VERDADES Y LEYENDAS DE CASTROMORCA (PARTE II: LA HISTORIA)

 

Tras el artículo dedicado a la leyenda escondida detrás de Castromorca, hoy ahondaremos en la documentación histórica en la que se hace alusión a este protocabañal.
Tras una breve descripción de su estado actual y un repaso por los documentos que aluden a este lugar, trataremos de sacar conclusiones acerca de la evolución del mismo.
Manuel García Alonso (Origen y Evolución de la Cabaña Pasiega. Pág.234), nos habla de este poblado como restos de Cabañales Pasiegos de la tipología más antigua que podemos encontrar, fechadas entre los S. XVI y XVII:
"Conjunto de cabañas en ruinas, situado al Sur y bajo el collado de Covachos, en el término de Espinosa de los Monteros. son trece restos de construcciones pastoriles de planta rectangular, reducidas dimensiones, 5 por 6,50 m. aproximadamente, vanos diminutos, puertas rasgadas de 0,70 m. de anchura entre jambas monolíticas, muros de 0,60 m. de anchura, y a menudo con pequeños cubículos adosados a la fachada, a los lados de las puertas, o en un lateral. Además se señalan varios corrales semicirculares en planta, un cubículo rectangular independiente y un muro derruido. Generalmente armados a canto seco o con barro escaso. Estamos ante un gran conjunto, articulado en dos agrupaciones: una superior, y otra inferior, de primitivas construcciones pastoriles de brena del momento inmediatamente anterior a la cristalización del sistema pastoril con praderías cerradas, perfectamente fechadas en los siglos XVI, XVII y comienzos del XVIII, y siendo habitadas hasta fines de dicho siglo en que se abandona, ante la imposibilidad de convertir aquel lugar en una breniza con cercamientos privados. Estamos ante el mejor conservado barrio pasiego de aquella temprana época, y posee, por tanto, un elevadísimo valor histórico y arqueológico."
Si atendemos a la documentación histórica, desde luego Manuel García Alonso acierta en su datación.
La primera cita a Castromorca que hemos encontrado es en el año 1577, en un juicio entre Casilda Bustamante y Bartolomé Llarena por los bienes dejados en herencia por Magdalena Martínez.
Entre otros muchos bienes, casi todos en el concejo de Bárcenas, se cita "…la cuarta parte de la beraniza de -Castramorca-"
Gracias al Archivo de Espinosa sabemos que en 1580 Antonio de Velasco Escalera se hace con buena parte de la explotación ganadera del lugar.
En la signatura 7228 figura cómo Francisco Ortiz Sarabia vende a Antonio de Velasco Escalera la cuarta parte del "sel y beraniza" de Castromorca, mientras que en la 7229 aparece que Diego Ruiz de la Escalera Azcona vende a Antonio de Velasco Escalera otra cuarta parte del sel y beraniza de Castromorca.
Lo cierto es que este personaje se haría con tal cantidad de bienes inmuebles en Espinosa entre seles, beranizas, linares, rodillos y tierras de pan llevar… que su patrimonio inmobiliario nada tendría que envidiar al que ostentaban en nuestras tierras el Monasterio de Oña o la rama principal de los Velasco.
De hecho la familia Velasco de la Escalera merece un apartado aparte dentro del propio archivo.
En el S. XVII llegaron a existir en este lugar hasta 23 cabañas que se encontraban construidas sobre cimientos antiguos (Mari Carmen Arribas Magro, Espinosa de los Monteros. Los montes de Somo y de Pas. P. 113,114).
A principios del S. XVIII Castromorca seguía siendo explotado por ganaderos espinosiegos.
El 6 de agosto de 1731, durante la vista de ojos de la mojonera entre Soba y Espinosa, el escribano Francisco García, daba cuenta de su paso por este lugar:
