan las condiciones en las que se había producido la vista de ojos:
"Dijeron aver llegado a el Canton de la Peña del Cuerbo y desde el aver visto las cumbres y despeñaderos nombrados. La Peña de los Veares, lo Alto del Castro Valnera, lo alto de Oz Martín, lo alto de la Capilla, el castro y la Peña del Cuerbo. Que por ser tierra fargosa y de mucho peligro de despeñarse no an subido oy dicho dia a dichos sitios en los que las aguas dividen los dichos términos de las Villas de Espinosa y Nuestra Señora de la Vega Montes de Pas."
También queremos advertir que en esta época los habitantes de la Vega de Pas conocían esta montaña como "Peña de Aguasal". En el Folio 249 del Privilegio de Villazgo concedido ese mismo año de 1689 podemos leer:
"desde la cumbre mas alta que llaman Peñas de Agua Sal a la de Peña Cavallar dentro de cuya cumbre se comprehenden las dichas feligresías y que porque la razón porque lo saven es por la vista ocular que de ello han hecho y ser uso en las Montañas de Burgos por ser tierra fragossa y quebrada y de muchas onduras, que los Valles y Repúblicas tiene cada uno su distrito y territorio en el circuito desde las más altas cumbres..."
No es esta la única ocasión en la que vemos aplicar dos nombres distintos a nuestra montaña. En el Mapa de Madoz de 1864 aparece nombrada como "Castro de Valnera ó de Aguasal"
Otro documento en el que se nombra el Castro Valnera es el Apeo de los límites de la recién fundada Diócesis de Santander, realizado el 13 de septiembre de 1753:
"se llego ael que nombran Las Estacas de Trueba y peñanegra y su puerto cuia situazion, es sierra alta y aspera y en el esta otro hito demas de cinco quartas de alto de piedra descubierta con cruz y bastante grueso el quañ dista dela antecedente media legua poco mas o menos.
Y deeste se fue caminando hasta que se llego ael sitio que nombran Castro valnera, el qual se halla distante del ultimo de las Estacas y peñanegra legua y media con corta diferencia, en el qual se halla otro hito Mojon divisorio depiedra crecida de musgo seis quartas de alto con cruz.
Y hasta este mismo sitio llega la Jurisdizon, dela referida Villa dela Vega por la parte dela mano izquierda aguas vertientes ael mar Cantábrico."
Y por último, el 13 de septiembre de 1924, reunidos los representantes del ayuntamiento de Espinosa con técnicos del Instituto Geográfico Estadístico y Catastral, reconocen en este lugar el 6º mojón que deslindaba los municipios de Espinosa y la Vega de Pas:
"Se reconoció como tal un montón de piedras sueltas, aproximadamente de forma cónica, de 1m75cm de diámetro en su base por 85cm de altura. Se halla en lo más alto del cerro llamado -El Castro de Valnera-, en su divisoria de aguas y en terreno de pastos perteneciente al estado. Desde él se ve al N y NE gran parte de la provincia de Santander y el Mar Cantábrico, y al SE gran parte de la provincia de Burgos, destacándose en primer término los caseríos de Lunada y Trueba. No se ve el mojón anterior. Este mojón es el vértice geodésico de tercer orden -Valnera-. La línea de término reconocida entre los mojones 5º y 6º es la determinada por la divisoria de aguas."
El topónimo Castro Valnera se divide claramente en dos partes. Para la primera, el Diccionario de la RAE nos dice:
CASTRO:
-Del latín *Castrum (fortaleza)
-Poblado fortificado en laIberia romana.
-Restos de poblados prerromanos.
De esta definición nos sería fácil deducir que nos encontramos ante un poblado fortificado de la segunda Edad del Hierro cuyos habitantes adoraban a dioses celtas como Vindonnius (Belenos), y así deducir la segunda parte del nombre.
En los años 70, el investigador Arturo Arredondo se basó en esta definición y en los restos de cabañas pastoriles en las laderas Este y Oeste del Castro Valnera, para situar aquí los restos de un poblado prerromano con prolongación medieval.
Nada más lejos de la realidad. En nuestra zona, como en la parte septentrional de la Montaña, el término CASTRO hace referencia a una roca. Se emplea habitualmente para designar cimas coronadas por una mole rocosa. Este es el caso de Castro Valnera o los Castros del Orno en nuestra zona. En los Collados del Asón encontramos los Castros de Orneo, que no son otra cosa que grandes rocas en mitad de la montaña.
Esta acepción encaja mejor en el uso de "Castro" que se da en la descripción del Apeo de 1689: "que es sitio de Castros, peñascos y despeñaderos muy profundos e intratables"
Para la segunda parte, además de la ya mencionada de las bellotas, se han propuesto otras teorías. Adriano García Lomas en su libro "Los Pasiegos" lo deriva del latín *balneus, o del latín vulgar *baneus, como el topónimo hidronímico Valbanuz (Valnera- Balnearia-Balneus).
Pero nuestro querido Castro recibe su segunda parte del nombre del cercano cabañal de Valnera. Ya vimos en su momento que este topónimo latino deriva de "la Valle Negra" (Vallem Nigran), por la diferencia del color oscuro de las areniscas del Valle en comparación con las calizas circundantes.
La alternancia de estratos de color más oscuro de la arenisca con otros más claros de caliza en la zona han dado lugar a cromónimos de este tipo muy cercanos al Castro Valnera. La misma Peña Negra, que ya hemos visto en la documentación del S. XIV como Peñanera, reforzando nuestra teoría; la Penía Negra en la divisoria entre el Pas y el Miera a 1,5km escasos del Castro; o los Picones Negros, descolgados de la majestuosa cara Norte del Castro.
También hemos visto cómo las montañas recibían nombres de lugares cercanos mediante la fórmula "lo Alto de", "el Castro de" o "la Peña de". Así por ejemplo se menciona el Pico de la Miel como "Lo Alto de la Len de Valbuena" y el Castro como "Castro de Valnera", "Castro de Aguasal" o "Peña de Aguasal".
Estos han sido nuestros argumentos, si no os gustan tenemos otros, pero ya sabéis, la próxima vez que os pregunten subiréis a la roca sobre la montaña junto a la valle negra.
Foto desde el cabañal de La Elsa, con los Picones Negros descolgándose bajo las cimas del Castro Valnera y el Alto de los Dujos.