Hoy vamos a contaros las verdades y mentiras de Santa Juliana de Bárcenas, uno de los focos iniciales de un proceso de transformación del paisaje de más de 1000 años conocido como Pasieguización.
También os avisamos de que muchas de las cosas que os contaremos, sin ser inventadas, son bastante susceptibles de ser verdad…
Somos conscientes de que existirán errores groseros en nuestra narración.
Aunque la información que damos, a veces parezca imaginada y en ocasiones descrita de forma muy burda… como diría Ferreras: Vamos con ello…
Lo más probable es que la erección del monasterio de santa Juliana se produjese a lo largo del S. IX, como núcleo de colonización del Reino de León alejado de las vías romanas por las que los árabes acometían sus razzias.
Más creíble es que la primera ocasión en la que se documenta este templo tuviese lugar en el año 1011, en la carta de fundación del Monasterio de Oña en la que aparecen las palabras que dan título a nuestra página:
"Villa Para cum integrante"…"In Spinosa, nostram portionem"
…”In Espinosa, totam nostram portionem, et sacnti Nicholay, cum integritate. IN BARÇENAS, ECCLESIAM SANCTE IULIANA, MEDIETATEM. Et in sancta Eulalia, medietatem."
Lo que sí parece que está demostrado, es que hacia el año 1105, Doña Mayor dona a los monjes de San Salvador de Oña y a su abad Juan, una parte de sus pertenencias en los monasterios de Santa Eulalia de Espinosa de los Monteros (Santolalla), Santa Juliana de Bárcenas y San Esteban de Lornilla (actual Hornillayuso):
"Et illud monasterium de Varanda cum sua hereditate ac divisa, cum suis exitibus et introitibus, in montibus, in fontibus, et pratis, et molinis et pascuis qualicumque isti rationi pertinet ab omni integritate. Et IN SANCTA IULIANA DE BARCENAS ILLAM QUARTAM RATIONEM; et in Sancto Stephano de Lornilla illam quartam rationem cum suis hereditatibus et divisis…"
A lo largo de los siglos XII y XIII, se suceden distintas donaciones de partes de este monasterio pertenecientes a diferentes particulares al monasterio de Oña...
De tal modo que entre donaciones de medias, cuartas y sextas partes… podríamos hablar, al menos, de tres monasterios de Santa Juliana en Bárcenas de Espinosa, de la Bureba o de cualquier otro lugar…
Lo que tenemos meridianamente claro, es que el monasterio de santa Juliana se localizaba en el centro de un territorio que coincidía con el espacio que los Condes de Castilla habían donado a la cabaña ganadera del Monasterio de Oña en el año 1011.
Estamos hablando de Los Tres Ríos Pasiegos Originales:
El Río de la Sía, el Arroyo de la Cubilla y el Barranco del Mailo. (Ahondaremos en estas mentiras en sucesivas publicaciones)
De este modo, durante los siglos XII y XIII, el monasterio de santa Juliana se convierte en el centro administrativo desde el que los monjes de la orden de san Benito vigilaban a sus cerdos, vacas, cabras y ovejas.
Cruzando el arroyo por el Puente de la Cubilla, descrito como altomedieval en el Inventario Arqueológico de Espinosa, los monjes benedictinos de Oña accederían al paraje conocido por la sabiduría popular como el "Moral" o el "Castillo". (Se trata de un lugar elevado en mitad del valle desde el que sería fácil vigilar las actividades ganaderas).
Según información de los habitantes de este valle, el nombre de "El Moral" proviene de los tiempos en los que los moros habitaban nuestros montes.
Sin embargo, tenemos como cosa cierta que el uso de la palabra "Moro" se aplica normalmente cuando los habitantes de un lugar han perdido la memoria de los primitivos moradores de sus lugares de habitación…
La actividad ganadera del Monasterio de Oña comienza a decaer en la segunda mitad del S. XIII, casi un siglo antes de que los Monteros de Espinosa, con el Privilegio de Herbazgo, heredasen la condición de actores principales en el pastoreo de los Montes de Pas…
En esta época, el monasterio de santa Juliana se comienza a alquilar a particulares…
En 1279 se arrendaban el monasterio y sus heredades a García Ruiz, hijo de Pedro Pérez de Berrueza (el solar de Pero Pérez y de Rui Perez es mencionado como uno de los solares originales de Monteros en la pesquisa encargada por Alfonso VIII) a cambio de nueve maravedís de la buena moneda de los burgaleses.