-…Y desde dicho paraje se fue siguiendo subiendo una sierra adelante mirando al oriente asta llegar a un sitio que dichas personas nombradas dijeron llamarse Castromorca en donde se encontraron a la mano derecha de dicho camino diferentes caserias donde avitan y crian sus ganados vecinos de Espinosa cuio sitio de Castromorca y caserias requerí a dicho pintor lo demuestre en el bosquejo y señale con su nombre…-
Y llegamos a la segunda mitad del S. XVIII, en plena cristalización de lo que conocemos como Pasieguizacion. Dentro del mismo proceso en que vecinos de las Tres Villas Pasiegas ocupaban cabañales de las zonas altas de los Valles de Río Trueba y Río Lunada, en este caso nos encontramos con la apropiación de vecinos de San Roque de Río Miera de las cabañas de Castromorca.
El 10 de septiembre de 1759 se documenta la ocupación de los Sanroqueños "Antonio Labin menor, Juan Labin, Josepha Cavello, Lorenzo Cobo, Juanjo de San Pelayo y Pedro de San Perio" de las cabañas de Castromorca, por lo que se ordena a Manuel Isidoro de Salinas Varona iniciar las diligencias para el cobro de la tasa de herbajes a estos pasiegos.
En 1763 la Real Chancillería de Valladolid dicta sentencia para que los vecinos de San Roque abandonen las cabañas que tenían ocupadas en Castromorca, la Pedrosa y el Herbero:
"…a los reos demandados Lorenzo Cobo, Juan San Pedro, Juan Perez, Pedro Labin, Marcos Femández Alonso, Juan de Lavin, Andrés Ruiz, Santiago Setien, Juan Cobo, Josefa Cabello y Catalina de Lavin sobre que estos dejen libres y desembarazados todas las cabañas que existen en los sitios de Castromorca, la Pedrosa y el Hervero…"
"…y en su virtud y consecuencia condeno a los dichos Lorenzo Cobo y consortes a que dejen libres y desembarazados para dicha villa y sus concejos todas las cabañas que en ellos existen y hasta aqui han gozado de ellas no usen en manera alguna ni menos a los referidos terminos…"
"….y del mismo modo les condeno a que devuelban las cercas y dejen abiertos los prados consistentes en los referidos terminos de la Pedrosa Y el Hervero reduzcan a terreno tieso y pasto comun las porciones de territorio y prado que hubiesen agregado y estendido…”
Vemos cómo en el caso de la Pedrosa y el Herbero, los ocupantes habían alargado prados y ocupado cabañas, mientras que en el caso de Castromorca sólo se documenta la ocupación de las cabañas antiguas.
A principios del S. XIX el lugar todavía se encontraba habitado por vecinos de las Tres Villas Pasiegas, tal como nos cuenta el Abad de Pechón en sus memorias inéditas, cuando era hospedado en una de las chozas por Lorenzo Mazón, vecino de la Vega de Pas:
"Otra vez en el año de mil ochocientos nueve fui a Castra Mortua o Castramorca, como tenia yo veinte años, seguía la carrera en Burgos y parecía eclesiástico, me dejaron su cama y ellos durmieron a la lumbre a mi vista."
Y a continuación os ofrecemos nuestra humilde pero libre CONCLUSIÓN:
Estamos ante un raro pero bien conservado ejemplo de lo que sería un sel primitivo.
La intensificación de la cabaña ganadera de los Monteros de Espinosa en la ladera sur del Picón Blanco; y en la vertiente norte del Río Cerneja, donde los Monteros llevarían a sus ganados que "aselaban" en Castromorca, habría propiciado la proliferación de construcciones pastoriles en este lugar.
El gran número de construcciones existentes para lo que es un espacio pastoril de este tipo habría impedido su transformación en el moderno sistema pasiego (prado con su cerrada y cabaña con cuadra y payo). Transformación que sí hemos visto en otros seles antiguos que disponían de tan solo una o dos pequeñas construcciones para refugiar al ganado.



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