A los que somos amantes del ciclismo, la Vuelta a España 2024 nos ha querido regalar un auténtico "Tappone Pasiego". Una etapa de 172 Km y casi 5000m de desnivel que se sitúa en el top 10 de etapas con más desnivel de la historia de la Vuelta.
Desde el Escudo hasta los Tornos, sólo quedan fuera el Puerto de la Matanela y el propio Escudo, incluyendo el paso por Estacas de Trueba, la Braguía, el Caracol, Lunada, la Sía, los Tornos por Fresnedo y el agónico final en Picón Blanco que a buen seguro será decisivo en el resultado final de la Vuelta.
En este largo post (abstenerse Tiktokers, instagramers y consumidores de contenido rápido y vacío) repasaremos algunas de las etapas más emocionantes y recordadas en la historia de las primeras ediciones de la Vuelta que pasaron por nuestras montañas.
En muchas ocasiones estas etapas eran decisivas, no sólo por su dureza, también por el mal estado de las carreteras en estas primeras ediciones de los años 30 y 40, que provocaban caídas y pinchazos que generaban grandes diferencias entre los favoritos.
La relación de la Montaña Pasiega con la Vuelta empezó muy pronto, en la tercera etapa de la primera edición de 1935.
En una etapa que transcurría entre Santander y Bilbao, se ascendían los Puertos de Alisas, Asón y la Sía. Luego había control de firmas en Espinosa, se bajaba los Tornos hasta el avituallamiento de Ramales para dirigirse a Bilbao vía Castrourdiales por terreno rompepiernas.
En el ascenso de la Sía se destacó notablemente Fermín Trueba, seguido por su hermano Vicente (la Pulga de Torrelavega). Fermín sufrió sendas caídas en los descensos de la Sía (aunque pasaba primero por la meta Volante de Espinosa) y los Tornos que le hicieron perder más de media hora. Manuel, el menor de los hermanos Trueba, cedía su bicicleta a Fermín, motivo por el que se vió obligado a abandonar.
Vicente, en cambio, descendió de manera más regular, llegando a Ramales en un grupo junto con Cañardo, Barral, Molinar y Gustaaf Deloor, ganador de aquella edición.
Entre tanto, Antonio Escuriet y Federico Ezquerra, dos de los grandes favoritos, cedían tiempo al extremar precauciones en los descensos al mismo tiempo que se vigilaban mutuamente. Ezquerra aún sufriría tres pinchazos antes de la llegada a Bilbao.
Al final en el paseo de San Mamés, al que había que dar varias vueltas, llegan Cañardo, Dignef, Deloor, Banchi, Molinar y Vicente Trueba.
Cañardo demarra y celebra al paso de meta creyendo haber ganado la etapa. Sin embargo aún queda una vuelta. Vuelve a montar en la bici y consigue alcanzar al grupo, pero sin poder evitar la victoria de Gustaaf Deloor.
La decimocuarta etapa de la Vuelta del 36 transcurrió entre Bilbao y Santander con subida a los Puertos de los Tornos, Estacas de Trueba y la Braguía, con avituallamiento en Espinosa de los Monteros. De este avituallamiento son las fotos que han aparecido recientemente en las redes sociales de la Vuelta pasando por Espinosa. En esta etapa se sucedieron varios pinchazos y averías que afectaron a prácticamente todos los favoritos, aunque finalmente llegaron prácticamente juntos a Santander, destacándose ligeramente Alphonse Deloor, hermano de Gustaaf que ganaría este año su segunda vuelta.
La etapa reina de 1941 repetiría la fórmula Asón y la Sía, siendo la última vez que se subiría este puerto por su cara norte. Esta etapa entre Bilbao y Santander estuvo a punto de ser decisiva en una de las ediciones más luchadas en un magnífico duelo entre Fermín Trueba y Julián Berrendero.
Trueba se llevaba a Berrendero a su rueda en la subida a los Collados del Asón, seguidos de cerca por Delio Rodríguez y Federico Ezquerra. En la subida a la Sía, Trueba logra soltar a Berrendero al sufrir éste un reventón en su rueda. Berrendero todavía sufriría otros cuatro pinchazos en la subida a Estacas de Trueba y bajada a la Vega de Pas. Trueba pasa por la Braguía con más de ocho minutos de ventaja sobre Berrendero pero éste se recompone en el descenso hacia Santander recortando la distancia a 2' 09” en línea de meta.
Esta remontada sería decisiva en una vuelta que Berrendero ganó con un margen de tan solo un minuto sobre Trueba.
Berrendero también certificó su triunfo en la vuelta de 1942 en las etapas 10 y 11 que transcurrían muy cerca de nuestras montañas. En la etapa 10, con final en Santander, sacaba más de trece minutos al segundo clasificado en la general subiendo los puertos de Asón y Alisas. Al día siguiente se destacaba en el Escudo junto al italiano Brambilla e Isidro Bejarano. Pese a romper el manillar, lograba llegar a Reinosa a tan solo 30” destacándose del resto de sus rivales por la general.
A Julián Berrendero Espinosa, apodado como el Negro de los Ojos Azules, le sorprendió la guerra corriendo el Tour de Francia de 1936. Entonces concedió unas declaraciones a la prensa francesa condenando la agresión de Franco contra la República española, lo que más adelante le trajo algunos problemas.
Siguió corriendo en Francia durante los años 37 y 38. En el 37 ganó la etapa del Tour entre Luchon y Pau. Durante el Tour del 38 sufrió una caída por la que se vio obligado a abandonar. Unos días después trató de regresar a España, siendo detenido por las autoridades franquistas.
Según varios periódicos de la prensa seria de este País, Berrendero fue trasladado entonces a un campo de concentración en Espinosa de los Monteros.
Y aquí viene la pregunta. ¿Realmente existió tal campo de concentración o es uno más de los inventos periodísticos que podemos leer en la prensa escrita?

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