Misteriosas desapariciones, animales que se teletransportan y viajes en el tiempo. Sucedidos y leyendas que han transcendido a lo largo de los siglos en el saber popular de los Cuatro Ríos Pasiegos. El mundo subterráneo ha generado un buen número de leyendas por toda la geografía del norte peninsular. Una de las más repetidas, que también tiene su versión en nuestras montañas, es la de tesoros escondidos por los moros en numerosas cuevas. Pero en el caso de los pasiegos, la mayor parte de las leyendas tienen que ver con cavidades de desarrollo vertical: Las Torcas.
Tanto los testimonios de cabezas de ganado desaparecidas en las torcas, como las leyendas generadas por los pasiegos para aleccionar a los niños que no se acercaran a tirar piedras son numerosísimos. Una de las leyendas advertía que si así lo hacían, el diablo saldría a cogerlos y los metería en la Torca.
Una de las zonas donde han desaparecido más cabezas de ganado es el Barranco del Retorcao (río de torcas), en cuya cabecera se encuentra el cabañal del Tejuelo. Uno de los vecinos de este cabañal nos narraba así una de estas desapariciones:
"Hay tres torcas en ese montezuchu. Hay una grande, hay otra que le cae el agua, pero la que es torca la buena es la de arriba. En una se nos cayó una cabra y no volvió a dar señales de vida."
También es muy comentada la desaparición de una señora que, se creía, había caído en una torca del Retorcao y que aparecía misteriosamente 30 años después.
Un vecino del cabañal de Mohedillo, en lunada, nos contaba que en una ocasión unas vacas que se habían caído en una torca en la zona de Celadías volvían a aparecer, unos días más tarde, en Trueba.
Otro de estos testimonios nos habla de una vaca que se cayó en la Torca del Mortero, entre los cabañales del Horno y Busmatemas, en Trueba:
"Una Torca muy famosa porque antes de bajar nadie a ella decían que era muy profunda. Una vez se cayó una vaca con un campano que bajaba moscando al cabañal de la Hoya. Al cabo de 40 o 50 años, cuando se exploró, sacaron el campano pero no había restos de la vaca. La vaca era de un vecino de la Hoya que después puso una pared alrededor de la torca para que no cayeran más vacas."
Sobre esta Torca existe además una leyenda recogida en el libro "Leyendas y Fiestas Populares del Norte de Burgos":
"En cierta ocasión se cayó a la torca una vaca, pero no llegó a morir porque el cencerro que llevaba al cuello no dejaba de sonar. Por ello decidieron bajar, mediante una cuerda, a una niña sujeta por la cintura. Cuando estaban descendiendo a la pequeña, la cuerda se rompió, y desde entonces no se oyó más del cencerro ni se supo nada de la niña. La vaca, la niña y la soga habían desaparecido. Pasado el tiempo, por una de las fuentes de la zona salió un pendiente de la niña"
Existe otra versión de esta leyenda en la zona de las Cubadas. Moisés Ruiz-Canales Fernández, que en tiempos de la posguerra solía llevar a las vacas a esta zona, nos la contaba así:
"Al lado de Peña Negra , en lo llano,donde hay un Canto muy Grande que llaman -Canto Redondo-, para venir de Viduleo hay una piedra grandísima, como tres o cuatro camiones, que la llaman Canto Redondo, allí muy cerca había una torca de esas, y se cayó una vez una chica que la llevó una vaca por delante y se cayeron a la torca, y bajaron a salir aquí a Trueba, a una fuente que había, allí salían las alhajas de la chica, salió donde la casa que era de Pedro Maroto, cerca de Fuenterrabiosa"

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