Las leyendas sobre huellas en la roca de personajes divinos, históricos o mitológicos están ampliamente arraigadas en todo el territorio peninsular, incluso podríamos decir que en todo el mundo.
Huellas o podomorfos de Adán, de Cristo o el diablo; de personajes históricos como Roldán o el Cid; o de santos como san Jorge, Santiago, san Fausto, san Antonio…
Lo cierto es que la aparición de extrañas formas en las rocas de nuestras montañas han hecho fluir la imaginación de sus habitantes, atribuyendo a personajes legendarios el origen de las mismas.
Una de las más repetidas en el norte peninsular es la que atribuye algunas de estas marcas a las pisadas de caballo De Santiago.
Cuenta la leyenda que Santiago se apareció a lomos de un caballo blanco en la batalla de Clavijo (año 844):
"Indignado el rey Ramiro de que Abderrahman de Córdoba, le hubiera reclamado el Tributo de las cien doncellas a que suponen hallarse sujeto Mauregato, convocó en León a prelados y abades, a los próceres y varones ilustres del reino, y con su consejo declaró la guerra a Abderrahman. Marchó el ejército cristiano contra los moros, no solo de España sinó de Marruecos y de otros países de Africa. La batalla fué desgraciadísima para los nuestros, los cuales se retiraron a llorar su infortunio al vecino cerro de Clavijo. A pesar de la derrota y la tristeza el rey se durmió, y entonces se le apareció, en sueños el Apóstol Santiago, el cual le habló amistosamente y le alentó a que volviera al día siguiente a la pelea, seguro de que quedaria vencedor pues él mismo combatiría a la cabeza del ejército cristiano. Atónito el rey, comunicó esta aparición al amanecer a los grandes y prelados, y al ejército mismo, y todos locos de alegría no ansiaban ya sino el momento de entrar en combate bajo la dirección de tan ilustre Capitán. Recibieron antes los Santos Sacramentos; llegó la hora de la lid, y exclamando Santiago! Santiago! Cierra España (Costumbre que quedó desde entonces al entrar en las batallas) comenzó la pelea; y con el socorro visible del Apóstol que se apareció en los aires caballero en un blanco corcel y vestido el mismo de blanco, con espada en mano, fué tal el estrago que hicieron en los infieles, que quedaron en el campo más de sesenta mil moros sin contar los que acuchillaron persiguiéndolos hasta Calahorra».
(El Tributo de las Cien Doncellas y la Batalla de Clavijo. Cándido Cerdeira Fernández)
Desde entonces son numerosísimos los testimonios que atribuyen a las huellas del Caballo de Santiago algunas marcas en las rocas.
La leyenda que habla de Santiago saltando a lomos de su caballo desde una alta peña y dejando la impresión de la herradura del caballo sobre la roca, se repite por todo el Alto Ebro hasta la Rioja.
Uno de los lugares donde podemos encontrar estas huellas se encuentra en el corazón del Valle de Lunada:
"Existen varios lugares en la provincia de Burgos en los que está arraigada la creencia de que algunas huellas de erosión marcadas en el suelo de roca caliza corresponden a las pisadas de los caballos de Santiago o del Cid. Esta creencia se halla también presente en Cuatro Ríos y se refiere a las huellas del caballo de Santiago. Se encuentran en el sitio que llaman la Lastra de Carredondo, de Lunada, y tienen su precedente más cercano en otras del mismo caballo que se hallan en San Martín de las Ollas, localidad de la vecina Merindad de Valdeporres."
(Pasiegos de Burgos. Los últimos Transhumantes. Elías Rubio Marcos)
Hoy os invitamos a visitar este lugar a buscar la marcas que la herradura que este mítico caballo dejó impresas sobre una lastra de arenisca, localizada a escasos 20m a la izquierda de la Senda Cabañas del Bernacho, unos 250m antes de llegar a la pista que une la carretera con las faldas del Castro Valnera.
Partiendo del Asador Castro Valnera es posible realizar una ruta por todo el fondo del Valle hasta el Refugio Castro Valnera en una ruta de ida y vuelta de 11 km. Además de visitar este lugar en mitad del recorrido, atravesamos los cabañales de Salcedillo, la Reguera, Carredondo, el Cierro, las Cabrerizas, Celadías y Lunada; con la posibilidad de avituallamiento al inicio y al final del trayecto.

comentarios:
Publicar un comentario