En 1289 se arrienda a don Martín de por vida. ¿Será el mismo D. Martino que alquilaba el Monasterio de san Martín de Sorriba unos años antes? Esta vez a cambio de una renta de 90 maravedís de los de la guerra y de que mandase cantar todas las horas y que se cumpliese de cera y aceite, y, que morase personalmente en las casas.
En estos finales de la Edad Media, los monjes de la orden de san Benito iniciaron un proceso de abandono progresivo de los actos sacramentales y actividades religiosas que habían venido oficiando en Espinosa, Bárcenas y los Montes de Pas.
Abandonados por los monjes benedictinos, los vecinos de Espinosa refundan la Iglesia de Santa Cecilia, mientras que en Bárcenas y las Villas Pasiegas se erigen los templos de Santa María Magdalena y Nuestra Señora del Prorrato respectivamente…
Pero los centros de culto de Oña siguen conservando las pilas bautismales existentes en todo este territorio, lo que conllevaba el pago de los diezmos a sus monasterios de Santa María de Berrueza, San Nicolás de Quintanilla y Santa Juliana de Bárcenas.
Por esta razón se inicia un proceso de pleitos multisecular que finaliza en el año 1576, en una Concordia entre el Arzobispado de Burgos y el Monasterio de Oña mediante la cual se debían repartir los diezmos tanto en Bárcenas como en Espinosa.
En el caso de Espinosa, los ingresos se repartían por meses: un mes a San Nicolás, otro a Santa Cecilia, el siguiente a Santa María de Berrueza y vuelta a empezar.
En el caso de Bárcenas, el reparto se haría de forma semanal: una semana para la iglesia de Santa Juliana y otra para la iglesia de la Magdalena.
Además, se obligaba a Oña a establecer dos clérigos en los templos de san Pedro y Santa María en los Montes de Pas; y al Arzobispado de Burgos a financiar mediante parte de los diezmos que cobraba en el páramo de Espinosa, la reparación de los abandonados templos de las futuras Villas Pasiegas.
El reparto de las imposiciones religiosas en el Concejo de Bárcenas se mantendría hasta bien finalizado el Antiguo Régimen.
En tiempos del Catastro de la Ensenada, a mediados del S. XVIII, el devengo de diezmos se hacía en tres partes iguales de 1118 reales cada una:
"lleva la una el cabildo de dicha Villa de Espinosa en que es comprendido este conzejo de Barcenas: Otra el Real Monasterio de san Salbador de la Villa de Oña horden de San Benito, y la otra el ilustrísimo Señor Arzobispo de Burgos"
En tiempos de la Batalla de Espinosa, santa Juliana aún contaba con Fr. Juan Pérez Conde como encargado de administrar los bienes de Oña en Bárcenas.
Hacia la mitad del S. XVIII, según el Diccionario de Madoz, todavía consta santa Juliana como una de las 6 iglesias parroquiales de Espinosa de los Monteros.
A día de hoy, sólo nos queda constatar la casi total desaparición de este templo a tenor de lo que nos cuenta de los restos del mismo el Inventario Arqueológico de Espinosa:
"Se trata de un espacio asentado sobre una superficie aterrazada, conocida con el topónimo de Santa Juliana, que aparece ligeramente inclinada hacia el Barranco de la Cubilla, situándose a unos 150 m de su cauce en la margen izquierda y dominando visualmente el valle del río Trueba, que se desarrolla al oeste.
En superficie se reconocen los restos de la antigua ermita de Santa Juliana, que según la tradición oral se localizaba en este espacio. Se pueden reconocer parte de los muros de cierre, concretamente de su lateral este, en las fincas de las huertas actuales. El edificio tendría cabecera recta, se encuentra actualmente integrado dentro de la valla de cierre de la parcela donde se ubican los restos, espacio usado como huerto. El aparejo es de mampostería de sillarejo y sillar de caliza, trabado con mortero de cal, conservándose una altura aproximada de 1,60 m."

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