ORIGEN DEL NOMBRE LAS MACHORRAS I: LA MAYOR MENTIRA JAMÁS PUBLICADA.

 

Muchos turistas se sorprenden al visitar Las Machorras debido a lo que les sugiere el nombre de esta localidad que, hace no mucho, era un barrio más de los Cuatro Ríos Pasiegos.
Si atendemos a las diferentes acepciones que nos da el Diccionario de la RAE acerca de este vocablo, nos encontramos con varios significados despectivos que nada tienen que ver con el verdadero origen de este topónimo:
De macho y -orro.
1. adj. Estéril, infructífero.
2. f. despect. Mujer hombruna, marimacho.
3. f. Hembra estéril.
4. f. Sal. Oveja que en festividades o bodas se mata en los pueblos para celebrar la fiesta.
A principios de los años 90, intrigados por la singularidad del nombre de Las Machorras, dos "pseudoperiodistas" de la revista Pronto acudieron al lugar dispuestos a entresacar a los vecinos del lugar testimonios que verificasen la "verdad" que ellos mismos se habían inventado.
Con engaños y malas artes, preguntaron al cura y a otras gentes del lugar con el único propósito de difamar y deshonrar a las pasiegas de los Cuatro Ríos, inventándose que el nombre se debía a la alta tasa de infertilidad de las mujeres locales; y que debían ser "probadas" antes de casarse para saber si podían tener descendencia.
Tras la publicación de tal infamia en la prensa del corazón, el Bobo de las Nieves dedicaba a estos dos personajes buena parte de sus versos del 5 de agosto de 1983:
Si diciendo la verdad
se ganaría dinero,
con este verso que traigo
ganaba más que un torero.
Les voy a contar un caso
con mucha serenidad,
¡qué tranquilo uno se encuentra
cuando dice la verdad!
El día 15 de diciembre
en revista de semana,
escribieron de este pueblo
lo que les daba la gana.
En la primera portada
para que España lo viera,
publicaron groserías
aquellos hijos de perra.
Y eran dos "mierdos" maricas
los que a este pueblo llegaron,
con una pinta muy rara
por el cura preguntaron.
El cura estaba en su casa
dándoles clase a unos niños,
pronto se puso nervioso
al ver los desconocidos.
El nombre de las Machorras
les traía intrigados,
D. Víctor ni pronunciaba
al ver dos tipos tan raros.
Más tarde le preguntaron
si es cierto que en este pueblo,
para casarte te exigen
el tener hijos primero.
El cura les dijo entonces:
esto no lo publiquéis,
todos los que yo he casado
les han tenido después.
Insistian con preguntas
para que el cura picara,
y el hombre con buena fe
sin malicia contestaba.
Y les decía D. Víctor:
este pueblo es muy honrado,
y Machorras con la gente
no hay nada relacionado.
Le llamaban las Machorras
a este mismo lugar
antes de existir el pueblo
y se puede comprobar.
Todas las demás cabañas
que es donde viven las gentes,
tienen nombres muy distintos
de unos a otros diferentes.
De esta manera D. Víctor
muchas dudas aclaraba,
y más tarde en la revista
todas las culpas pagaba.
Por la noche en Espinosa
hubo cita y reunión,
dos señores de aquel pueblo
cambiaron la información.
El hablar de dos señores
es algo que no comparto,
yo más bien les llamaría
dos cerdos con pelo blanco.
Por los bares de Espinosa
hablaban de estos asuntos,
¡qué harían aquella noche!
durmieron los cuatro juntos.
A las tres de la mañana
les vieron muy abrazados,
antes de irse a dormir
ya estaban enamorados.
Por eso pierde valor
todo aquello que leímos,
dictado por golfos vagos
borrachos empedernidos.
Las mujeres de este pueblo
demostraron ser honradas,
no importa lo que escribieran
aquellos cuatro macarras.
Fue un delito el deshonrarnos
y mucho más publicar,
los dos cerdos de Espinosa
tenían por qué callar.
Y por darles una pista
les diré que uno es casado,
podría contar su vida
pero si empiezo no acabo.
En cambio el otro es soltero
macarra de profesión,
si habría muchos como ese
¡vaya mierda de nación!.
Y uno de los periodistas
según me pude informar,
es conocido en la Villa
de venir a veranear.
Su madre y antepasadas
tuvieron gran profesión,
ganaron mucho dinero
por la noche en la función.
Pero hay un refrán que dice:
siempre tuvo más que hablar,
el que manchaba la manta
que el que estaba "pa" limpiar.
Y poco les puedo hablar
de aquel otro individuo,
por los gestos parecía
un mongólico perdido.
Y así es la vida señores
de aquellos cuatro maletas,
que quisieron deshonrarnos
y estas son nuestras respuestas.
Cuando leí la revista
yo sentía un malestar,
hoy he tenido la suerte
de poderles contestar.
Ellos nunca esperarían
recibir contestación,
el que es pasiego de veras
siente amor de corazón.
Y cuando esté con D. Víctor
le haré una proposición:
meter el verso en un sobre
mandarle a televisión.
Si esto llevaría a efecto
sería una gran hazaña,
descubrir cuatro maleantes
que circulan por España.
Y a Uds. yo les suplico
que le aprendan de memoria,
porque este verso algún día
ha de pasar a la historia.
Aquí termina este asunto
que ha sido tan publicado,
cuando se aprendan el verso
a este pueblo habrán honrado.
En la siguiente publicación trataremos, sin herir sensibilidades, sobre el verdadero significado y etimología del término "Las Machorras”
Foto del infame artículo publicado en la revista Pronto.



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