EL PASTOREO EN LA EDAD MEDIA: LOS SELES.

 

Hoy exploramos los seles, espacios vinculados a la ganadería extensiva tradicional en la Cordillera Cantábrica que se remontan a la Edad Media o incluso antes. Estas construcciones y los usos asociados a ellas son testimonio de una rica cultura pastoril que, a pesar de su progresivo abandono, aún pervive en forma de vestigios dispersos en nuestras montañas y valles.
Aunque el pastoreo en la montaña pasiega está documentado por primera vez en la concesión del privilegio de pastos que los pastores del Monasterio de Oña recibían para sus ganados de Espinosa, no fueron éstos los primeros pastores que habitaron nuestras montañas. Estudios polínicos realizados en una turbera de Estacas de Trueba revelan que hacia el año 2500 A.C, ya existían especies vegetales ligadas a cierta presión pastoril en el entorno de los Cuatro Ríos Pasiegos.
La palabra Sel se documenta por primera vez en el año 853. En la donación del monasterio cántabro de Santa María de Yerma a la Catedral de Oviedo:
"Et in territorio de Campo, braneas, pascua quas vulgus dicit Seles…"
(Y en el territorio de Campo, brenas y pastos a los que el vulgo llama seles).
En Espinosa encontramos una mención a los Seles en el mismo privilegio de pastos de Oña del año 1011. En el mismo se da cuenta del pastoreo en régimen extensivo y trashumante que aprovechaba los bosques y los valles, paciendo las hierbas y los pastos, bebiendo las aguas y descansando en los seles:
"…omnes qui de dominio Onia fuerint, potestatem habeant in silvis, in vallibus, in montibus, in aquis, in erbis pascere, in seelis requiesquere..."
Con estos precedentes podemos empezar a definir lo que era un Sel. Se trata de espacios contiguos a las brenas y pastos de montaña en los que se recogía el ganado por la noche. El origen etimológico más probable lo encontramos en el latín *sedere (detenerse, estar quieto, sentarse). También se han propuesto otras etimologías prerromanas como el ibérico *sele, relacionado con *saroi o *sarobe, palabras utilizadas en Euskera para designar estos espacios.
Los Seles se disponían en lugares protegidos de los vientos dominantes o más violentos. El ganado se refugiaba dentro de un cierre de piedra en anillo junto con otras construcciones complementarias, como corrales para el refugio de los ganados menores y "Vellares" en los que se apartaba a las crías del ganado vacuno.
Los pastores a su vez se refugiaban en pequeñas chozas construidas de mampostería a canto seco y con techumbre de madera.
Normalmente se asocian los seles con el pastoreo extensivo de los ganados comunales, pero en el área pasiega este pastoreo extensivo estaba más ligado a los grandes rebaños privados del Monasterio de Oña o de los Monteros de Espinosa. Ésto también propició ciertas diferencias entre los seles pasiegos y los del resto de la Cordillera Cantábrica, como la forma de las chozas que en nuestra zona eran cuadradas mientras en el resto de la cordillera eran circulares.
Con la intensificación del pastoreo y la progresiva independización de los pastores pasiegos, muchos de los antiguos seles se fueron reconvirtiendo en cabañales, de tal forma que la toponimia de algunos de ellos aún conserva la raíz *Sel en alguna de sus formas (Sel-, Sal, San-, Sil-,Ser). Éste es el caso de los cabañales de Saldelosa y Sandondiego en Trueba o Salvijo en Salcedillo. Sin irnos muy lejos también encontramos Sildueja en la parte cántabra de Estacas de Trueba, Salderrañao en la Engaña o Saludero en el monte de Quintana de los prados.
También encontramos cabañales que aún conservan restos de construcciones asociadas a los antiguos seles, bien dentro del cabañal como en los casos de Gusmor o Bustipara, bien fuera del mismo como en El Curro y Hoyoelmulo.
La documentación histórica asociada a la pequeña nobleza de Bácenas y Espinosa también delata este antiguo uso en lo que ahora son cabañales. Por poner algunos ejemplos, encontramos:
-En 1588, el Montero Antonio de Velasco compraba un sel con prados y tres cabañas en Valnera.
-Año 1577: Pleito sobre la posesión de los bienes dejados en herencia por Magdalena Martínez. Entre las heredades que se disputan en el pleito aparece: "…la cuarta parte del Sel y prado de Mohedillo…"
-Año 1544: Pleito litigado por Juan de Angulo. Vecino de Espinosa de los Monteros:
"…se restituya a Dª María Hernandez de Angulo la mitad del Sel prado y cabañas "de Elguero"con lo anejo y perteneciente a la mitad del sel prado y cabañas de Elguero"
Como podréis apreciar en las fotos, entre los montes, sierras y campizos de los Cuatro Ríos Pasiegos aún afloran algunos de los restos de esta cultura pastoril de origen ancestral. Testigos del patrimonio etnográfico de los habitantes de estas montañas que se perderán entre las argomas como lágrimas en la lluvia…






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