La transformación del paisaje cultural de la Montaña Pasiega ha estado marcada tanto por la actividad económica ganadera como por las condiciones climáticas. Aunque se suele atribuir este cambio a la presión demográfica, el clima tuvo un papel clave en la transición desde el pastoreo extensivo en seles y brenas, propio del Óptimo Climático Medieval, al modelo trastermitante de cabañas vividoras y de breniza, consolidado entre los siglos XVI y XVIII, en plena Pequeña Edad de Hielo.
Una de las primeras consecuencias del descenso de las temperaturas fue el aumento de la presión ganadera de los valles meridionales de la montaña sobre los Montes de Pas, que ofrecían la posibilidad de aprovechar el gradiente térmico altitudinal.
Así vemos, por ejemplo, cómo el Valle de Toranzo prendaba varias cabezas de ganado a vecinos de Espinosa en la zona de Aldano y Riolangos en 1534. Esto prueba que los ganaderos de Espinosa llevaban sus rebaños a una de las zonas más bajas de los Montes de Pas que hasta entonces se encontraba fuera de los términos del Privilegio de Herbazgo. Los ganaderos de Espinosa consiguieron que se anularan las prendadas y se ampliara la extensión del privilegio basándose en que "Riodarangos" aparecía en el Libro de la Montería dentro de los Montes de Pax.
También comprobamos que los valles meridionales habían comenzado a realizar cerradas y convertir en prados los antiguos seles, construyendo cierros y cabañas en los ejidos comunales. El 26 de noviembre de 1534 se pronuncian varias sentencias favorables al valle de Carriedo para que los vecinos de La Parte, Entrambosríos, Vallejo, Quintanilla, Quisicedo y Espinosa dejen libres y derriben los cierres construidos en los Montes de Pas y Rumiera durante los 30 años anteriores. Además otorgaba la posesión de las cabañas construidas al valle de Carriedo.
Estas sentencias no llegaron nunca a cumplirse en su totalidad, y en lo que resta de siglo seguimos viendo que continúa el proceso de colonización y privatización de los Montes de Pas, con menciones explícitas al frío extremo a la hora de explicar la construcción de cabañas.
En 1577 los testigos de un pleito entre un montero de Espinosa y un vecino de Valdeporres sobre ocupaciones y cercados del segundo en los montes de Pas señalan lo siguiente:
"las casas, chozas y cercados son muy necesarios para sus ganados y sin ellos no se podrían aprovechar los vecinos del pasto común porque los dichos montes y términos son muy bravos y despoblados y si no se hiciesen dichas chozas y cabañas en dichos términos en tiempo de invierno suele haber ordinariamente mucha nieve y hay muchos lobos y osos."
Entre 1561 y 1586 se produce otro pleito fundamental para el devenir del paisaje en los Montes de Pas en el que vemos el frío y la nieve como actores principales. Esta vez, son los pastores y aparceros de ganados ajenos los que se independizan, abandonando los rebaños señoriales y construyendo cabañas para el abrigo de sus propios ganados. Estos son los considerados como primeros pasiegos, a los que Carriedo y Espinosa denuncian por corta de árboles y construcción de cabañas. A lo que los pasiegos alegaban:
"que los habitantes y moradores
de los montes de Pas podían cortar en ellos para ramonear sus ganados y para edificio de sus casas y cabañas libremente y sin costa alguna; y si aquello se les quitase a los moradores y habitadores de aquellos montes, no podían vivir y sustentar su ganado, y menos en un invierno de tanta fortuna como había sido el pasado"
La sentencia, en la que se da la razón a los pasiegos, también se fundamenta en las condiciones meteorológicas:
"…puedan cortar árboles sin incurrir en pena para el edificio de sus casas y cabañas y cerrar los prados que en los dichos montes pudieren… en cuanto a podar y ramonear su ganado en tiempo de nieve y de fortuna, declaro que libremente y sin incurrir en pena alguna lo puedan hacer…"
Estas primeras cabañas pasiegas serían de pequeñas dimensiones y con techo de madera, similares a los ejemplos que podemos encontrar en Castromorca.
Como ya vimos en la última publicación, la Pequeña Edad de Hielo se recrudeció entre la segunda mitad del S. XVII y la primera del XVIII. Y es en este contexto cuando se produce la evolución hasta el modelo actual de cabaña pasiega.
La construcción con muros dobles, los tejados de lastra, la división entre cuadra y payo aprovechando al máximo los cortes de hierba estivales… Todas estas características se deben, sin duda, a la adaptación de un nuevo modelo ganadero a las condiciones climáticas.
Modelo que a mediados del S. XVIII ya se encuentra plenamente implantado. Al menos así se desprende de algunas de las respuestas particulares del Catastro de Ensenada en las que vecinos de la Vega de Pas describen sus cabañas:
“…y me sirve el bajo de recoger ganado en el verano y el alto sirve de recoger yerba y abitan en verano gente de mi casa que guarda mi ganado..."
"... sirve para entrar yerba de dicho prado y ganado en tiempo de verano cuatro meses y personas que lo guardan de mi casa..."
Este nuevo modelo de aprovechamiento intensivo del prado y la cabaña fraguado en los Montes de Pas, se adaptó tan bien al medio y al clima de las montañas, que durante el resto del los siglos XVIII y XIX se expandió por los valles limítrofes, culminando así el proceso de Pasieguización.
Uno de los últimos coletazos de la Pequeña Edad de Hielo tuvo lugar en febrero 1888. En los Cuatro Ríos Pasiegos se llamó la Nevadona de los Tres Ochos. Un evento que llegó a sepultar cabañas por completo, en el que hubo gente que no pudo salir de sus cabañas durante más de tres semanas en lugares tan bajos como la Zuela, muy cerca de Salcedillo.

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