CARBONERAS DE LUNADA:

 

En cualquier paseo por los hayedos de los montes Hazana, la Tramasquera, las Blanquías, Utiru… (todos ellos a la derecha de la carretera que sube a Lunada), podemos encontrarnos con algunas de las, al menos, 13 explanadas que eran utilizadas antiguamente para obtener carbón vegetal mediante la construcción de carboneras.
De todos estos montes se cortaban árboles enteros para ser transportados por el Resbaladero de Lunada hasta la Real Fábrica de Cañones de la Cavada, donde se usaban como combustible para la fundición.
Sin embargo, sabemos que parte de este combustible se transportaba también en forma de carbón vegetal. Así lo reflejaba el famoso escritor Gaspar Melchor de Jovellanos en su relato del viaje entre Espinosa y el Resbaladero del 7 de septiembre de 1797:
"Los montes de Espinosa, que corren por la derecha, muy apurados; cercados por el rey; sembrados, sin ninguna producción al parecer; grandes montes de haya apurados: dejadas algunas, pero pocas, distantes y no bien repartidas para la repoblación. Muchas pilas de madera hallamos en un llano antes de subir; no tiradas, ya muy deterioradas, casi todas sin corteza. Pasiegos que se ocupan en conducir carbón en sus cuévanos; les pagan a doce reales la carga o diez y medio, según los sitios en que está, hecho de cuenta del rey en Bustarejo y Azana; mujeres y hombres al porte, y aun niños...”
La decadencia de la Fábrica de Cañones, a principios del S. XIX, no impidió que los montes de Lunada siguieran siendo esquilmados para la obtención de carbón que sería usado en ferrerías de la vecina Cantabria.
En 1857 todavía se explotaban estos montes para la obtención de carbón. Ese mismo año, el Ayuntamiento de Espinosa adjudica a D. Manuel Ruiz Oria una subasta para extraer 60.000 cargas de carbón del monte de Lunada. (60.000 cargas serían unas 7.800 Toneladas, el equivalente a llenar de carbón el campo de fútbol de Buenos Aires hasta una altura de 4 metros)
El ingeniero de montes encargado de vigilar esta extracción de cargas de carbón ponía en duda que se pusiera sacar esa cantidad. Habiéndose sacado unas 26.000 cargas, el ayuntamiento y el propio ingeniero proponían sacar un máximo de 45.000 cargas, por lo que el interesado se querella años después contra el ayuntamiento, consiguiendo que se le recompensara económicamente hasta el montante total de la subasta.
(BOE de 29 de Mayo de 1865)
Foto de carbonera en el Monte Utiru.
Plano de Localización de algunas de las carboneras de Lunada.




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